La regeneración democrática
Fuente: http://www.huffingtonpost.es/

A los dirigentes políticos les gusta hablar de cambio de modelo. Los de los partidos de la oposición y los de los partidos emergentes  bautizaron la nueva etapa que se avecina como de obligada “regeneración democrática”. El Partido Popular también nombra tal objetivo en su programa electoral, pero debe referirse a que vienen generaciones nuevas a la política.

¿Y que debería incluir dicha regeneración? Algunos quieren un sistema de gobierno republicano. Otros dicen sí a la monarquía parlamentaria. Por tanto, el modelo de Estado también está en cuestión.

Pero lo que todos los líderes y portavoces nombran como principal problema a combatir es la corrupción. De hecho, el barómetro del CIS del mes de febrero pasado situaba la corrupción como la segunda preocupación de los españoles después del paro.

Si nos fijamos, casi toda la corrupción tiene como fin último el enriquecimiento ilícito y el fraude a Hacienda. En los papeles de Panamá y otros paraísos fiscales se esconden no solo las cantidades de dinero robadas sino también las ganadas de forma lícita pero de las que el fisco se llevaría su parte si fueran declaradas y permanecieran en el país.

En los papeles de Panamá y otros paraísos están reflejadas las cantidades que pertenecen a grandes defraudadores. Algunos de ellos son personas públicas de reconocido prestigio como deportistas, artistas o empresarios, que las escoden por un tiempo o durante toda la vida. Lo que supone una incompatibilidad es ser uno de ellos y estar predicando “Hacienda somos todos” desde el Gobierno,  una institución pública o un partido político. Por eso el ministro de Hacienda y Administraciones públicas dijo: “Nadie puede estar en el Gobierno que haya operado en paraísos fiscales”, en referencia al ministro de Industria, Turismo y Comercio,  José Manuel Soria.

Pero a Hacienda la esquivaron líderes de otros partidos que se llaman auténticos regeneradores de la democracia, como Podemos. Comprobamos con estupor que cumplir con los impuestos no es un objetivo prioritario ni para quienes quieren acabar con las “puertas giratorias”.

En los últimos años, como había tantos imputados por presuntos casos de corrupción y todos ellos de gran renombre, se acordó denominar a los que no han sido aún juzgados, investigados, y, de paso, retrasar las  renuncias a los cargos. Una nueva figura jurídico-política que tratan de ofrecernos como de regeneración democrática. No nos lo vamos a creer.

Falta por incluir en ese plan de regeneración un decálogo del buen ciudadano y la buena ciudadana que deberá cumplir toda persona que se postule a la gestión de la cosa pública. Como la elección de las personas idóneas para ser representantes corresponde a los partidos, que sean estos quienes empiecen a poner el listón de la ciudadanía ejemplar por delante. Vamos a ver qué criterios se tienen en cuenta para tales méritos, porque la regeneración democrática implica cambios muy profundos y en todos los ámbitos. Quien no sea ejemplar deberá caerse de la lista antes de presentarse en público o postularse como representante de los ciudadanos y ciudadanas.

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