¿Por qué nos fascinan tanto los Superhéroes?
Fuente: http://noticias.lainformacion.com/

He visto recientemente Capitán América: Civil War, el último producto de la factoría Disney/Marvel en el cine, como no podía ser de otra forma, la gran pantalla está diseñada para las “grandes” historias infladas de efectos especiales, explosiones, inmensos escenarios, la estereoscopía y las multitudes de estrellas Hollywoodiendes. No le quito mérito al drama y la comedia, pero pienso que son géneros que se pueden disfrutar de igual forma en una pantalla más pequeña en el formato doméstico. Por cierto, si observamos la taquilla de los últimos años, todo han sido películas con un presupuesto medio de 200 millones y que se han viso en todo el mundo (Los Vengadores, Star Wars Episodio VII, Jurassic World, etc), así que quizá la transición total de todo lo que no sean películas gigantescas a otros formatos ya esté ocurriendo. Nuestros padres vieron Tienes un e-mail en el cine y nosotros 8 apellidos vascos pero nuestros hijos sólo podrán ver la última epopeya espacial o enfrentamiento entre superhéroes en las salas del futuro. Curiosamente, 8 apellidos vascos vino en la época en la que las comedias de situación americana para la pantalla grande ya habían desaparecido por completo, y me pregunto si quizá eso es parte de su éxito.

Pero ese no es el tema, el tema es porqué nos gustan tanto los Superhéroes, cual es el motivo por el cual tocan tanto la psique colectiva además de por el entretenimiento que sus hazañas y aventuras producen. Y por Superhéroe no sólo me refiero a los que llevan capa y/o máscara, al fin y al cabo, Luke Skywalker, John McClain e Indiana Jones también son Superhéroes, sólo que nacidos en otros formatos de ficción que no son el cómic. La imagen mental de lo que es un Superhéroe, con mayas y un símbolo en el pecho, se debe directamente al formato de novela gráfica en la cual se usan los colores y las formas para crear disfraces con los que convertir al héroe de la historia en un icono. En el cine, por ejemplo, eso no es necesario, porque lo que le transforma en un icono es la cara del actor que lo interpreta (como Bruce Willis en el caso de John McClain) o un determinado vestuario (el sombrero y el látigo en el caso de Indiana Jones, por ejemplo), pero en base son lo mismo, sujetos extraordinarios y con habilidades por encima de lo normal.

Tampoco es que la figura del Superhéroe sea algo totalmente nuevo. En el mundo antiguo, los héroes clásicos como Hércules, dotado con una fuerza sobrehumana gracias a un origen totalmente distinto al del resto de humanos (¿eso no os suena de algo?) eran la respuesta del interés colectivo por las historias de hombres  excepcionales y heroicos. Igual que las historias actuales, nuestros antepasados tuvieron sus propios Superhéroes, cuyas historias están hoy recogidas en multitud de cuentos y leyendas, como lo viajes de Hércules o los poemas de Gilgamesh, por ejemplo.

Con la llegada del cómic en los tiempos del desarrollo de la tecnología, el creciente interés científico daba una respuesta diferente al fenómeno de los Superhéroes, pasaron de ser los hijos de los dioses destinados a la Tierra, a ser los últimos supervivientes de un planeta destruido. Pero, sin embargo, lo único que ha cambiado es el trasfondo de esos héroes, igual que dejamos de tener pesadillas con demonios para empezar a tenerlas con alienígenas grises que abducen a la gente. Simplemente hemos adaptado la mitología a un mundo moderno.

Lo  que define a un Superhéroe es la capacidad para realizar hazañas que ningún humano (en teoría) podría hacer. Los héroes actúan de forma altruista, no conocen el miedo y se mueven siempre al margen de la ley, siguiendo su propio juicio y no las ideas impuestas por la legalidad vigente. Por el contrario, nosotros como humanos somos todo lo opuesto, seres egoístas e individualistas, estamos asustados ante la vida, nos dejamos llevar por la opinión de la masa y dictaminamos nuestro juicio en torno a la ley.

Los Superhéroes de cómic son el reflejo sublime de la humanidad que representan, lo que nos gustaría ser y (creemos) no podemos ser, por eso nos fascinan tanto. ¿Acaso no es Spiderman, saltando por encima de la jungla urbana de Nueva York, el deseo reprimido del hombre urbanita moderno de convertirse en algo más que otro elemento del enjambre humano que compone la ciudad? De alguna forma, el deseo de volar,  tan presente en muchos de ellos, de saltar muy alto o de trepar entre edificios es la representación del ansia de libertad del hombre moderno, enclaustrado en una gran ciudad.

¿Por qué nos fascinan tanto los Superhéroes?

Estos Superhéroes son meta-humanos, e incluso llamados en ocasiones “humanos mejorados”, como se hace en la película de la factoría Disney/Marvel que abre este artículo. Éstos representan un estadio superior de desarrollo a nivel individual,  un punto que aún no hemos podido alcanzar pero que estamos advocados a hacer. Dicho de otra forma, somos aún seres por evolucionar, igual que lo eran los antepasados del Homo Sapiens.

En los albores del cómic de Superhéroes, éstos eran creados en un laboratorio, como el caso del Capitán América, o eran el resultado de un accidente de ámbito científico, como en el caso de Spiderman. La diferencia entre un humano convencional y un Superhéroe, era un producto químico. Dicho de otra forma, el Superhéroe representa una escala evolutiva en la humanidad que aún está por llegar y a la cual se accederá tarde o temprano gracias a la ciencia y a la tecnología.

Puede que los Superhéroes nos fascinen de igual forma que los robots fascinaban a nuestros padres porque quizá el sueño del presente es la vigilia del futuro. Cuando Star Wars apareció, ver un robot andar de verdad era un sueño, hoy es una realidad. ¿Será la ficción de hoy la realidad del futuro?

Hacía un mundo de Superhéroes, la superación como factor evolutivo

Puede que volar, ser indestructibles o muy longevos sean cosas que pertenezcan, de momento, por completo al terreno de la fantasía. Sin embargo, una realidad indiscutible son las prótesis robóticas que aún están en proceso de desarrollo, pero que llegarán más pronto que tarde a un punto de culminación tecnológica. Por ejemplo, un caso reciente es el de una niña que ha nacido sin mano debido a una malformación y cuyos compañeros de clase le han construido una mano impresa previamente en 3D.  Un mismo caso meses atrás fue el de otro niño nacido manco que también fue obsequiado con una mano biónica igualmente impresa en tres dimensiones.

La noticia más impactante al respecto quizá venga desde Newcastle, en donde se pretende emular la mano robótica que Luke Skywalker luce al final de  El Imperio Contraataca después de su enfrentamiento con Vader. En aquel momento, poca gente imaginó que algún día, no muy lejano, esto dejaría de ser ficción, hoy esa fantasía ya casi puede ser realidad. Según el Dr. Nazarpour, profesor de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Newcastle: “Si se puede diseñar un enlace que permita una comunicación multidireccional (del cerebro al brazo mecánico) se puede conseguir que el brazo se pueda mover mientras mantenemos el contacto visual en una conversación”. Es decir, el sistema actual está aún por desarrollar, pero es sólo cuestión de tiempo que se desarrolle por completo y sea un reemplazo total del brazo biológico original.

¿Por qué nos fascinan tanto los Superhéroes?

En Capitán América: Civil War, el Soldado de Invierno es capaz de zafarse de sus enemigos con un brazo metálico casi indestructible, algo similar vimos años antes en Yo Robot, con el personaje de Will Smith, que tenía una prótesis robótica en el brazo y parte de las costillas. No me pregunto si algo así ocurrirá, sino cuándo pasará. Pero aún es más intrigante pensar en las consecuencias sociales que tendría semejante tecnología. Aunque al principio se usaría para sustituir los órganos no desarrollados por genética o perdidos a causa de accidentes, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que la gente en perfecto estado demandara sustituir sus miembros por versiones robotizadas con la misma fuerza que el Soldado de Invierno?

No hay que irse muy lejos para ver cómo el sueño del ser humano de mejorarse ya está presente. Hoy en día, las sustancias anabolizantes pueden dar una fuerza sobrehumana a un hombre convencional, algo que los griegos antiguos jamás podrían concebir más que como regalo de los dioses. Pero no sólo la fuerza física se puede modificar, hay determinadas sustancias (como el Ritalín o la vitamina B12) que pueden aumentar la inteligencia de quien las ingiere. Dicho de otra forma, se pueden superar los atributos genéticos que tenemos como herencia con el objetivo de convertirnos en algo que no está lejos de ser un súper-humano.

En el futuro, la tecnología no sólo suplirá nuestras carencias sino que nos convertirá en seres superiores a lo que somos actualmente. Según expone el historiador y escritor israelí Yuval Hoah Harari en su ensayo De animales a Dioses, el ser humano está a punto de dar otro salto evolutivo que nos acerque a una naturaleza próxima a la divina. Dicho de otro modo, y resumiendo está segunda parte, si la ciencia ha estado (y está) dedicada a acabar con las enfermedades y las dolencias, llegará un momento, que no está muy lejano, en el que se dedicará a mejorar lo que se considera como estado óptimo de salud.

El futuro será muy diferente del presente, más incluso de lo diferente que es el presente con respecto al pasado. Me pregunto a mi mismo ¿Qué repercusiones sociales, económicas y políticas puede tener un mundo de seres humanos “mejorados”? ¿Es la tecnología la que emancipará al hombre del Estado? Quizá en el futuro, las historias de Superhéroes ya no pertenezcan tanto al terreno de la fantasía y en ese mundo los humanos no sólo parezcamos Superhéroes de cómic sino que actuemos como tales.

Fuentes consultadas:

Sobre Mariam, la niña de la mano creada por sus compañeros

Sobre Unai, el niño del brazo biónico

Sobre el brazo de Luke Skywalker

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