Pactos post 26J; una cuestión de ideología, pero social
Fuente: http://www.lavanguardia.com/

Tras el 26 J nos volvemos a encontrar con un escenario de bloqueo político dentro de

España. En la actualidad, no parece factible que ninguno de los componentes del panorama político español sea capaz de reunir los apoyos necesarios para logar conformar un gobierno, sea del tipo que sea, que asegure una estabilidad política a largo plazo.Muchos son los motivos, y muchas las causas para que se produzca eta controvertida situación, pero la intención de este texto de hoy no es analizar dichas causas, sino de intentar aportar un granito de arena en estos análisis de posibilidades partiendo de una base, como es la ideología, y sobretodo la ideología social.


Si hablamos de ideología política, esta trata entre otros conceptos, cómo debería asignarse el poder, y  a que fines debería servir.


Si buscamos una definición de ideología, podemos encontrar que abarca un cúmulo de conceptos, y que para poder llegar a su definición final es necesario que todos estos conceptos interactúen entre ellos para poder definir la ideología que tanto institución, persona como partido político pretenden defender.

Estos conceptos hablan de principios, doctrinas, símbolos, ideales, y mediante todos ellos se pretende establecer cuál sería la sociedad ideal, y cuáles deberían ser sus valores.

Si hablamos de ideología política, esta trata entre otros conceptos, cómo debería asignarse el poder, y  a que fines debería servir.


Si hablamos de ideología política, esta trata entre otros conceptos, cómo debería asignarse el poder, y  a que fines debería servir.


Dicho esto a modo introductorio, ya nos podemos desplazar al panorama político español actual e intentar interceder en el mismo mediante el uso de los valores ideológicos que cada partido político lleva implícitos en su ideología política.

Nos encontramos frente a una sociedad que cada día que pasa, se encuentra más deshumanizada y más a la defensiva debido a una de las crisis más duras y prolongadas en la historia de este país, que ha provocado que surjan los más puros instintos de supervivencia.

Cierto es que a lo largo de estos duros años, muchas instituciones y colectivos sociales han prestado todo su apoyo a las personas más necesitadas, pero ello no es suficiente.

Todavía hay mucha gente sufriendo y que requiere de una respuesta política, buscando soluciones a largo plazo y no solamente basadas en un remedio para hoy, y mañana ya veremos.

Lo que recurriendo al refranero español se conoce como “pan para hoy, hambre para mañana”.

Es por ello, que ha llegado el momento de plantearnos qué clase de sociedad queremos para el futuro, que clase de vida queremos que vivan nuestros hijos, y nuestros nietos.


Podemos observar tres tendencias totalmente diferenciadas: PP, Ciudadanos, y PSOE-Podemos.


Si una sociedad basada mera y puramente en la supervivencia económica, o una sociedad en la que los valores de solidaridad y ayuda sean latentes, y en la cual todas las personas tengan las mismas oportunidades independientemente de su raza, religión, sexo o condición económica, o si simplemente la condición económica va a ser el único factor que decida y juzgue si una persona tiene derecho a estudiar o no, a ser atendida en un hospital o no, o va a tener un trabajo basado en la explotación por nada o no.

Por eso mismo, analizando esta serie de valores y ejemplos de sociedad, podemos observar tres tendencias totalmente diferenciadas: PP, Ciudadanos, y PSOE-Podemos.

En cuanto al PP la situación está clara.

El modelo de sociedad de Rajoy y los suyos es el de una sociedad con dos clases diferenciadas. La clase alta, y las clases medias-bajas.

Gente de dinero que debido a su status-quo “mueva el país” y a los cuáles se les permita toda clase de concesión.

Que esa clase alta sea la privilegiada que pueda acceder a toda clase de servicios, gracias a su estatus social y al salvoconducto llamado Euro, y que mediante el mismo y su poder sean los encargados de decidir  quién puede acceder a tal selecto club.


El modelo de sociedad de Rajoy y los suyos es el de una sociedad con dos clases diferenciadas. La clase alta, y las clases medias-bajas.


Una sociedad en la que los valores vienen dados por la cantidad de euros que posees en tu cartera, y en la que la solidaridad se basa en cuanto nos podemos repartir entre tú y yo.

Una sociedad que mediante sus políticas ya han ido diseccionando, dificultando el acceso a tratamientos como el de la hepatitis, recortando en sanidad, educación y servicios básicos, pero a la vez proporcionando subvenciones y medios públicos a centros a los cuales no puedes acceder si no es con un buen billete por delante.

Unas políticas que han vaciado la hucha de las pensiones y que pone de manifiesto que la única manera de disfrutar de una jubilación tranquila, merecida y reposada después de toda una vida trabajando, es disponer de una buena cuenta corriente y de unos buenos fondos de inversión aderezados con un buen plan de jubilación.

Una sociedad que se basa en que los privilegiados no compartan y los no privilegiados se peleen entre ellos por las migajas, sembrando la discordia y el egoísmo como manera de vida.

En cuanto a Ciudadanos, es complejo de definir por falta de ideología. O mejor dicho por una ideología cambiante.

De Ciudadanos me atrevería a decir que la sociedad es lo que menos le importa. Sólo le importa formar parte del meollo.


En cuanto a Ciudadanos, es complejo de definir por falta de ideología. O mejor dicho por una ideología cambiante.


Meter la cabeza de la manera que sea dentro de cualquier institución de poder y virar a una sociedad de un talante más como la que desea el Partido Popular.

Eso sí, repartiendo alguna migaja más que los anteriores con la intención de mantener a la sociedad un poco más distraída.

Una de cal y otra de arena. Albert Rivera y los suyos lo demuestran a diario con sus vaivenes, con sus apoyos cambiantes, y curiosamente, siempre virando hacia aquellos que desean el poder.

Son adaptables, buscando mediante el engaño al electorado pertenecer a la élite. Se podría decir que sus valores son que el fin justifica los medios, y su único fin es ostentar el poder.

Es una demostración a nuestros chavales que tienes que aparcar tus ideales y todas tus pensamientos y filosofías si con ello consigues introducirte entre los elegidos.


Un ejemplo de sociedad hipócrita, sin sentimientos y que sólo le preocupa complacer a unos pocos.


No hay que pensar, hay que actuar. No hay que darle vueltas, solo decir sí a todos aquellos que pueden colocarte entre los tres escalones del pódium.

Un ejemplo de sociedad hipócrita, sin sentimientos y que sólo le preocupa complacer a unos pocos. Hoy puedo prometer y prometo una cosa, para mañana deshacer la promesa y decir que no prometí para pasado prometer algo nuevo si me ofreces algo a cambio.

Se pretenden identificar con un “centro político” pero el centrismo también presenta su faceta crítica y no de absolución al poder, haga o que haga, con la finalidad de formar parte de él.

Su modelo de sociedad se asemeja a un modelo de clases como el anterior, pero con la posibilidad de cambiar de status en función de tu capacidad autocomplaciente y no de tu capacidad intelectual o crítica.

Un modelo que deja de lado valores personales  y sociales con la finalidad de obtener el poder y formar parte de él.


Quizá, más bien me atrevería a hablar del bloque Pedro Sánchez-Unidos Podemos. Un bloque que persigue, al menos de manera teórica, la igualdad de las personas y de oportunidades.


Por último tenemos el bloque PSOE-Unidos Podemos.

Quizá, más bien me atrevería a hablar del bloque Pedro Sánchez-Unidos Podemos. Un bloque que persigue, al menos de manera teórica, la igualdad de las personas y de oportunidades. Un bloque en busca de la solidaridad y de la justicia.

Un bloque que encamina su perspectiva a una sociedad más justa, en la que todo el mundo tenga las mismas oportunidades tanto educativas, como sociales, como de vida.

Un modelo en el que las personas sean más humanas y no basen su vida en obtener resultados económicos y de status como único fin sino que la encaren como algo más global y solidario incidiendo en la posibilidad que todo el mundo pueda salir adelante en base a su esfuerzo y dignidad, y no solamente en función de la zona, casa o familia en la que le ha tocado nacer.


Es hora de que desempolven sus ideologías políticas y se miren los unos  a los otros y decidan qué modelo de sociedad están dispuestos a compartir, y en función de ello actúen para luchar por el mismo.


Un modelo de sociedad más crítica y solidaria que ayude a evolucionar y a avanzar a todo el mundo, independientemente de su condición social, y en la que un gobierno tenga soluciones para todo el mundo aportando políticas dirigidas a toda la sociedad y no solamente a unos pocos, dejando de lado a los demás.

Es el momento de que nuestros políticos decidan qué tipo de sociedad desean.

Es hora de que desempolven sus ideologías políticas y se miren los unos  a los otros y decidan qué modelo de sociedad están dispuestos a compartir, y en función de ello actúen para luchar por el mismo. Es hora que dejen de lado el orgullo de político y prioricen el bien social, dejando de lado la doctrina de partido.  Es hora que el idealista Pedro Sánchez coja el toro por los cuernos y se crea de una vez por todas que es él el secretario general de su partido, y si quiere luchar por un modelo de sociedad más justo se reúna y recabe los apoyos necesarios.

Debe decidir si quiere luchar por un modelo de sociedad más justa, como creo que persigue, y para ello buscar el apoyo de las fuerzas que sean afines al mismo.


Tienen que decidir qué sociedad quieren para nosotros, y lo que es más importante, que sociedad quieren dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos. Todo es una cuestión de ideología, pero social.


Las alternativas, no son la continuación del modelo socialista, sino más bien todo lo contrario.

Es el momento de decidir qué modelo nos merecemos, y en función de ello, dar el todo por el todo. Las alternativas son lo que son. Y unas terceras elecciones podrían aportar una mayoría absoluta del PP, con el consiguiente sufrimiento que provocaría en la sociedad de este país.

Tienen que decidir qué sociedad quieren para nosotros, y lo que es más importante, que sociedad quieren dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos. Todo es una cuestión de ideología, pero social.

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