Los Kapos y los abanicos
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Las condiciones generales en las que se están desarrollando los diversos asuntos en España, tanto sociales, políticos, económicos o laborales, hacen necesaria una profunda reflexión que permita explicar lo que, a ojos de la buena gente de este país, resulta poco explicable. Por ejemplo, que nos gobierne una minoría representada por una fuerza política sospechada como “organización corrupta” en varios casos en curso.

A lo que, por disparatado que parezca, debe añadirse que un bloque de parlamentarios de izquierda hayan permitido que gobernase, luego de echar a un secretario general legítimamente elegido por la militancia. Tienen una nueva oportunidad. La última.


Las necesarias complicidades que han permitido instrumentalizar instituciones y organizaciones al completo, para que sirvan a los propósitos pequeños y mezquinos de la ávida rapiña de aquellos grupos, deben ser expuestos de manera evidente a la consideración ciudadana.


Una vez tras otra, después de episodios reiterados de saqueo tras saqueo, un reducido grupo dentro de la sociedad española, se sale con la suya pese a lo palmario de sus actos y a la gravedad de sus consecuencias. Esto se deriva de acuerdos oscuros tras las bambalinas de la Transición. Ello, en razón de haberse diseñado un Estado a la medida de esos intereses. Inclusive, la actual presidenta de la APM, se dio el lujo de reconocer una verdadera traición histórica, en cuanto al tipo de régimen que soportamos.

Las necesarias complicidades que han permitido instrumentalizar instituciones y organizaciones al completo, para que sirvan a los propósitos pequeños y mezquinos de la ávida rapiña de aquellos grupos, deben ser expuestos de manera evidente a la consideración ciudadana. Los sistemas regresivos, fundados en la administración de diferentes grados de violencia, necesitan de esos colaboradores.

Dentro de los campos de concentración nazis durante la Shoá, la llamada Solución Final, existieron judíos que, a cambio de privilegios, como por ejemplo trabajos más ligeros o mejor alimentación, se prestaron a hacer de vigilantes de los demás prisioneros. Se elegían entre prisioneros de baja peligrosidad, como políticos y religiosos, aunque también, para ejercer funciones de violencia represiva,  se captaban candidatos entre los delincuentes que ya cumplían penas con anterioridad.


En torno a 60.000 millones de euros de ayudas a la banca, se han volatilizado con el beneplácito de miembros de esa banca en el poder.


Por esa función, miles de judíos fueron identificados como la “policía judía”. Tal vez, por encargarse de ayudar a las SS. Sugiero el libro de Viktor FranklEl hombre en busca de su sentido”, para ilustrar más este tema. También debemos mencionar que, función parecida, fue realizada por una categoría de prisioneros favorecidos, en los Gulags soviéticos. La maldad siempre necesita cómplices directos. Personas que contribuyen a propagar los modelos que hacen daño a sectores importantes de la población. Que suelen ser vulnerables.

Si alguien duda de este análisis debería remitirlo desde las salas de hospitales sin recursos, a las amplias listas de dependientes que, teniendo resolución de asistencia, se les dilata su efectiva prestación bajo la excusa de falta de medios. Circunstancia esta paradójica, cuando hemos sido informados que, en torno a 60.000 millones de euros de ayudas a la banca, se han volatilizado con el beneplácito de miembros de esa banca en el poder.

Los Kapos y los abanicos
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Quizá, junto a la venta por un euro de un grupo como el Popular, a otro que, además de eludir sus impuestos, se beneficiará de carteras y respaldo de las autoridades económicas de este país, y no pasa nada. Y pasa todo. Y las víctimas se siguen produciendo, pese a que pocos se preocupan de establecer esa “trazabilidad” entre las medidas adoptadas y las consecuencias que las mismas producen.

Qué decir entonces de un consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, que se atreve a frivolizar, acerca de las consecuencias de su negligente gestión, para afrontar una ola de calor sahariano. Que los niños se hagan abanicos.

Los Kapos y los abanicos
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Los verdaderos testigos de esta situación son las victimas silenciadas, en materia sanitaria, de violencia de género, de libertades políticas, de empobrecimiento deliberado por inequidad a sabiendas, de exenciones fiscales a delincuentes. También se persigue y silencia a todas aquellas personas que denuncian los casos de corrupción.


Tal vez alguien debería informar al señor consejero que, tal vez, de producirse alguna víctima, alguien recurra al artículo 142 del Código Penal, que regula la figura de las lesiones graves con resultado de muerte. Este artículo fue modificado por la reforma del CP introducida por la Ley Orgánica 1/2015, entre otros aspectos, expresa: “El que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de uno a cuatro años (…). Si el homicidio se hubiera cometido por imprudencia profesional, se impondrá además la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo por un período de tres a seis años”. Descuento que nuestro prestigioso Fiscal General del Estado estará presto a actuar de oficio para salvaguardar la integridad de esos ciudadanos.

Repito, los verdaderos testigos de esta situación son las victimas silenciadas, en materia sanitaria, de violencia de género, de libertades políticas, de empobrecimiento deliberado por inequidad a sabiendas, de exenciones fiscales a delincuentes. También se persigue y silencia a todas aquellas personas que denuncian los casos de corrupción.

La Máquina del Fango se construyó para eso. Les recuerdo a los cómplices por acción u omisión, que por sobrevivir no se deben cometer o ignorar estos actos abusivos o inmorales, a sabiendas del mal a causar.

Porque, concluyamos, estos colaboradores conscientes del mal que se causa, son los verdaderos artífices del derrumbe moral y ético en el que estamos.

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