Un macabro pésame

La semana pasada nos llegó la desoladora noticia de que Robin Williams había fallecido, un genio del humor que ha conquistado a varias generaciones con sus actuaciones estelares y esa especial manera de hacernos reír, desde aquí aprovechamos para enviar nuestro más sentido pésame.

Aunque la muerte de este gran actor ha sido una perdida muy grande para el mundo del cine, no es de él de quien venimos a hablar pero si de su repercusión en las redes sociales.

Con el paso de los años, ya sea por el entorno en el que vivimos, por las circunstancias temporales que hemos ido atravesando o, simplemente, porque es nuestra condición como seres humanos, estamos tendiendo a una actitud cada vez más cruel y deshumanizada, si es que esta palabra, a estas alturas de la película, guarda aun algún sentido.


se ha creado un virus informático a través de un supuesto vídeo de Robin Williams que graba el propio actor, momentos antes de suicidarse, en el que aseguran que deja inmortalizadas sus últimas palabras y su despedida.


Se ha creado una gran controversia desde la muerte de Williams en torno a multitud de especulaciones en cuanto a su forma de morir, si tenía más o menos problemas de dependencia, si su infancia fue traumática o si detrás de las risas que conseguía arrancar a su público, se encontraba un hombre sumido en una tremenda depresión.

Todo esto ha sido trasladado a las redes sociales, como viene siendo costumbre, en la que se ha mezclado realidad con bulos sacados de las mentes más perturbadas y con más tiempo libre del mundo. ¿El resultado? Dañar gratuitamente y sin sentido alguno, tanto es así, que la hija del actor ha cancelado sus cuentas en redes sociales para ahorrarse leer atrocidades sin pies ni cabeza.

Para rematar esta historia, se ha creado un virus informático a través de un supuesto vídeo de Robin Williams que graba el propio actor, momentos antes de suicidarse, en el que aseguran que deja inmortalizadas sus últimas palabras y su despedida.


Quién es más culpable, el que pone el anzuelo o el que pica en él, que alguien haya pensado en esto como un reclamo solo nos indica la clase de personas sin escrúpulos en la que se está convirtiendo esta sociedad.


Obviamente, el vídeo ni es real ni tan siquiera existe, el mecanismo que sigue es el de hacer que el usuario entre a verlo y para poder visualizarlo le piden que comparta el vídeo y acepte los permisos para la extensión del vídeo, hecho esto, el virus ya forma parte de tu equipo, sin mencionar que no va a haber vídeo que visualizar.

Ahora bien, que exista gente malintencionada que se pueda lucrar o, simplemente, divertirse infectando equipos tomando un tema, como es el de la muerte del actor, como reclamo para llevarlo a cabo es de ser muy muy mala persona (utilizaremos este adjetivo para que esto siga siendo un blog abierto a todos los públicos).


Este caso de Robin Williams solo es uno más y el más actual para comentar pero este tipo de actos se llevan dando durante muchos años.


Nosotros queremos ir más lejos, mas allá de que existan personas que hacen este tipo de cosas, vamos al punto de que este vídeo ha recibido más de 20 millones de visitas y que, seguramente, un número similar a este de personas han sido infectadas por el virus, por lo tanto, han llevado hasta el final el proceso para poder visualizarlo. Quién es más culpable, el que pone el anzuelo o el que pica en él, que alguien haya pensado en esto como un reclamo solo nos indica la clase de personas sin escrúpulos en la que se está convirtiendo esta sociedad.

Este caso de Robin Williams solo es uno más y el más actual para comentar pero este tipo de actos se llevan dando durante muchos años.

Hemos pasado de ser un país comúnmente conocido por reírse de sus propias desgracias a superar los límites de lo macabro con ejemplos como, numerosos chistes del caso de Marta del Castillo o Irene Villa, muertes ficticias de famosos todos los días en Twitter o llegando a crear un perfil en Twitter haciéndose pasar por los difuntos niños presuntamente asesinados por su padre en Córdoba con el único fin de hacer juegos de palabras con su muerte y un sinfín de ejemplos que degradan al ser humano a la categoría de meros animales sin el don del raciocinio.

No hay comentarios

Dejar respuesta