Planeta Alaya 18 de Mayo

Planeta Alaya. Cuadragésimo tercer día del año 3058 desde la refundación. Sistema solar Kepler 30, a diez mil años luz de la tierra.

Unsui no había estudiado prácticamente nada desde la última prueba. Se había centrado en darle vueltas a la pregunta que le plantearía el consejo de sabios y que debía responder correctamente si quería seguir como aspirante en el archivo de la memoria. ¿Por qué estudiamos historia? ¿Qué sentido tiene tanto esfuerzo y dedicación si los protagonistas del estudio no eran conscientes de la importancia de lo que pasaba en sus días? Para encontrar una respuesta que satisficiese al consejo había dedicado sus días a revisar tratados de historia, biografías e incluso filosofía. Había almacenado muchos datos y reflexionado profundamente, pero todavía no tenía una respuesta definitiva. No obstante, el tiempo se había acabado. Estaba delante del consejo,

Aspirante Unsui, en su última prueba el consejo le planteó un cuestión que debía resolver para seguir como aspirante.

Así es, la pregunta era ¿por qué estudiamos historia? Y he pensado mucho en una respuesta adecuada. Creo que estudiamos historia porque quien no conoce la historia está…

Condenado a repetirla, sí, el consejo y el 98% de la población podría dar esa respuesta sin necesidad de pensar mucho. Esperamos más de usted aspirante, pero dejemos la pregunta para el final. Díganos, ¿qué pasó en España en la tercera semana del mes de Mayo de 2014 A.R. (Antes de la refundación)?

Bueno, la verdad es que no he podido dedicar todo el tiempo que hubiese querido al estudio de mi materia pues he estado muy concentrado en responder a la pregunta que me había planteado este honorable consejo pero así por encima, podría decirles que la campaña electoral se vio interrumpida por el asesinato de la líder del PP de León. Dos mujeres dispararon contra la política y se dieron a la fuga. La motivación del asesinato no fue política si no personal, ambas mujeres, madre e hija, tenían rencillas personales con la política y al final acabó en tragedia. Hubo muchas reacciones en las redes sociales, algunas tremendamente desafortunadas, y el ministro del interior, Jorge Fernández Díez, dijo que iba a proponer una nueva ley que persiguiese cualquier comentario en las redes sociales que hiciesen apología de la violencia. Finalmente, su propio partido tuvo que rectificar pues esa ley existe y es aplicable a cualquier comentario que haga apología de la violencia independientemente del medio que se utilice para plasmar esa opinión. Un patinazo del ministro y una curiosa forma de actuar en aquella época.

¿Por qué dice que es curiosa aspirante?

Porque las redes sociales en aquel entonces eran relativamente nuevas. Tenemos que pensar que, concretamente, en España hasta bien entrado los años 90 del siglo XX no se empezó a utilizar de forma generalizada internet. Después, fueron apareciendo Facebook, Twitter, Instagram y otros formatos que la gente utilizaba con una alegría propia del desconocimiento. Muchos dejaron publicada partes de su vida intima en Facebook y otros utilizaban Twitter como si fuese una extensión de sus conversaciones cotidianas sin darse cuenta de que lo que expresaban quedaba escrito y al alcance de cualquiera que quisiese verlo. Por lo que achaco muchos de los comentarios que el ministro señalaba como “apología de la violencia” a la falta de picardía de los usuarios que no eran conscientes del medio que utilizaban y  que simplemente escribieron lo primero que se les pasó por la cabeza sin pensar en lo las consecuencias.

¿Alguna cosa más aspirante?

Sí, hablando de cosas que se dicen sin pensar en las consecuencias me gustaría destacar que Arias Cañete, el candidato del PP a las europeas, dijo tras el debate con la candidata del PSOE que si un hombre abusa de su superioridad intelectual en un debate con una mujer parece un machista.

¿Y cree que, como en la caso anterior, es un error perdonable?

Todo lo contrario, no podemos juzgar con la misma dureza a personas anónimas ajenas a la política y los medios de comunicación que a los profesionales. Arias Cañete está acostumbrado a hablar en público y sabe la repercusión que tiene cada una de sus frases. Además, lo que dijo tiene un trasfondo a naftalina y a imágenes color sepia. Si él considera que es superior intelectualmente a su oponente político tiene que demostrarlo, independientemente del sexo de su rival. No hacerlo es paternalista y demuestra que el candidato todavía considera que las mujeres están por debajo y se las debe mimar. No encuentro ninguna justificación a lo que dijo.

Muy bien aspirante, ahora vamos con la pregunta inicial, ¿por qué estudiamos historia?

Para conocernos a nosotros y a nuestra sociedad. Lo que pasó hace 3000 o 5000 años puede que parezca irrelevante, y que para las personas que lo vivieron también lo fuese, pero eso marca el devenir de los pueblos y si ahora estamos donde estamos es, en parte, por lo que pasó entonces. Conocer la historia es conocerse un poco más  y considero que es un acto de responsabilidad individual y colectiva.

El aspirante ha vuelto a demostrar su capacidad de reacción en momentos adversos. Puede retirarse y le esperamos en su siguiente prueba. ¿Alguna cosa que añadir?

Sí, que el Atlético de Madrid le ganó la liga al F.C.B. Barcelona en su campo y la afición acabó aplaudiendo al equipo rival, más por castigar a su equipo que por alabar al contrario. El Atlético ha demostrado que con esfuerzo, solidaridad y mucho trabajo se puede ganar a rivales mucho más fuertes y el F.C.B. Barcelona tendrá que iniciar una profunda renovación si quiere recuperar su momento de esplendor. No estaría mal que los dirigentes del club revisasen su historia para no cometer los mismos errores que les han llevado a ese punto.

Dicho esto Unsui se retiró de la sala del consejo y empezó a pensar en lo que tenía que estudiar los próximos días. Sin duda, el resultado de las europeas sería importante pero ¿quién ganaría la final de Champions? ¿Sería el Atlético de Madrid capaz de hacer un doblete histórico? Ya tenía ganas de que su estudio llegase a ese momento.

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