El necesario e impostergable cambio político
Fuente: http://www.elconfidencial.com/

Nada será peor para quienes reclamamos una regeneración democrática, que PP y C’s obtengan mayoría absoluta en unas posibles terceras elecciones. Piensen en esto, es lo que humildemente creo, para quienes reclaman o reclamamos un referéndum en Catalunya y aunque queramos que se queden en un nuevo país que pueda llamarse libre y democráticamente avanzado, para ellos, creo que no habrá nada peor que tener de nuevo a Rajoy y Rivera en un posible gobierno durante cuatro años más, incluso con esa mayoría pudiera llegar a ser hasta de ocho años.

Si la campaña anterior se basó en el miedo, la manipulación y las mentiras, esta será la de la madre del cordero, serán las que inflijan el absoluto temor al Apocalipsis independentista, comunista, radical y populista, es decir, que en lo que Europa es democráticamente normal, aquí el leguaje prostituido cala en esas personas con poca capacidad de análisis político, les cala hasta los huesos. Me temo, que en está campaña pondrán toda la carne en el asador para poder proseguir en el poder absoluto y llevar a cabo sus espurias políticas como ya estamos empezando a ver con muchas de sus acciones.

Creo en la responsabilidad de todos los que exigen una regeneración que dé prioridad a la decencia que este país ha perdido principalmente durante los cuatro últimos años, prioridad que debe consistir en expulsar del gobierno al partido que usa las instituciones antidemocráticamente para su propio beneficio y el de sus socio-amiguetes, o bien, para fabricar conspiraciones contra sus principales adversarios. Y es que es del todo inmoral por no decir indecente, que un partido doblemente imputado, con más de 400 investigados y otros tantos en la cárcel, más los que están en vías de estarlo, puedan gobernar un país que reclama a gritos una regeneración democrática del todo necesaria.

Esta situación es excepcional, es una emergencia democrática y por lo tanto exige esfuerzos excepcionales a todas las fuerzas políticas que crean en ello, posiblemente sea la última oportunidad hasta dentro de muchos años, por lo tanto, requiere valentía por parte de todos los que queremos un gobierno limpio, transparente y democrático, un esfuerzo que debe realizarse por parte de todas las fuerzas políticas que creen en la Regeneración.
Estas terceras elecciones podrían suponer la mayoría absoluta de PP-C’s, y estoy casi seguro que es lo que nadie democráticamente decente necesite o quiera.

Por fin hemos visto asomar la “patita” a C’s, Aquellos que negaron bajar a los infiernos de la indecencia política, han apostado porque gobierne sí o sí el partido con más imputados de Europa. (incluido el propio partido).

Es una falacia intentar convencer al votante poco capacitado de análisis, que hay que gobernar por obligación moral con mayoría absoluta, lo cierto es, que, de 24 países europeos con coaliciones, 6 gobiernan en minoría con el apoyo externo de otros partidos y el presidente de gobierno no es el del partido más votado. Sucede en países como Bélgica, Portugal, Letonia, Rumanía, Croacia y Dinamarca. Parece que en este país alguien intenta convencer que no se puede gobernar si no es a golpe de rodillo, a golpe de aprobar leyes y decretos con nocturnidad y alevosía y sin contar con ninguna otra fuerza parlamentaria.
Todos recordamos lo que sucede cuando esa mayoría cae en manos de los que creen que un país es su cortijo, convirtiendo el gobierno en una autocracia en la que durante 4 años han ignorado a la oposición y tirado por tierra cualquier reforma propuesta por esta que pudiera suponer un avance democrático. Una autocracia que siempre perjudica a los mismos y beneficia a los de siempre, que pone en grave riesgo a la salud democrática, pero que principalmente perjudica a las clases sociales más vulnerables.

Por todo ello, creo e insisto, que la prioridad se basa en esta única oportunidad de echar del gobierno e instituciones a un gobierno que estará más pendiente de defenderse en sus causas juciales abiertas en los tribunales, que en el ejercicio de gobernar por el bien común, un gobierno que miente a sus ciudadanos sin sonrojarse, con una credibilidad similar a la de los países que ellos mismos tachan de dictaduras y que ha ejercido el poder a modo de vandalismo político con una indecente sensación de sentirse impunes.

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