Un mundo a mi medida

“Cuando te das cuenta de que llevas mucho tiempo caminando sólo, todo comienza a tener sentido. La vida en sí misma es un cúmulo de circunstancias en donde los que te rodean pueden corromperte o por el contrario reconstruirte. El camino que nos ha tocado andar, es largo, tedioso, lleno de baches, lleno de peligros, obstáculos cada cual más grande, pero los sentimientos de alegría, esperanza, supervivencia y superación, hacen que los pies luchen por si solos a cada paso que dan por salir del barro en el que se encuentran metidos. El problema viene cuando la sociedad te golpea en el cuello sin que te des cuenta, incluso aunque hagas gestos para esquivar el golpe. En ese momento, te levantas, pero una rodilla te aprisiona la cabeza impidiéndote que te puedas alzar. Sacas fuerza de flaqueza, apoyas las manos contra el suelo, empujas hacia arriba esperando que ambos vayáis contra el techo y os rompáis en dos. Lo consigues, te alzas victorioso y continúas hacia adelante. Cuando la espiral del tiempo vuelve a dar vueltas completas, de nuevo, vuelves a caer por tu propio peso cargado con piedras, y losas en los bolsillos. La ropa que llevas es demasiado pesada para aguantarte erguido, te la quitas, vas desnudo tal y como tu madre te trajo al mundo, proyectas una imagen de cómo eres, sin tapujos, sin mentiras, transparente ante la evidencia de que eres lo que eres, eres como eres, no hay vuelta atrás.”

“Ya no importa nada, solo estás tú y el mundo. Los hábitos que ocultaban tus vergüenzas están rotos por doquier, son harapos en el suelo, es tu esencia que se ha convertido en algo que los demás pueden ver, tocar e incluso dañar de una forma tan natural como sencilla, es una verdad en toda regla, es la imagen de ti mismo en un espejo sin cristal. Sin embargo, los sentimientos son diversos, intangibles, transparentes, como un finísimo papel en el que se puede ver el otro lado. Somos un cúmulo de sensaciones, emociones, metidas en un cuerpo a presión en donde predomina en nuestra mente un inmenso cubo de Rubik con casillas de distintos tamaños convertidas en habitaciones de sólo cuatro paredes. En cada una de esas habitaciones, pueden suceder grandes cantidades de momentos a cada cual más diferente en donde lo más importante es que puedas percibir varias apreciaciones de ti mismo en comportamientos racionales e irracionales que hasta tú mismo eres incapaz de entender. El fino hilo del tiempo que te sostiene como una marioneta es tan frágil que sólo basta un instante para que se quiebre por el centro, dobles tu torso como un contorsionista y seas muñeco de tela abandonado en un oscuro cajón.

¡Recuerda! Rearmate, refuerza lo que te hace vulnerable, blinda tu voluntad, lo que te hace ser único, y aniquila todo aquello que no merece la pena”.

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