Parménides de Cataluña

En la vieja controversia, de cenáculos elitistas, aún se discute quién es considerado el fundador de lo que conocemos como metafísica occidental, y en la tabla de posiciones el “Poeta” de Elea, mediante lo que se recuperó de “las vías de la verdad” ocupa un sitial primordial. Claro que poco después, se le asignará y mediante Platón, una intertextualidad, en la que el diálogo con el nombre del poeta y posible fundador de la ontología,  del maestro de Aristóteles, se instituye como el más decisivo o el más concerniente a la cuestión metafísica. No vamos a seguir “liándola parda”, solamente diremos que Parménides, o mejor dicho el diálogo platónico, en honor o referencia a su nombre, como si precisara de algo más, era frecuentemente  utilizado por Lacan en seminarios para hablar de amor. El problema de “lo uno y lo múltiple” para comprender la decisión catalana en clave Parmenidia esbozada por el propio Rajoy con el “Vaso es un vaso y un plato un plato”.

Sería una interesante y prometedora tarea, en la que seguramente muchos catedráticos ya estarán trabajando, en acopiar, acumular, mediante el copiar y pegar, todas las definiciones de actuales luminarias del pensar, acerca de por donde discurre la política hoy, señalaremos a uno de los pensadores más renombrados, el polaco Z. Bauman, quién sintetiza, bajo palabras nuestras, su concepto de que la “individuación” de la política, produjo una disrupción, o una discontinuación, de lo que antes, pertenecía a lo colectivo. Lo múltiple, que en el terreno simbólico, por intermedio de ideologías, proyectos y propuestas de partidos políticos, representaba naturalmente a todos y cada uno de los que conformaban el espacio, mediante el sufragio, mediante la asistencia a mítines y demás actividades políticas, de un tiempo a esta parte, se redujo, se anatematizo, se absorbió, en el uno, en la demanda de “Ciudadanos” que al grito, al son, embanderados en el voluntarismo o en la desesperación de exclamar “Podemos”, no solamente en España, sino en diversas partes del mundo, invirtió la cuestión política y con ello, transformó, o va camino a eso, a los políticos. La política, incluso en los claustros universitarios y en las columnas intelectuales, pasa a llamarse “biopolítica” o sus derivaciones semánticas y/o conceptuales, como la impolítica. La democracia por ello, padece, en forma contumaz, una redefinición de su concepto mismo, de acuerdo al autor que leamos, ya pasa a ser una democracia “mínima”, “líquida”, “incierta” o “inacabada”.

Lo subyacente, lo sustancial, como tantas otras cosas, permanece sin embargo en otro lugar, las claves para comprender situaciones como las actuales, sea mediante procesos signados como secesionistas, anti sistema, o acciones tendientes hacia lo que fuere en la arena política, siguen estando allí, tanto en el diálogo Platónico “Parménides”, como en el poema que para algunos inauguró la metafísica occidental, del autor que en un primer orden, fue “hablado” por Platón, y lo sigue siendo, por todos y cada uno que queramos pensar en la aporía de “lo uno y lo múltiple”.

Cómo el presente refiere, o al menos eso pretende, a la cuestión política, y más precisamente, a la decisión que tomará el pueblo Catalán, invitaremos a quienes pretendan profundizar en la cuestión más filosóficamente, propiamente dicha, a la lectura de al menos los textos de marras, uno atribuido al propio Parménides, y al que con su nombre intitulo Platón uno de sus diálogos, evitando de esta manera, caer en el siempre, atractivo y vicioso, ejercicio del filosofar por el filosofar mismo.

Que una determinada comunidad, independientemente de sus características peculiares, sean estas históricas, culturales o económicas, tenga la necesidad política o la vocación ciudadana, de expresar una redefinición de sus sistemas de referencia como de pertenencia, es ante todo, la novedad en sí misma.

A diferencia de lo que viene ocurriendo en Latinoamérica, en donde desde la cúspide del poder, los mal llamados “populistas” por quienes pretenden seguir leyendo la política internacional bajo los vetustos y anacrónicos conceptos Euro o Sajones-centristas, dispusieron desde lo discursivo y de allí, lo llevaron a actos de gobierno, una unidad conceptual como el “Unasur”, haciendo resurgir el genérico, que creíamos olvidado, de la Patria Grande Latinoamericana. En Europa, o al menos en Cataluña, este proceso, es inverso (tan sólo basta observar las movilizaciones que así lo testimonian), se empodera de abajo hacia arriba y no viceversa como en el sur. Esto no debe tener ningún valor o desvalor en sí mismo, es simplemente casi una observación semántica.

Tan semántica como podría ser la tautología de la que más luego y en más de una oportunidad ha sido acusado Parménides con su “Y ya sólo la mención de una vía queda; la de que es. Y en ella hay señales en abundancia; que ello, como es, es ingénito e imperecedero, entero, único, inmutable y completo.”  Tal como la tautología expresada por Rajoy en relación a vasos y platos, pensando tal vez en un banquete, por los objetos mencionados, pero el diálogo Platónico, que resuelve, o al menos eso pretende, la cuestión de lo uno y lo múltiple, es el que dio en llamar, no casualmente, Parménides.

Y en la resolución, nosotros arriesgaremos pese a insistir que en esta oportunidad no hacemos eje en lo metafísico,  el maestro de Aristóteles, utiliza o hecha mano del concepto clave de “Participación” o Symploké.

Y la participación, será  la clave tanto en este caso, como en los que nuestro mundo actual nos presente como conflicto, en estas casi que indispensables, redefiniciones de lo uno en relación a lo múltiple. Es decir, ¿Acaso los miles de migrantes que escapan de sus terruños donde nacieron, es decir esa multiplicidad de refugiados, buscan el uno, de la certeza social/económica/capitalista/europeizante o tan solo le escapan a la muerte segura, es decir al uno de la no existencia y de allí que multiplican en huida? ¿Acaso no es natural que el sentir disuelta la unidad de lo Europeo, en sus términos de calidad de vida asentados en los tecnicismos exigidos por Maastricht, una comunidad busque restituirse en lo uno de lo cultural e histórico, por más que esto, multiplique problemas o necesidades de replanteos en un a priori? ¿Acaso estos no son los nuevos tiempos de la política, donde cada ciudadano tiene que ver reflejada que sus múltiples demandas, son contempladas por lo uno que lo representa, y en la orfandad de las respuestas, hace evidente la multiplicación de búsquedas, sea mediante nuevos espacios políticos, nuevas discursividades, y nuevos ejes de reconstituir ese vínculo siempre tensionante entre lo uno y lo múltiple?

Por más que reconstituyamos una suerte de Oráculo de Delfos (¿no cumplirían acaso el mismo papel, en nuestra actualidad de “Homo Videns” a decir de Sartori, los analistas o comunicadores?) no podremos determinar qué sucederá con esta inquietud, que va tomando, cada vez más forma y concisión legal, en relación a una posible independencia de Cataluña, desde la redefinición de un nuevo sentir democrático, las polis Griegas y su dimensión de pequeñas Ciudades-Estado como basamento positivo, hasta una ruptura del orden internacional de proporciones críticas, todo podría suceder o no.

Para quiénes estamos del otro lado del Océano, la Crema Catalana seguirá siendo tal, y España, seguirá siendo el reino, todos incluidos, mediante el cual devenimos en este sincretismo, difícilmente obtenga la humanidad peores resultados que cuando siglos atrás se aventuraron mar abierto a transitar por lo desconocido, ratificando la audacia y el espíritu aventurero, que una vez más, están demostrando al mundo, Españoles, Catalanes incluidos, anexados o como quieran presentarse, pero que son representativos, paradojalmente en una unidad, de una de las inquietudes más fidedignas del ser humano, la búsqueda infructuosa e incierta de vivir mejor en comunidad, sea cual fuere y más allá de resultados.

Cedido para su publicación por su Autor: Francisco Tomás González Cabañas

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