Un ejército europeo

Desde una perspectiva pragmática y desapasionada, si debo enfrentarme al estado actual de las cosas y no limitarme a describir un mundo ideal, me hago la siguiente pregunta: ¿cómo sería Europa si no dependiera de la OTAN, si tuviera un ejército regido por ella misma?

Encuentro extraño que la caída del comunismo no supusiera la disolución de la Organización, creada para frenar la amenaza bolchevique, según se nos decía. Menos raro me parece que hoy día Rusia siga apareciendo como una amenaza en los medios de comunicación: ¡si existe la OTAN, bien debe existir un enemigo!

El principal argumento en defensa de un ejército europeo consiste en reclamar la independencia de este continente respecto de la vulgaridad de pensamiento y visión política estadounidense, que le tiene miedo y envidia por la riqueza de sus logros culturales, la diversidad de nacionalidades y formas de pensar, la paz social, el potencial económico y por una larga historia que la ha hecho más sabia. Pero Europa se está americanizando por falta de fortaleza.

La defensa de nuestro continente debe ser ejercida por él mismo, sin contrapartidas a potencias extranjeras. Rusia está en Europa; la amistad de los países occidentales del continente le resultaría muy provechosa y participaría en su defensa, ahora que se ha librado de la tiranía comunista y hemos dejado de ser enemigos en lo ideológico. Pero nosotros nos ponemos del lado de Estados Unidos, que favorece la guerra en Ucrania, en nuestro propio suelo. Nos ponemos del lado de quien nos divide y de quien decide sobre nuestra suerte sin consultarnos. Estados Unidos tiene la fuerza militar en Europa y,  por ello,  nuestra libertad: no deberíamos permitírselo.

La estrategia anglosajona ha consistido, desde 1871, en evitar la alianza de Alemania con Rusia, por un lado, y, por otro, desde mucho antes, en enfrentar a los países del continente entre sí para evitar que construyeran una flota naval que rivalizara con la suya. La primera y segunda guerra mundiales obedecen a dicha estrategia: Alemania invade Francia y se enfrenta a Rusia mientras el Reino Unido y los Estados Unidos incrementan su industria y experiencia militar, y su influencia mundial.

Las ambiciones anglosajonas en Europa introducen un desequilibrio de fuerzas que favorece las veleidades individualistas e insolidarias de cualquier gobernante o de aquellos listos acaudalados cuya patria es el dinero y el poder.

La unión de intereses militares de la UE con Rusia – que no la mera integración de la última con la primera – supondría un avance para la estabilidad y el progreso: somos vecinos y deberíamos llevarnos bien y conocernos mejor. No es necesario crearse enemigos, rompiendo con los aliados de antes, pero Europa podría ejercer de bisagra entre Oriente y Occidente, y participar así en la paz mundial.

Europa es un hermoso continente, y muy poderoso, al que los imperios le han querido, y le siguen queriendo, de rodillas, dividido y, ahora, arruinado por la crisis. Sus peores enemigos probablemente se encuentren dentro de sus fronteras, como suele ocurrir, pero de ellos deberíamos ocuparnos nosotros solos también.

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