Quizá algún día

Estaba yo preguntándome cuándo comprenderemos que la política, la de verdad, no se retransmite por la tele.

Quizá algún día empezaremos a pensar, incluso sin exigir sobre qué y vislumbraremos un halo de luz, cargado de contenido político y nos cegará, como a los habitantes de aquella caverna platónica cuando salieron a ver el Sol.

Quizá hoy entendamos que la verdad se escribe a veces con be y nos la venden con uve. Y quizá mañana nuestro mapa político saldrá de los márgenes fascista-comunista, rojo-sangre azul o izquierda-derecha. Incluso quizá podremos saber qué es el comunismo antes de seguir prostituyendo su significado. O sepamos quién es Hugo Chávez, Obiang, y qué ocurre en Cuba. Quizá mañana por la mañana nos levantemos con ganas de entender el conflicto palestino y paremos de prejuzgar muertes.

Quizá pronto someteremos al mismo juicio a esos gobiernos que continúan dando golpes de estado en forma de tratados de libre comercio.

Quizá ya hace tiempo deberíamos haber descubierto que hay gente más allá de nuestras gafas y nuestro televisor, y deberíamos haber empezado a llorar por ver la miseria, y sonreír por vernos, al fin, a nosotros mismos.

Quizá no tarde mucho más en llegar la desaparición de los periodistas que juegan con la política, y los políticos que compran la opinión estigmatizada de la sociedad. Quizá en el próximo amanecer despertaremos y propondremos nuevos modelos organizativos, con epicentro en nuestro esfuerzo.

Quizá al desayunar comprenderemos que nadie nos va a solucionar nada, pero que la solución pasa por todo el mundo.

Quizá en un rato el mundo nos quiera como habitantes y los habitantes del mundo lo empiecen a querer a él.

Quizá algún día nadie podrá leer lo que mucha gente escribe sabiendo que algún día no podrá ser leído, y quizá entonces incluso nos tomemos en serio todo esto y paremos de quemar el futuro con petróleo, paremos de torturar animales por capricho, de comprar diamantes y plata para demostrar amor hacia una persona y desprecio hacia miles.

Quizá algún día paremos de comprar plástico para tirarlo a los cinco minutos, o quizá pararemos de nadar en él.

Quizá algún día compraremos con amor, y odiaremos ir de compras. Tal vez, quién sabe si mañana, no hará falta especular sobre lo que quizá un día pueda pasar.

Quizá algún día, y solo algún día, comprenderemos que la política no es un juego y que los juegos políticos nos destruyen.

Quizá no nos damos cuenta, pero un día lo haremos, no importa que sea tarde, lo importante es que sepamos por qué hemos muerto, y ahí, solo ahí, empezaremos a vivir.

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