Mamá, tengo hambre y frío

Tengo unos amigos que son voluntarios en un comedor social, donde dan desayunos, comidas y bocadillos para la cena todos los días. No han cerrado ni en verano, ni en fiestas navideñas, todos los días hacen su labor de voluntariado, desde la organización de los alimentos donados por supermercados, su transformación en la cocina en menús diarios, el servicio en el comedor que tienen habilitado y el reparto de bocadillos para las cenas.

Personas algunas de edades avanzadas (pasan algunas de los 70 años) que todos los días realizan un trabajo de varias horas para que funcione este proyecto impulsado por un cura de una pequeña parroquia, pero con una gran preocupación por la gente necesitada, y que luchó durante dos años con el ayuntamiento e instituciones regladas para llevar a cabo su idea de un comedor para los necesitados.

Este cura (Padre Joan), está  intentando también conseguir unas viviendas sociales para algunas de estas personas que no tienen lugar donde vivir.

A veces les da refugio en su parroquia en estas frías noches invernales, pero hay familias viviendo de ocupas para poder protegerse del frio en locales abandonados.

Una de estas familias, una joven pareja con dos niños pequeños, se encontró en una situación de desamparo total la semana pasada. Decía tener a sus niños acatarrados envueltos en sábanas y sin poder taparlos con mantas por carecer de ellas al igual que de estufas.

La empatía de la gente es grande y se movió junto con el padre Joan consiguiéndoles mantas de abrigo y un lugar más cálido para refugiarse.

Familias que van a ser desahuciadas por no poder pagar el alquiler son ayudadas por el voluntariado y el mismo cura para reunir el dinero y evitar que sus siete miembros (5 niños) vayan a la calle.

Esta es una situación real con ejemplos, desgraciadamente auténticos y en una sola semana, en un pueblo de Tarragona. Si vamos sumando el resto de pueblos que componen este país los casos son verdaderamente alarmantes.

Luego leo que hay niños que no rinden en la escuela por falta de una buena nutrición o por verse afectados por la situación familiar.

Familias que no reciben ayudas, porque algunas han de esperar un año ya que las ayudas son de algunos meses y el periodo para volver a solicitarlas es de un año.

¿Y qué hacen mientras sino tienen sustento?

Afortunadamente existen personas en esta sociedad que son anónimas y que ayudan a los demás, desde sus pocos recursos, ya que algunas también no tienen más que ayudas como ingresos, pero buscan en sus armarios mantas para donar y dedican unas horas al día para repartir alimentos y buscar soluciones a los que están en situaciones al límite y críticas de perder su casa.

Desde el anonimato se obtienen resultados ya que el ayuntamiento no aporta soluciones rápidas al día a día y no hablemos  ya de las que están más arriba, Generalitat y Gobierno.

Como dije en otro artículo mío, son sólo cifras no personas con frio y hambre. Y los niños, ellos no reciben una paga para su sustento diario, nadie a excepción de sus padres son los que tienen que velar por ellos.

Yo me pregunto qué pasará en un futuro muy próximo de menos de 10 años con toda esta generación infantil que está creciendo entre tanta carencia. Tendremos que oír  que vienen de familias desestructuradas, y ¿a quién les daremos entonces la responsabilidad  de algunas consecuencias que veremos surgir? (delincuencia, drogadicción, etc…).

Y la gran familia que protege la sociedad de bienestar que está dirigiendo, ayuntamientos, comunidades autónomas y gobierno, ¿dónde reconocerá su responsabilidad por  tan poca ayuda a esta infancia?

Ellos son el futuro, de los que puede depender que su camino sea en un sentido u otro. Pero hay algo muy claro en toda esta situación, y es que de momento se protegen desde sus butacones con leyes para su protección evitando en lo que pueden protestas en las calles con su medidas represivas.

No soy tan fatalista para creer que todos estos niños lleguen a esta situación de adultos, pero estos días con el atentado de Paris he tenido que oír que los hermanos que lo llevaron a cabo venían de una barrio donde las carencias y las familias desestructuradas están a la orden del día, y aunque estos jóvenes eran la tercera generación de su familia en Francia, el virus del odio hacia esa sociedad donde vivían les hizo sentir ajenos a ella y buscaron otra alternativa en enseñanzas no recomendables.

También vi esta semana un reportaje en televisión del programa  “En tierra hostil”, muy buen programa por cierto, sobre  “El Príncipe” en Ceuta, donde mucha población adolescente se pasa el día en las calles y en reuniones donde les inculcan ideas que acaban llevando a cabo.

Les oía decir que su única opción de futuro era inmolarse para ayudar a sus hermanos sirios que morían diariamente, y hablo de muchachos de 15/17 años. Chicos nacidos y criados en tierras del estado español.

Creo que este y el que venga de gobierno, han de tomar nota de lo que realmente está ocurriendo, como un pastor cuida de su rebaño y saber tomar soluciones para evitar males mayores.

Y empezar desde la ayuda a la infancia de inmediato, ya que están teniendo información a través de las escuelas de que algo no funciona bien y dejen de decir “paridas” como que el problema es de obesidad infantil.

Creo que ha de ser muy duro para unos padres que tus hijos te digan que tienen hambre o frío y que no puedas hacer  gran cosa para paliarlo.

Desde estas líneas mi gratitud para esas personas que dedican su voluntariado cada día con horas de dedicación implicándose hasta personalmente con su ayuda y en especial a ese cura  de pueblo (padre Joan) tan apartado de los que salen en medios mediáticos y que con su labor sí ayuda en muchos aspectos a los olvidados por otros que no les protegen y menos cuidan a sus hijos.

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