Pinta Tina

  • ¡Quiero el divorcio! – me soltó Marcela

Ahora la había cagado del todo. Lo sabía, pero… ¡es que me van a volver loco entre las dos!

Tina es mi jefa. Yo soy pintor profesional, pintor de paredes, en la empresa “PINTATINA”. No sé por qué se llama así si ella no pinta nada; si se llamara “MANDATINA” o “PINTANTODOSMENOSTINA” lo entendería, pero bueno… si el nombre lo puso una mujer hormonando podemos esperar cualquier chaladura. ¡Es que… me van a … me van a volver majara del todo!

El tema es que la tía, que tiene casi cuarenta tacos pues ahora quiere tener un niño, le ha dado por ahí, mira… y está allí en la oficina dándonos a todos por culo, con sus hormonas locas, loquísimas, por allí dentro, no sé qué le pasa… está muy muy loca. Se ha hecho una fecundación in victus de éstas porque no tiene novio y no me extraña.

Todo el día ha estado machacándome la cabeza con el parto natural y luego con el rollo de los apellidos, que no sabe cómo coño le va a llamar aún ni qué va a hacer con los apellidos porque claro “no tiene padre”.

  • Pues ponle los tuyos

Y entonces me ha soltado un rapapolvo, que si estoy loco (no, yo no, tú eres la que está como una cabra) que no le puede poner los suyos, no los dos, que se llamaría como ella y parecerían hermanos…

¡¿Pero qué dice la tía?! ¿A quién le van a parecer hermanos una mujer de cuarenta años y un niño que va en un cochecito? Qué mente más retorcida que tienen.

La cabeza me explotaba y yo iba mirando el reloj, sudando porque Marcela me había mandado un mensaje para que llegara pronto a casa, con emoticonos de copas de champagne, corazones y un vestido o un camisón… no sé qué era eso, lo he visto de refilón mientras Tina me llenaba la cabeza de gilipolleces. Y pensaba que si no llegaba pronto a casa Marcela me caparía y me metería la botella de cava por el culo y no me dejaría tocarle ni un dedo y mucho menos quitarle el vestido ese que iba a llevar, o camisón… yo qué sé qué era ese dibujito.

Me apetecía cenar con Marcela, juro que me apetecía, pero habría preferido otro día. Es que estaba muerto y cansado de la mierda de día allí encerrado con las hormonas, porque hoy había trabajo de despacho y no he podido largarme a pintar como suelo hacer.

Cuando Tina la pirada me ha soltado, he pillado el coche, he puesto el cd de Freddy y antes de arrancar he respondido el mensaje a mi mujercita, que luego sinó tengo bronca, con un “ya voy” y muchos dibujos de corazones, sonrisas y baile (y un cohete, rollo “voy volando”, muy chulo).

Entonces ha salido mi jefa de los cojones llorando de la oficina. He hecho ver que no la veía pero se ha puesto a llorar delante de mi coche para que la viera. He tenido que salir  y preguntarle que qué le pasaba.

  • Me siento tan sola Toni, pensaba que era más fuerte pero me siento tan sola… – y ha arrimado su cabeza a mi hombro, joder… ¡lo que me faltaba!. Pfffffff
  • Ya mujer, pero tú eres muy fuerte, ya verás que mañana te sientes mejor, hoy ha sido un día largo – le he dicho estas burradas que se dicen para que se sientan bien. Tenía muchísima prisa, Marcela me capa. – ¿Quieres que llame a tu hermana o alguien para que te venga a buscar?
  • Pues me iría bien pero mi hermana está con los niños en casa, no puede salir de allí. Está como secuestrada… – Pobre Tina, qué loca se ha vuelto… ¿secuestrada?.
  • Va, te llevo a su casa
  • ¿Sí? ¿No te va mal? La verdad es que no te viene de camino para nada…
  • Sí mujer, sube – Tenía que dar una vuelta de cojones pero he pensado que sería más rápido que quedarnos allí llorando abrazados hasta quién sabe cuando.

Al llegar a casa, tampoco tan tarde, Marci estaba un poco de morros pero bueno, le he contado lo de Tina y aunque a veces le da rabia porque Tina está buena, como está con lo del embarazo y nosotros pués estamos allí dale que te pego… intentándolo, que no me deja apenas dormir, pués habrá sentido un poco de pena por Tina… Se le ha pasado rapidito.

Pero lo peor estaba por venir.

Me ha estado contando, mientras movía su culito debajo del delantal, que no podemos hacer el amor cada día cuando está ovulando porque sinó el semen se gasta o algo asi… no me enteraba mucho, estaba flipando, así que hay que hacerlo “un día sí un día no”. Hoy toca sí, he pensado, al menos que me toque eso. Yo afirmaba y cortaba la cebolla y los tomates a su lado. Me he bebido dos copas de cava fresquito así pim pam y creo que me han subido, llebaba todo el maldito día sin comer.

Y me ha empezado a taladrar la cabeza con preguntas de si cuando esté embarazada yo saldré a beber con los amigos y chorradas similares. Tendría que haberme bebido otra copa y quedarme callado pero le he pedido que dejara el tema, que se callara, que si podíamos cenar tranquilos y hablar de cualquier otra cosa menos importante.

  • Tina, ya vale, por favor. – le he suplicado desesperado.

Sí, la he llamado Tina. Y me ha dicho que quería el divorcio. Jódete.

Estaba tan puteado que me he ido al cuarto. Ella gritaba “y encima tú eres el ofendido” pero yo no tenía fuerzas ni para responder. Diez minutos más tarde he salido de la habitación, ella se había quitado el delantal pero no llevaba puesto el vestidito del dibujo… lo imaginaba.

Me ha mirado con cara de asesina y le he pedido que se callara. Cállate un momento Marcela, por favor.

  • Ah, sabes cómo me llamo… genial

Un “zasca” muy femenino. Bueno, lo ignoro y sigo:

  • Mira cariño, llevo todo el puto día aguantando a Tina y a sus hormonas, todo el día escuchando sus historias de hombres, de in victus, de óvulos que se sacan y se meten, de hijos que parecen hermanos y yo sólo pensaba en llegar a casa y sacarme a esa mujer de encima. No te he dicho “Tina te quiero”, sinó “Tina ya vale”, porque ya no podía más con ella y sólo me ha faltado que tú me empezaras otra vez a machacar con el temita… y he explotado. Espero que lo puedas entender porque yo ya cariño… yo ya… yo no sé qué más puedo hacer… yo ya estoy muy cansado ¿me entiendes?, muy cansado, intento venir corriendo a casa a quitarte el vestido lila y beber cava contigo pero mira…, yo sólo quiero dormir y olvidarme de los bebés un ratito…

Estaba tan ofuscado que no me he dado cuenta de que Marcela estaba aguantando para no reirse, cuando he levantado la cabeza la he visto y he respirado, … gracias a Dios. Hoy no habría podido soportar un divorcio.

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