Las tarjetas black o tarjetas negras

Las tarjetas black o tarjetas negras no es un concepto nuevo para la gran mayoría de los españoles. Un gran porcentaje de los mismos, tienen  tarjetas negras.

El plástico podrá ser de todos los colores del arco cromático, pero el concepto es que están black, negras, tarjetas black, tarjetas negras, porque están quemadas de usarlas, ya que la mayoría de españoles no llegan a fin de mes y han de recurrir al uso de estas tarjetas black o tarjetas negras con el fin de poder comer y poder vivir.


Es una vergüenza, pero hemos llegado a un punto que todas estas situaciones son consideradas cotidianas y habituales, y las tarjetas black o tarjetas negras, también.


El asunto de las tarjetas black no tiene explicación.

O quizá no la tiene para nosotros, pero sí para aquellos que mueven los hilos en este país. Unas tarjetas black o tarjetas negras, que según cuentan unos, eran como una especie de pago en especies o algo similar. Una retribución de no se qué y de no se cuantos.

El caso es que todo el mundo las aceptó y las usaba para lo que quería.

Entendería que fuera un tipo de retribución, con un límite impuesto de ante mano para cuestiones tipo dietas o gastos derivados del ámbito laboral, tipo ticket restaurant, pero no.

Y ahora todo el mundo quiere escurrir el bulto.


Y lo más preocupante, es que ya ni nos sorprende y más de uno habrá soltado una expresión tipo “hala, venga, otra vez”.


Nadie sabía que eran concretamente, o sí, pensaban que ese dinero se declaraba, pensaban que ese dinero… ¿Qué pretendes que me crea que pensabas? usos para alquilar hoteles, pagar viajes, comprar alcohol de una manera desmesurada (responsables de una de las cajas más importantes del país que parece que beben como si no hubiera mañana), safaris, helados, comidas, dinero en efectivo y así un sinfin interminable de conceptos, y si me permiten la expresión robos. Ahora nadie recuerda.

Es una vergüenza, pero hemos llegado a un punto que todas estas situaciones son consideradas cotidianas y habituales.

Y lo más preocupante, es que ya ni nos sorprende y más de uno habrá soltado una expresión tipo “hala, venga, otra vez”.


Hablan del “comunismo” de Pablo Iglesias y Podemos, y yo hablo del comunismo democrático en el que nos vemos sumidos.


Es muy doloroso pensar que hemos llegado a esta situación de pasotismo y conformidad con todos aquellos que nos han sumido en el momento que estamos, y que se han llevado NUESTRO dinero a manos llenas para pagar todos sus lujos y caprichos.

Hablan del “comunismo” de Pablo Iglesias y Podemos, y yo hablo del comunismo democrático en el que nos vemos sumidos. Robar al ciudadano y trabajador, para despilfarrarlo unos pocos con consentimiento legal y por parte de la justicia.

Se me rompe el alma. Se me rompe el alma ver a unos pobres ancianos reclamando el dinero que les han ROBADO, todos los ahorros de su vida y que ganaron religiosamente trabajando un sinfín de horas en una época posterior a una dictadura como la que se vivió en este país.


ahora todo el mundo quiere escurrir el bulto.


Unos pobres ancianos, que los ENGAÑARON, invirtieron todo o casi todo su dinero en unos productos bancarios que nadie les explicó, y que si lo hicieron sólo fue a base de mentiras, de bulos, para que mientras ellos confiaban en su entidad de toda la vida, estos esperpentos se dedicaban a bebérselo, o a quemarlo disparando a elefantes o cualquier ser vivo que se cruzara ante su jeep en cualquier país con selva o vida.

Unos españoles, que se han visto obligados a recurrir al cubo de la basura que deja el supermercado de ricos a las nueve de la noche, para poder llevarse algo a la boca, porque su empresa quebró porque no les daban créditos, ya que los esperpentos se lo habían gastado todo, o la administración no les paga su trabajo, porque está endeudada hasta los topes por culpa del rescate a una entidad saqueada por unos pocos y que nos va a tocar pagar a todos.


Robar al ciudadano y trabajador, para despilfarrarlo unos pocos con consentimiento legal y por parte de la justicia.


Españoles que se han quedado sin techo, porque el dichoso banco les echó de su casa, porque no podían pagar. Y no podían pagar por todo lo citado anteriormente.

Y como no podían pagar el banco se quedaba su casa, mientras los condenaba a la más grande de las humillaciones y la miseria, mientras aun les exigía el pago de una deuda increíble.

Una desprotección civil, porque hay unos golfos que están protegidos.

Una desgracia para un país desgraciado, y que merece que alguien interceda por él y empiece a sentar las bases de una nueva sociedad, en la que se pueda volver a confiar, y en la que predominela honradez y la sensatez,. Pero solo hay una manera de hacerlo, y es mediante justicia.


Este país necesita justicia de una vez.


Este país necesita justicia de una vez. Yo no podría ser juez, porque me convertiría en juez, y en verdugo. Una de las pocas maneras que tenemos para salir de esta crisis es justicia.

Justicia para poder volver a confiar, y para volver a asimilar que cualquier sacrificio, tanto individual y colectivo, es para el bien común, y no para el bien particular de unos pocos.

Ha llegado el momento de encerrar a esta gentuza, de por vida, por todo el sufrimiento que han causado a sus paisanos.

Es el momento de poner sentencias ejemplares, largas, y que si quieren que se vean reducidas paguen.

Pero no 16 millones, que sacará de cualquier banco del mundo, o sino es con sus tarjetas black, usará sus tarjetas verde esperanza, sino todo.


Ha llegado el momento de encerrar a esta gentuza, de por vida, por todo el sufrimiento que han causado a sus paisanos.


Todo lo que NOS han robado, todo lo que se han llevado. Todo lo que han estafado, para que ese dinero se devuelva a sus legítimos dueños.

Y después a pagar en la cárcel lo que te toque.

Y sino, sino lo quieres devolver, no lo hagas. Pero tampoco lo disfrutarás en lo que te queda de vida.

Que toda la vida de lujos que has llevado, siendo un auténtico zoquete con el único mérito de conocer y acariciarle lo que todos sabemos, lo purgues entre rejas.

Sufras las rejas que han sufrido muchos españoles durante todos estos años. Las rejas del hambre, de no tener techo.


Desde aquí clamo a la justicia que actúe. Pero no mañana, ni pasado, ni el próximo mes, sino ya.


Las rejas de la humillación y la desdicha, de la vergüenza de verse en una situación así.

Las rejas de ver como todo tu mundo se desmorona a tus pies sin poder hacer nada para levantarlo, ni tan siquiera para sostenerlo.

Y encima ver que no lo has derrumbado tú, sino que te lo han derrumbado mientras unos cuantos se parten de risa de tu desgracia mientas fuman un buen puro habano, se beben un buen champagne, y lo adornan todo con un delicioso caviar.

Desde aquí clamo a la justicia que actúe. Pero no mañana, ni pasado, ni el próximo mes, sino ya.

Para poder liberar a todos aquellos compatriotas que la única llave que tienen para abrir sus rejas y salir adelante, es ver como todos estos desgraciados, mentirosos, chorizos, y ladrones pagan por todo lo que han hecho.

Tanto ellos, como los gobiernos que han permitido esta desgracia nacional, que tanto daño nos ha hecho y nos sigue haciendo.

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Rubén P.

Pensar y reflexionar debería ser una obligación en esta sociedad. Creerse todo sin plantearse “por qué” es un error. Vivimos en una constante manipulación, en la que las medias verdades es el pan de cada día. De uno mismo depende creer o crearse.
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