Podemos paga la factura de la historia
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Podemos paga la factura de la historia y está inmerso en una profunda crisis. De eso no cabe la menor duda. Una crisis que verá su punto culminante en Vista Alegre (denominado Vista Alegre II) durante el próximo fin de semana.

El caso de Podemos es digno de analizar. Es interesante apreciar como se ha concentrado la historia en una formación con apenas tres años de vida.


Los problemas por los cuales pasa Podemos no son nuevos. Es la eterna fractura de la izquierda, lo que esta vez se ha producido dentro del mismo partido.


Desde su formación a través de la reivindicación ciudadana, pasando por su estreno en aquellas europeas que dieron la campanada, alcanzando su cénit con alcaldías a lo largo de la península, soñando con gobernar España, y experimentando lo que es una derecha con todo su arsenal de medios de comunicación y su demagogia sumado a unos poderes fácticos que no quieren perder su Status Quo y que llevaron a la formación morada a buscar la victoria mediante una estrategia que fue el principio de la crisis que se está viviendo en estos momentos (la llama que prendió el bidón de gasolina).

Los problemas por los cuales pasa Podemos no son nuevos.

Es la eterna fractura de la izquierda, lo que esta vez se ha producido dentro del mismo partido.

La eterna búsqueda del bien común y la revolución social, ha conducido al surgimiento de múltiples ideologías con la convicción que su sistema y sus ideales son los correctos y los únicos que podrían funcionar.


Lo de Podemos, si cabe, es aún más extraño. Una formación integrada en gran parte por personas con unos estudios  encaminados a la cuestión histórica y política, cuesta de entender como no han sabido manejar los tiempos


Nada más lejos de la realidad, ya que aún planteando muchos de estos sistemas en sociedades totalmente utópicas se encontrarían con problemas.

Así que ni hablamos de una sociedad que por sus influencias culturales y por sus tradiciones, es más que difícil implantar un sistema generalizado para todos que funcione de la manera adecuada.

Este es un aspecto que estamos viendo en Europa, intentando establecer un sistema económico y un orden social que funciona muy bien en unos países y en otros está resultando un auténtico fracaso.


Podemos nació a partir de la gente. Nació por las personas. Para modificar lo establecido y dirigirlo hacia una política más social


Lo de Podemos, si cabe, es aún más extraño. Una formación integrada en gran parte por personas con unos estudios  encaminados a la cuestión histórica y política, cuesta de entender como no han sabido manejar los tiempos y forjar una estructura que no permitiera una division que ahora se está cobrando su factura.

Podemos nació a partir de la gente. Nació por las personas. Para modificar lo establecido y dirigirlo hacia una política más social, sobretodo encaminada a repartir los recursos para evitar que muchas personas se quedaran excluídas de esta sociedad, en parte por un sistema que beneficia a unos pocos y perjudica a unos muchos, y en parte por una crisis que ha servido de excusa perfecta para privatizar y realizar recortes con total impunidad, en aquellos sectores de la sociedad que pueden aportar una gran rentabilidad a corto y a largo plazo. Una formación para luchar contra el bipartidismo que no te permitia más que elegir entre bueno o malo, sin cambiar nada y siendo todo como siempre.

El resentimiento de las personas provocó una escalada espectacular, hasta conseguir  5 eurodiputados en las Europeas de 2014.


La factura de la historia le ha llegado a Podemos, y veremos si la pueden finiquitar a lo largo de esta semana, o si esta factura será tan grande que acabará con la formación morada.


Posteriormente la formación morada y sus confluencias  fue ascendiendo hasta conseguir alcaldías en ciudades con renombre, y coaliciones en comunidades autónomas que le permitían influir en los diferentes gobiernos.

Todo esto provocó un estado de euforia inconmensurable, a pesar de tener que ir modificando el discurso inicial por otro un tanto más sosegado, y más adaptado a la situación que se vive en Europa. Pero aún así, el éxito era sin parangón, hasta que llegó el momento de buscar la manera de conseguir el apoyo necesario para gobernar España.

Es aquí, cuando comienzan los errores que han llevado a la formación morada a la situación actual.

La factura de la historia le ha llegado a Podemos, y veremos si la pueden finiquitar a lo largo de esta semana, o si esta factura será tan grande que acabará con la formación morada.


Podemos cometió dos errores de bulto, que fueron el inicio de esta auténtica división que se vive en las filas moradas.


Podemos tendrían que haber sido ellos mismos. Continuar con su filosofía y su discurso, y de esta manera asentar unas raíces sólidas en las que basarse si un día llegaban a la Moncloa.

En vez de ello, optaron por la vía rápida, cambiando el discurso radicalmente, asumiendo ideologías que no eran las suyas propias, ya que Podemos nació con una ideología social, y no una ideología política.

Podemos era una formación que abogaba por un cambio a nivel político, en base a unos valores y en unos ideales centrados en la defensa y protección del débil, y buscando la justicia tanto económica como social.

Podemos cometió dos errores de bulto, que fueron el inicio de esta auténtica división que se vive en las filas moradas.

El primero, como comentaba anteriormente, fue el cambio de discurso.

Pero acotando un poco más, el intentar asociarse al socialismo así, de buenas a primeras.

Intentar aglutinar el voto socialista, aplicando al discurso una ideología que no era propia de Podemos.


Podemos tendrían que haber sido ellos mismos. Continuar con su filosofía y su discurso, y de esta manera asentar unas raíces sólidas en las que basarse si un día llegaban a la Moncloa.


Un intento desesperado de recopilar el voto de una parte de la sociedad que no confiaba en el proyecto de la formación morada. Una parte de la sociedad que la integran personas, en muchos casos, afines a una ideología de la cual no era estandarte Podemos.

Este cambio, más que unir a los votantes de izquierdas, hizo todavía más latente la división existente, ya que por un lado provocó la decepción del votante de Podemos al que se le asociaba una ideología con la que en muchos casos no confraternizaba, y al votante socialista que veía como la formación se apropiaba del día a la mañana de la ideología de la que eran referentes hasta ese momento.

El segundo, la unión con Izquierda Unida. Una unión que estaba cantada, pero que no por ello dejó estupefactos a la mayoría.

El votante de Izquierda Unida vota a esta formación bien por ideología o bien por convicción. Si hasta la fecha no había decidido dar su voto a la formación morada, sus motivos tendría.

La solución no es apropiarse de ese voto para una formación, que a pesar de intentar mantener las diferencias, no deja de ser un único bloque.


Podemos ha dado la sensación de ser una formación agotada que iba dando palos de ciego en busca de votos


La filosofía debería ser convencer de por qué tu candidatura es más adecuada, y no de apropiarse de los votos a otra formación ideológica de manera directa.

Otra decepción más para el votante de Podemos que no entiende esta unión, y para el de Izquierda Unida que ve que tanto esfuerzo y sacrificio en pos de su formación se va al traste con esta especie de “absorción”.

Con estos dos errores (bajo mi punto de vista) de estrategia garrafales, Podemos ha dado la sensación de ser una formación agotada que iba dando palos de ciego en busca de votos, con un proyecto que no se renovaba elección tras elección para buscar la convicción del votante, sino que intentaba aglutinar votos de todos lados con el único objetivo de conseguir el máximo de escaños bien para pactar y ser determinantes, bien para gobernar. Y de aquellos lodos, estos barros.


Pablo Iglesias parece querer recuperar aquellos inicios, aquel discurso duro que le hizo triunfar, con un programa diferente al resto. Errejón parece buscar una metodología más moderada, un discurso más sosegado.


A partir de aquí, después de las decepciones electorales, sorpassos que no fueron tales y volúmenes de votos mengüantes, Podemos ha tenido que plantear la estrategia a seguir de cara al futuro. Y aquí es donde viene la confrontación Iglesias – Errejón.

Cada uno tiene una visión de futuro. Una estrategia. Pablo Iglesias parece querer recuperar aquellos inicios, aquel discurso duro que le hizo triunfar, con un programa diferente al resto. Errejón parece buscar una metodología más moderada, un discurso más sosegado. Algo a lo que la sociedad española está más acostumbrada.

Nueva política de discurso duro vs Política tradicional de discurso moderado. Independencia vs apoyos. Programa social radical vs programa social pragmático.

Estas estrategias deberían haberse debatido en privado, buscar el consenso interno a través de la puesta en común de ideas analizando los pros y los contras, y plantear una votación de todas las ideas para escoger en común la estrategia a seguir.


Vista Alegre 2 va a ser un antes y un después dentro de Podemos.


Pero en vez de esto, los egos, y el querer usar las heramientas de difusión pública para conseguir una razón que no han sido capaces de conseguir mediante el debate con sus propios compañeros, han convertido Vista Alegre 2 en una confrontación personal más que una discusión ideológica. Iglesias o Errejón.

La historia pasa factura, y se vuelve a cobrar la división de la izquierda.

Vista Alegre 2 va a ser un antes y un después dentro de Podemos. Errejón ha errado el tiro. Ha buscado en la opinión pública lo que no ha sido capaz de conseguir mediante el debate razonado. Ha tensado la cuerda, hasta que la situación ha sido insostenible. Hasta que se ha puesto de manifiesto que es una elección entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Y aquí es donde los acontemientos se han precipitado.

Pablo Iglesias ha conseguido un protagonismo total dentro de la formación morada. Mediante su dialéctica y sus apariciones previas en los medios de comunicación, ha copado la visibilidad de Podemos, cediendo dosis limitadas de protagonismo al resto de componentes de la formación morada.

Bajo esta vicisitud, si Iglesias se marchara como manifestó si su proyecto no era el elegido, Errejón sabe que sería el principio del fin de la formación morada.


Si Podemos quiere llegar a gobernar algún día este país, tiene que sumar. Sumar votos y sumar personas a su proyecto.


Errejón es consciente que no tiene el carisma de Iglesias y perdería muchos apoyos de entre sus propios votantes.

Si Podemos quiere llegar a gobernar algún día este país, tiene que sumar. Sumar votos y sumar personas a su proyecto. Y para ello, estos espectáculos públicos bochornosos no aportan más que división y fracturas, que pueden llegar a ser definitivas en una sociedad tan maltrecha políticamente hablando.


Es el momento de pensar como encarar el futuro, empezar a unir esos pedazos rotos


Definitivamente, Podemos tiene que pensar en si mismo como formación. Obviar al resto de formaciones y buscar un proyecto convincente, tanto político como social, y esto es lo que debería debatir en Vista Alegre II.

No personalizar los proyectos, y no votar personas. Es el momento de pensar como encarar el futuro, empezar a unir esos pedazos rotos, y plantear, desde la independencia de la formación, como puede llegar a ensamblarse una unión de izquierdas en este país que tanto la necesita para poder por fin aportar un gobierno social a los ciudadanos de este país. El resto, es humo. El resto, es más de lo mismo.

El resto es caer en los mismos errores y la misma división que tanto daño han hecho a este país.

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