Pastemos

Desde que Facebook es un escaparate flotante de vidas propias y ajenas, desde que Twitter es un medio para expresar en pocas palabras lo primero que se nos ocurre, nos vemos bombardeados diariamente con opiniones de aquellos que se creen con derecho; e información suficiente; para criticar las acciones, opiniones y orientaciones del prójimo. Hemos creado una red de impunidad verbal, que en sus inicios pareció peligrosa, pero que ahora resulta irrelevante por puro agotamiento.

El usuario medio se escandaliza con el hecho de que el PP de Rajoy trata de soslayar su ya innegable corrupción, se rasga las vestiduras si Pedro Sánchez desliza una propuesta de pacto oportunista, o bien se echa las manos a la cabeza porque Pablo Iglesias camufle el origen dudoso de parte de sus ingresos e ideologías. Pero señores, no olvidemos que hablamos de políticos españoles, y aunque seguramente existirán honrados casi extintos o no nacidos, la costumbre debería provocar que dejemos de sorprendernos por las actitudes de los que están cortados por el mismo patrón, tengan la ideología que tengan.

A pesar de ello, la inmensa mayoría comparten las redes la noticia de moda según su sesgo personal, con exclamaciones llenas de estupor, vanagloriándose de la integridad del que sufre desde abajo, o llora incomprendido desde arriba. Eso está muy  bien, siempre que después esas personas se ruboricen por publicar o compartir en las redes, noticias o comentarios de cualquiera de los programas vergonzantes que a mi entender, no deberían existir, pero que al fin y a la postre, redondean la parrilla de algunos medios que tienen el mérito de forrarse vendiendo basura, por el mero hecho de que la mayoría la traga con gusto y sin agua. Da igual si te haces eco de la noticia por informar, criticar o simplemente, burlarte, la mera difusión, positiva o negativa, alienta su existencia.

Mientras sigamos tolerando y alimentando la creación o mantenimiento de entretenimientos como estos, que consiguen picos de audiencia explotando las miserias ajenas, dando a la juventud la imagen de que lo fácil, chabacano y ruin, son adjetivos del mejor futuro al que pueden aspirar, continuaremos perdiendo, poco a poco, la credibilidad para tratar temas de relevancia mayor.

Hace tiempo que los políticos nos perdieron el respeto, porque nosotros mismos olvidamos respetarnos, nos tratan y conducen como a borregos, ya sea PP, PSOE, Podemos… Porque como ganado continuamos consumiendo la hierba podrida que nos ponen delante, tolerando actitudes degradantes que ya percibimos como normales, y aunque tú seas de esos que alardea de no ver telebasura, miras hacia otro lado, aceptándola como una parte irremediable de tu ecosistema, como todo lo demás que crees que no puedes cambiar.

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