Manuela Carmena y el edificio España, Carolina Bescansa y su bebé y Pablo Iglesias e Irán

Que España es uno de los países más manipulados informáticamente hablando, es una obviedad que no escapa a nadie. Que en todos los países cuecen habas, es algo que toda persona es capaz de imaginar. Que según un informe elaborado por la Universidad de Oxford y publicado por el Instituto Reuters para el estudio del periodismo revela que los medios españoles son los menos creíbles de Europa, y los segundos del mundo detrás de los estadounidenses es una obviedad. Pero que todos ellos se confabulen en un estado democrático para publicar cuanto menos, hechos de dudosa constatación, contra una formación elegida democráticamente en unas urnas, debería ser altamente preocupante. Tres temas de interés: Manuela Carmena y el edificio España, Carolina Bescansa y su bebé y Pablo Iglesias e Irán.


El asunto que implica a Manuela Carmena y el edificio España es otro claro ejemplo de manipulación.


Por más que uno quiera hacer oídos sordos y ojos ciegos a la vorágine informativa que se produce estos días en nuestro país, es imposible mantenerse al margen de la manipulación que reina hoy en día. Y como muestra, los ejemplos citados en el título de este artículo.

Sin entrar a debatir cada uno de los hechos, sí que me gustaría dejar constancia de las informaciones que se han producido.

Por un lado, el asunto que implica a Manuela Carmena y el edificio España.

Un edificio que compró el grupo chino Wanda a mediados de 2014 cuando gobernaba en la ciudad de Madrid la señora Ana Botella, y que adquirió bajo la premisa de reformarlo, pero manteniendo su fachada principal y laterales, dado que el edificio está protegido por su alto interés cultural.

Ya en su momento, el gobierno de Ignacio González rebajó su calificación de protección urbanística, pero aún así, el grupo Wanda no ha podido hacer lo que deseaba, que era tirar la fachada y volverla a hacer, y por ello han declinado la operación de reforma.

Hasta aquí, todo parece normal. Compras, intentas hacer lo que quieres sin cumplir la legalidad, y cuando no te lo permiten, pues te vas.


Nadie, o casi nadie, ha explicado los verdaderos motivos de la espantada de Wanda, básicamente porque tienen que cumplir la legalidad como todo hijo de vecino


Pues no.

Después de este episodio, muchas han sido las voces de la derecha más casposa, que aún después de tantos meses que han tenido para asumir la derrota electoral, no lo han hecho, y se dedican a difamar y a culpabilizar al gobierno de Manuela Carmena de la espantada de Wanda, utilizando para ello todos los argumentos variopintos que se les ocurre, recurriendo a términos tan gastados que a uno ya se la hace cuesta arriba escucharlos como anticapitalistas, comunistas, generadores de Habanas particulares y un sinfín de vocablos ideológicos que nada tienen que ver con la realidad y que aburren hasta a las paredes.

En política parece que todo vale, y el hecho de tener un acta de diputado parece que te aporta la inmunidad y la carta libre para decir y manipular cualquier asunto que tenga que ver con tu contrincante, pero el problema más importante de todo, lo más preocupante, es un sinfín de medios de comunicación han reproducido de manera fiel, con énfasis y tergiversando la información, cada una de las palabras de estos políticos, sin realizar un mínimo trabajo de investigación o de campo para intentar establecer un poco de luz a tan espinoso asunto.


Ahora toca meterse con Carolina Bescansa y su bebé.


Nadie, o casi nadie, ha explicado los verdaderos motivos de la espantada de Wanda, básicamente porque tienen que cumplir la legalidad como todo hijo de vecino, sino que se han recreado más en difundir que Wanda se va porque en Madrid gobiernan los anticapitalistas, antisistema y comunistas cubanos que buscan la ruina del país, siendo fiel altavoz de la política tradicional más tergiversadora y poco fiel a la verdad en este país. El caso de Manuela Carmena y el edificio España es una muestra más de manipulación.

Por otro lado, seguimos con el bebé más famoso de este país a día de hoy.

Carolina Bescansa Junior. El bebé de la foto. Ahora toca meterse con Carolina Bescansa y su bebé.

Primero de todo, me gustaría hablar de este tema con el máximo de respeto que merece.


Tendría que haber mucha más defensa a las madres trabajadoras, que en muchas ocasiones tienen que renunciar a su derecho a disfrutar de la maternidad


Porque ni que decir tiene, que con la situación económica que tiene este país, y los trabajos miserables con los que las personas tienen que lidiar, muchas son las madres que no pueden disfrutar de sus pequeños y pequeñas porque no se lo permiten.

Realmente, tendría que haber mucha más defensa a las madres trabajadoras, que en muchas ocasiones tienen que renunciar a su derecho a disfrutar de la maternidad, y ya no solo disfrutar, sino a poder criar a sus bebés ellas mismas, por culpa de unos trabajos precarios en los que hay que echar más horas que un reloj para ganar un miserable sueldo para poder darle algo de comer.

Entiendo, así mismo, que asistir al congreso de los diputados con un bebé no suele ser lo más habitual, y sí que es cierto, que si todas las personas que forman parte del hemiciclo se presentaran con sus retoños, se podría producir una situación un tanto dantesca.

Pero quizá, lo más triste, lo más preocupante y lo que sí que tendría que ser noticia, es que un señor como Pedro Gómez de la Serna, investigado por cobrar millonarias comisiones a empresarios mediante empresas pantalla en paraísos fiscales junto al ex embajador de la India Gustavo de Arístegui, y después de presentarse por la lista de Segovia mientras saltaba todo el escándalo, estaba votando en el Congreso, mientras todas las cámaras hacían primeros planos al bebé de Bescansa, o a las “rastas” de los diferentes diputados de la formación morada.


Resulta más jugoso un bebé o unas rastas.


Es lógico pensar, que en un país en el que los medios de comunicación tienen una credibilidad tan baja, nadie se pare a hablar de este señor.

Resulta más jugoso un bebé o unas rastas. Y esta vez les ha tocado a Carolina Bescansa y su bebé.

Aunque también parece de una tristeza extrema, que se le dé más importancia a los piojos que nombra una señora que ocupaba sus horas de presidencia del Congreso jugando a “Frozen” mediante su Tablet, o a un bebé que su madre llevó al Congreso para escenificar la situación que muchas mujeres sufren a diario.

Está claro que no todas las madres pueden llevar a su bebé a su puesto laboral, pero me da más la sensación que es una manera de reivindicación.

Una reivindicación de unos derechos con los que muchos políticos se llenan la boca, aunque en muchas ocasiones les cueste hacerlo, pero que no toleran de ninguna manera.


Volvemos a los viejos estándares, a las viejas historias.


Unos derechos que incluso señoras políticas son capaces de pisotear con el único fin de criticar al de la bancada de al lado. Unos derechos que cuando es una mujer la que los reivindica, son tachados en los medios de comunicación como demagogia y espectáculo, en vez de analizar la situación de las madres en este país, mientras que cuando un cobrador de comisiones mediante empresas pantallas en paraísos fiscales deposita su voto en la institución más sagrada de una democracia, pasa totalmente desapercibido. Lo de Carolina Bescansa y su bebé es otro claro ejemplo de demagogia.

Por último, como no, queda hablar del tema que vuelve a hacer correr ríos de tinta en este país.

Pablo Iglesias recibía dinero de Irán. Volvemos al eterno Pablo Iglesias e Irán.

Volvemos a los viejos estándares, a las viejas historias.

Puestos a sacar cosas buenas de todo este entuerto, podríamos decir que gracias a todos los escritos dedicados a tal affaire, más de uno en este país sabrá ubicar Irán, y su capital Teherán en un mapa.


“el gran futuro dictador” de Iglesias, vuelve a estar en boca de todos debido a supuestos ingresos que percibía por su programa “Fort Apache”


También más de uno habrán descubierto el régimen iraní, y seguro que algún otro se habrá convertido en todo un literato en la materia.

Una gran mayoría se habrá llevado las manos a la cabeza prodigando aquello de “ya lo sabía yo”.

El caso, es que “el gran futuro dictador” de Iglesias, vuelve a estar en boca de todos debido a supuestos ingresos que percibía por su programa “Fort Apache” del gobierno de Teherán, o más bien del canal público iraní Hispan TV (con sede en Madrid), el cual fue retirado por parte de Hispasat de su plataforma (a petición del Gobierno Español) y el cual ha vuelto a reanudar sus emisiones en la Comunidad de Madrid, o más bien del responsable de dicha emisora, Mahmoud Alizadeh Azimi.

El caso es que da igual.


Si Pablo Iglesias ha cometido algún delito, que pague.


Pablo Iglesias recibía dinero de alguien, parece ser que de Irán, y también lo hacía inflando las facturas de su programa para repartírselo entre él y sus amiguetes.

Todo ello proclamado a bombo y platillo, malote Pablo, salpicando todo lo que tenga que ver con la periferia del susodicho, bien sea Podemos, el bar de la esquina o cualquier otra cosa, y todo ello sustentado siempre bajo la sombra de la UDEF, que siempre queda bien en todo merdé que tenga que ver con Iglesias.

Para más inri, hoy, el diario Público, publica a todo titular, que la sombra de la UDEF no es tal, sino que es un encargo a medida del ministerio de Interior para perjudicar a Iglesias y su formación, y que no existe ni tal investigación ni nada que se le parezca.


Si solo hablamos de catadura moral, ya será el ciudadano el que le de el valor que considere oportuno a recibir un dinero por un trabajo, sea de Irán o de otro lugar.


Volvemos a lo de siempre.

Otra vez, se vuelve a destapar una ingente cantidad de basura, de la cual se convierte en sonoros defensores de la causa determinados medios, que no buscan más que dañar al prójimo con cualquier tipo de injuria, sea real o no.

Si Pablo Iglesias ha cometido algún delito, que pague.

Y si no lo ha cometido, que de las explicaciones pertinentes respecto qué dinero a recibido, de quién y a dónde ha ido destinado, porque esto de relacionar Pablo Iglesias e Irán de manera constante ya es un poco cansino.

Si solo hablamos de catadura moral, ya será el ciudadano el que le de el valor que considere oportuno a recibir un dinero por un trabajo, sea de Irán o de otro lugar.

Pero ese ya será otro debate respecto a si está mal recibir dinero de determinados países por hacer un trabajo, o si está bien por venderles armas.

O incluso, si depende de las siglas políticas o del color de la formación para poder establecer negocios con unos u otros países. Pero relacionar Pablo Iglesias e Irán sin más argumentos ya se hace agotador. 


Buscamos un país en el que se produzca un cambio. En el que se defienda una democracia. En el que se defiendan unos derechos.


Pero mientras tanto, lo curioso en este país, es que la noticia, según al partido político que afecte, va dirigida a toda portada, con titulares más grandes que el propio marco que lo acoje, pero cuando llega la hora de la rectificación, sólo se dedica una esquinita en una de las páginas interiores a la altura de los clasificados de baja catadura moral.

Buscamos un país en el que se produzca un cambio.

En el que se defienda una democracia.

En el que se defiendan unos derechos.

Pero determinados medios, portavoces sonoros de determinadas ideología políticas, usan todo su potencial mediático para difundir todos aquellos mensajes que los de arriba desean inculcar en la cabeza y el corazón español.

Y mientras esto se siga tolerando, mientras estos medios sigan sembrando la semilla de la discordia, el odio, el clasificar a ciudadanos de primera división o de segunda en función de su ideología política o de su pensamiento, en este país vamos a seguir viviendo en otros tiempos, en vez de avanzar y buscar un proyecto común que nos permita desarrollarnos como un país democrático, justo y ejemplar.

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Rubén P.

Pensar y reflexionar debería ser una obligación en esta sociedad. Creerse todo sin plantearse “por qué” es un error. Vivimos en una constante manipulación, en la que las medias verdades es el pan de cada día. De uno mismo depende creer o crearse.
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