Al menos esa es la sensación que tenemos mucho. Me imagino sentado frente a un teatro de marionetas, donde me tratan de convencer que cada palabra y cada hecho es real. En el fondo, el lado racional de mi cerebro me avisa: ojito, que esto huele a paripé.

Quizá no es así… ¿verdad?

Print Friendly, PDF & Email

No hay comentarios

Dejar respuesta