Queríamos comernos el mundo, y el mundo se nos comió a nosotros
Fuente: http://www.exteriores.gob.es/

La creación de la Unión Europea representó un gran cambio para los pueblos europeos, era la aproximación de todos los países, la cooperación política y económica que aseguraba una estabilidad y una vida mejor a aquellos que formaban parte del tratado. Teníamos la oportunidad de vivir en una burbuja que nos protegía y evitaba que nada malo nos pasara, nos prometieron que todo sería gloria. ¿Pero dónde han quedado estas promesas? Ahora mismo, si observamos con atención, podemos verlas arrinconadas al fondo de un armario oscuro, de una habitación oscura, de la planta más alta, del Parlamento Alemán, o eso creemos.

Queríamos comernos las injusticias, las guerras, la pobreza, la inhumanidad… Pero en realidad, con el tiempo, la burbuja se ha ido quebrando y lo que se nos está comiendo a nosotros es una crisis infinita, un terrorismo atroz que va fracturando la fortaleza de cada capital europea, una unión que cierra las puertas a aquellos que quieren escapar de las guerras, en las cuales participan nuestros soldados. ¿En qué nos hemos convertido? En un mundo interesado, en un mundo que quién más da, más recibe, en vez de al revés. Si fuera por Europa, Grecia ya estaría fuera de la unión, y España iría detrás, ya que lo único que aportan son deudas. Pero sabemos cómo arrastrarnos para mantenernos dentro, perdonad por mi expresión, lamiendo el culo de aquellos que nos miran por encima del hombro, aquellos que se creen políticamente y económicamente superiores, quizás no les falte razón, ser mejor o ir mejor que estos dos países no es difícil, pero a fin de cuentas todos somos humanos, y Errare humanum est.

Pero como siempre los más débiles y humildes, los que no tienen culpa que Europa se vaya al traste poco a poco por la incompetencia de algunos, que se creen dioses todo poderosos con sus ideas, tengan que pagar los platos rotos y vivir en la miseria. ¿Salir de la Unión Europea, entonces? No, por supuesto que no, aunque seamos el último mono de la fila, seguimos siendo alguien, seguimos siendo vistos y pertenecemos a algún lugar, a diferencia de otros países que se han convertido en terreno de nadie, sin vida, sin justicia, sin libertad, sin nada.

A pesar de todo, en su momento, la unión entre países funcionó, pero porqué las cosas iban bien. En el momento en que se torcieron, en vez de intentar solucionarlo y estar más unidos que nunca, solo se han buscado culpables, y el problema no ha parado de crecer, crecer y crecer, hasta el punto de volverse insostenible, y haciendo que la unión que ya pendía de un hilo, se terminara rompiendo. Como siempre hay los mandones y los mandados, y esto no es lo que entiendo yo por cooperación.

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