Se busca un líder
Fuente: http://www.elnuevodiario.com.ni/

A raiz de la reciente advertencia de la embajada de los Estados Unidos en Honduras sugiriendo a sus connacionales respecto “al peligro de visitar Honduras”, argumentando “el nivel de secuestros, crimen y la violencia que en Honduras sigue siendo críticamente alto”, es comprensible comentar este hecho e interpretar los motivos.

Hasta 1980 Honduras gozaba de un ambiente tranquilo, se respiraba armonía, no obstante los levantamientos armados, golpes de estado y una dictadura que empañaron al país durante los siglos XVIII, XIX y parte del XX.  Obtuvo su independencia de España en 1821 sin necesidad de una guerra, organizando su territorio posteriormente y dando paso a una nueva nación. Pacificamente recuperó también las Islas de la Bahía y la zona de la Mosquitia de parte de Inglaterra.

A inicios de la década de los noventa la situación inició a deteriorarse, el índice de criminalidad paso de 8 a 41 por cada 100 mil habitantes, agravándose aún más en el presente siglo, a tal punto que según las informaciones en el año 2013 se reportaron siete mil asesinatos, un incremento de al menos el 200% respecto a 1985.

Entre las causas según analistas, se debe al crimen organizado, narcotráfico, la posición geográfica del país lo que facilita la carga y descarga de droga sin controles estrictos por parte de los entes de seguridad, sumado a la incursión de miembros de la policia nacional en hechos delictivos, hecho que aún continua a desencadenar consecuencias con las extradiciones hacia los Estados Unidos de ex miembros de la institución. Obviamente el escaso interés por parte de los entes del gobierno, se podría decir que es otra de las razones principales que tiene al país sumido en esta situación. Situación que inexplicablemente no se encuentra solución, como si se tratara de un problema único al mundo, cuando bastaría ejecutar la ley “sin distinción” de ningún tipo. La ley se impone a todos los ciudadanos, no se decide a quien, se ejecuta y punto.

Los cambios de las leyes, aumento de penas, etc., no resuelven la situación, y los hechos hablan por sí mismos. La alerta por parte de los Estados Unidos es más que evidente. La criminalidad aumenta, no obstante los “esfuerzos” según el gobierno se realizan. Algo está fallando, sin lugar a dudas. No se trata de un país grande, ocho millones de habitantes no pueden ser ingobernables.

Lamentable que en vez de orientar esfuerzos hacia el crecimiento del país en todo sentido, los “líderes” que encabezan las diferentes corrientes políticas en este momento, continuan utilizando el alto índice de la criminalidad como bandera de lucha para acceder al poder. Aún más lamentable que no obstante la realidad, la misma población continue creyendo cuando los resultados son evidentes. La misma promesa hizo el gobierno actual y más de alguno que lo precedió.

No se trata de acusar a alguien en particular, se trata de tomar acciones, independientemente de quien ostente el poder. Pero seguramente a alguien no le conviene que la situación cambie. Alguien está ganando, y no poco, sino, ¿porqué “los esfuerzos” que se hacen no dan el resultado que la ciudadania espera?

Lamentable que en un país de ocho millones de habitantes no exista hasta el momento un líder, un verdadero líder que responda a las necesidades del pueblo. Un líder que no tenga un pasado bochornoso, que no arrastre podredumbre de una posición ocupada en el pasado. Las canciones de las campañas políticas cambian de letra, de tonalidad, manteniendo los colores, matizados con ligeros cambios, pero el “líder” sigue siendo el mismo. No hay rostros nuevos, rostros que den propuestas y respuestas al alto índice de criminalidad. Culpable del bajo crecimiento económico, la escasa inversión extranjera, la fuga de cerebros hacia el exterior en busca de una fuente de trabajo, salud, mejor educación y seguridad personal. Culpable de una juventud perdida entre la mala música con mensajes sin sentido, inmersos en una tecnología de la que poco o nada aprovechan de sus funciones positivas, con escasas oportunidades y lo que es peor, desconociendo que solo a través del estudio se cultiva una consciencia social. Una juventud que desconoce el poder que tiene en este momento como forjadora de los destinos del país en un futuro cercano.

En Honduras el alto índice de criminalidad es culpable del cierre de escuelas, la descersión escolar, debido a las constantes amenazas de la mano criminal por atraer miembros a sus filas. Y mientras tanto, el gobierno continua dando bastonazos a ciegas sin respuestas reales, los analistas prosiguen a conferenciar sobre las causas de la criminalidad en el país, y dando respuestas sin alzar la voz por temor a que de un momento a otro un  mercenario lo silencie para siempre. La pregunta es: ¿dónde está el líder que asumirá el poder en el país y cambiará de una vez por todas esta imagen negativa, impulsando su desarrollo, estableciendo un compromiso real con el pueblo, devolviendo la dignidad de la nación?

Se busca un líder, con estas características, un líder que en este momento no se visualiza su fisonomía, pero sin lugar a dudas…existe, la esperanza permanece.

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