Por qué preferimos a la gente atractiva

Cuántas veces hemos escuchado eso de que el aspecto exterior es solo el envoltorio y que lo verdaderamente importante está en el interior. Es bonito sí, y quizá sea verdad, pero también es cierto que la belleza física es un aspecto al que no podemos dar la espalda porque tiene que ver con nuestra parte animal, nuestro instinto.

Quizá haya gente que se atreva a afirmar con contundencia que el atractivo físico no es importante a la hora de relacionarse, pero la ciencia se ha encargado de demostrar mediante multitud de experimentos que inconscientemente preferimos hablar con personas atractivas antes que con gente menos agraciada. Y es que según los científicos, nuestro cerebro está preparado para detectar en un primer vistazo si estamos ante alguien atractivo o no y actúa en consecuencia.

Nos creemos muy modernos pero en cuestiones biológicas no estamos demasiado lejos del hombre y la mujer de las cavernas. Ya entonces, las madres que tenían un bebé con aspecto saludable, le daban más atenciones que a uno que no lo tenía, por una sencilla razón: si tenía buen aspecto era porque estaba sano, si estaba sano era porque tenía buenos genes y si tenía buenos genes tendría más posibilidades de sobrevivir. Eran condiciones más que suficientes para que ese bebé recibiera todo el amor de la madre sin concesiones.

Sin embargo, si el bebé tenía un aspecto menos saludable, es muy posible que tuviera algún problema, que no dispusiera de buenos genes y que, en definitiva, pudiera morir pronto. La madre prefería entonces, a nivel inconsciente, no encariñarse demasiado para no sufrir su pérdida. Triste pero cierto.

Experimentando con la belleza

Hablando de bebés. En una universidad de Barcelona hicieron un experimento muy interesante al respecto. Bebés de entre seis meses y dos años observaban fotografías de personas más y menos atractivas y se constató que miraban con más atención y durante más tiempo las fotos de gente atractiva. En el mismo experimento, los padres de los niños tenían que poner cualidades a las fotos y, en la mayoría de los casos, las fotos de personas guapas recibían cualidades positivas y las personas menos agraciadas eran juzgadas con apreciaciones negativas como: “parece deprimida” o “ha perdido su trabajo”.

En otro estudio llevado a cabo en 1976, una persona dejaba olvidada en una cabina de teléfonos una solicitud completada con sus datos personales y una foto. Cuando pertenecía a una persona atractiva, la probabilidad de que el formulario le fuera devuelto a su dueño/a era mucho más alto que si no tenía ese poder de atracción.

Pero las investigaciones van mucho más allá y, en aspectos tan importantes como el judicial, se ha determinado que en muchos delitos con delincuentes atractivos, los jueces eran más propensos a declararlos inocentes o a aminorar notablemente su castigo.

Además, las personas más atractivas tienen salarios un 5% más altos y las que no consideran su imagen importante pueden llegar a percibir hasta un 9% menos de ganancia en su sueldo.

Es algo que escapa a nuestro control. Tendemos a fijarnos más en las personas con buen aspecto, quizá el término atractivo/a puede ser muy subjetivo, ya que a algunas personas les pueda parecer atractivo alguien y a otras no, pero sí es cierto que nuestro cerebro parametriza de manera automática varios factores básicos para considerar si una persona puede ser buen compañero/a sexual para la reproducción. Porque sí, señoras y señores, al final, todo se reduce a eso, a perpetuar la especie y, por supuesto, queremos los mejores genes posibles.

Características de las personas atractivas

Atendiendo a aspectos generales como la simetría corporal, el olor y el blanco de los ojos, en una décima de segundo, nuestro cerebro da el visto bueno a alguien como posible compañero/a sexual. Parece que en nuestro ordenador central disponemos de un software de última generación que nos informa si la persona que tenemos delante entra dentro de nuestro algoritmo para un posible apareamiento. Si es así, le dedicaremos más atención que a otra persona que no ha pasado esa primera prueba.

De ahí que si, por ejemplo, alguien se dirige a nosotros porque necesita ayuda, nos tomaremos muchas más molestias con alguien que nos parezca atractivo que con alguien que no lo es, o por lo menos, nos costará mucho más hacerlo, porque estaremos luchando a contracorriente con nuestro instinto.

Esto es lo que dice la ciencia, y evidentemente en el fondo sabemos que tiene razón en muchos aspectos, pero tampoco conviene obsesionarse. Es cierto que debemos cuidar nuestra imagen, pero sin pasarse, porque lo que la ciencia también ha dicho es que el atractivo físico no va unido con la felicidad. Muchas personas atractivas no son nada felices, aunque indudablemente es una cualidad que si se utiliza de manera adecuada puede abrir muchas puertas, al igual que puede cerrarlas de un portazo si se abusa de ella o se comete algún tipo de “negligencia” intencionada. Como siempre, el equilibrio es el mejor aliado.

De nada sirve cultivar solo nuestro aspecto exterior, si estamos completamente vacíos por dentro, al igual que tampoco es aconsejable dedicarnos a nuestro mundo interior cuando tenemos un aspecto deplorable. Si conseguimos encontrar ese punto donde ofrecemos nuestra mejor versión por dentro y por fuera, sin duda seremos mucho más atractivos para las personas que tengamos enfrente y entonces sí podremos decir que la belleza del interior se nota en el exterior y un aspecto agradable y pulcro, influirá de manera positiva en nuestra armonía y paz interior, ya que la belleza circulará invariablemente de dentro afuera y de fuera adentro.

Quizá ese sea el verdadero secreto de la gente atractiva, mucho más que el botox y las cremas anticelulíticas.

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