Panamá,

Nunca el discurso de los poderosos había tenido tal poder de seducción y de engaño. Desde la izquierda a la derecha, todos cantan la misma canción. La lucha contra la corrupción es la nueva consigna del Banco Mundial, del FMI,  del BID, y bandera del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.   La corrupción dicen, impide el desarrollo y mantiene a los países en la pobreza. La evasión fiscal dice la OCDE impide a los estados cumplir con los pobres. A partir de ese paradigma el mundo sigue el guion: lucha contra la corrupción, contra la evasión fiscal y el crimen organizado. Los poderes imperiales, el neoliberalismo y la aberrante concentración de riquezas, la especulación financiera, los ajustes del FMI y el Banco Mundial quedan relevados de culpa. Los únicos corruptos responsables de la desigualdad son los políticos, no importa que vivamos en un mundo en que las 62 personas  mas ricas del planeta tenga mas recursos que el 50% de los mas pobres.

Marcelo Colussi, uno de los pocos intelectuales que parece entender la trampa, cuenta el caso Guatemala y como se construye el nuevo orden, según el plan de Washington.  El embajador gringo llega a Izabal, una pobre y rural comunidad, y desde su escuelita rancho, exclama compungido a los periodistas convocados: esto es la consecuencia de la corrupción, de políticos y gobiernos corruptos. Así se dio inicio al golpe contra Perez Molina, y la trama sigue contra el Presidente comediante.

En Brasil, el caso  Lavajato y la supuesta lucha contra la corrupción, se convirtió en una estrategia política para reacomodar correlaciones de fuerzas, destruir personalidades, y partidos, algunos con culpas o sin ella, y propiciar  un golpe de estado.  El otrora poderoso Brasil, es hoy, un Estado inestable, sumido en una pavorosa recesión económica, con la pobreza ganando terreno perdido y en el que Lula, acusado de corrupto, es el gran favorito para ganar las elecciones.

En Panamá no dudo,  hay un plan, mas allá de la manifiesta lucha entre poderosos intereses económicos.  Estados Unidos condenó ODEBRECH imponiéndole una multa,  a continuación  comunicaron   a Panamá, sin solicitud de asistencia judicial previa, y a otros países, información relevante, algo inusual en su proceder judicial. Adicional, publican los  Panamá Papers, investigación financiada por una fundación con sede en Washington, y paralelo los Waked y la lista Clinton.  Panamá  es asociada a la corrupción, al lavado de dinero, y condenado mediáticamente por ser un paraíso fiscal.  Embuidos en nuestras disputas, seguimos el libreto de  una lucha de  todos contra todos, deslegitimando todo sistema político, las instituciones, todos los partidos, el sistema financiero y de servicios.  Se trata de desorganizar para reorganizar, aplicando la teoría del caos. Caiga quien caiga.

En el 2008 la economía capitalista sufrió la crisis, y también la estafa mas grande de la historia del capitalismo. La gran estafa de las hipotecas basura organizada en Estados Unidos por Bancos, casas de valores y por Wall Street, resulto en la  perdida de millones de empleos, casas, jubilaciones, y millones de personas de los países ricos se convirtieron en casi indigentes. Para evitar el colapso, el gobierno  debió reflotar el sistema financiero, causante de la debacle, en la inimaginable cifra de 12.8 billones de dólares, cifra cercana al PIB de Estados Unidos en el 2008 que fue de 14.2 billones. Mientras tanto, un paisito de América Latina no se daba por enterado, creciendo a un ritmo que llego a dos dígitos, convirtiéndose en la joya de América, impulsando y atrayendo inversiones, capitales, baby boomer, y millonarias estrellas del entretenimiento. Según el PNUD en ese periodo la pobreza se redujo de un 36% a un 24% en el 2014.   Los ricos en problemas gritaban, corruptos, lavadores de dinero, paraíso fiscal. El crecimiento autónomo permitió a los tres últimos gobiernos un espacio de autonomía de los grandes poderes, o por lo menos cierto desinterés en temas que le eran ajenos. También relacionarse con Rusia y China. Los mas ricos  quedaron fuera de la ampliación del canal y de las concesiones portuarias.

El plan es que debemos volver al redil. OCDE ha ido apretando en el tema del sistema financiero y fiscal. Al igual que Estados Unidos, pretenden repatriar capitales, por lo menos a sus propios y verdaderos paraísos fiscales. Pero Estados Unidos tiene también intereses geopolíticos. Debilitado el actual Presidente ya lograron cambiar su política diplomática  con Venezuela y un enfriamiento en las relaciones con Cuba. Preocupado y haciendo méritos, el Presidente nos hace parte de una Coalición para luchar contra ISIS. La destrucción del segundo grupo económico del país,  Grupo WISA, puede indicar también, una inclinación de favorecer al principal grupo económico de Panamá, mas afín a la visión norteamericana que el grupo de ascendencia árabe.

Estamos a mi juicio, en un delicado momento de equilibrio inestable. La irresponsabilidad de los poderosos, sus ambiciones desmedidas no pueden conducir el país. Tampoco los poderes imperiales a la sombra.   Apostar a que la economía seguirá su camino en soledad, es como dispararse al pie con la ilusión de ser indemnizado.  Pero al final, si los ricos sufren los pobres lloran. No es el momento pues, de francotiradores impolutos, pecadores ocultos. Es el momento para que los políticos con visión de país dejen de jugar a quien esta menos embarrado.  Es el momento de que los intelectuales dejen el discurso conventual y aporten con visión ética, que en política no es mas que la búsqueda del bien común. Aquí no hay en ciernes una revolución democrática social. Enjuiciar al Presidente abriría una Caja de Pandora. Ya se preguntaron a quien obedecerían las Instituciones de Seguridad Publica, y cuanta influencia podría tener la embajada en una resolución de la crisis?

La propuesta de una constituyente que reorganice las reglas supremas de convivencia política, institucional y social, no tiene futuro ni resuelve nada sin acuerdo nacional previo. En mi opinión los partidos políticos siguen siendo una fuerza con arraigo popular. Buena parte de los denostados diputados serian constituyentes si las elecciones fueran hoy. Y buena parte de los francotiradores no serian elegidos ni en su casa. Y probablemente los que promueven la constituyente originaria se quedarían sin representación. Se trata entonces, de que las fuerzas políticas, todas, asuman con madures su responsabilidad en búsqueda de un acuerdo nacional que defina los parámetros de participación   mas inclusivos posible y los objetivos nacionales mínimos por fundamentales,  así como las condiciones de estabilidad política y de seguridad jurídica que garanticen el debate nacional hacia una constituyente que reorganice la nación. Lo primordial es entender  que el momento es un asunto de política, no de negocios.

Guillermo Benitez Osorio

Profesor del Departamento de Derecho Social,

Facultad de Derecho. Universidad de Panamá.

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