La recuperación que el Partido Popular se arroga
Fuente: http://lamentable.org/

Es paradójico que en España se esté vislumbrando una recuperación económica que llena de orgullo, como artífices advenedizos del milagro de los peces y los panes, precisamente, al que la ha causado. Una crisis galopante en el país creada, en gran medida, por el latrocinio de lo Público que ha campado a sus anchas al menos 20 años, operada desde puestos de poder político, y que nadie, con dos dedos de frente, admitiría posible si no fuera por la connivencia de los poderes fácticos del Estado. Obviando circunstancias económicas que han venido como anillo al dedo para el ajuste fiscal a corto plazo, como la bajada del precio del petróleo, por ejemplo, y a pesar de todo, dejan como un regalo envenenado a todos los españoles alta vulnerabilidad por la acumulación de la Deuda Pública que se ha incrementado en un 30%  a cómo se la encontró el Partido Popular en 2011.

El colmo del cinismo aducir que cuando tomaron el poder encontraron un déficit del 9% del PIB, 3 puntos por encima del manifestado por el equipo anterior, cuando ese desfase estaba provocado, principalmente, por las autonomías gobernadas por PP: Madrid, Valencia y Castilla León.  

Si no consiguen lo que buscan, no hay desatino en pensar que hallen soluciones más drásticas para cumplir su voluntad, todos en pos de un presidente abrasadito, ególatra e indolente y nula credibilidad, incapaz de poner orden dentro de su partido “por lo que saben todos de todos”, y por tanto, de dar la cara como responsable de lo que el juez De la Mata ha denominado: “Organización para delinquir”. –Efectivamente, tienen el líder que se merecen –.

Resulta chocante que la llegada a la arena política de nuevas formaciones haya puesto patas arriba ­– ¡y lo que falta!– el descarado maniqueísmo de los estafadores de lo público, soslayando arbitrariamente la penuria que sufre gran parte de la sociedad en lo que a todas luces ha sido un flagrante amaño amoral de las cuentas públicas; y que de alguna manera ha venido a poner en orden la ausencia total de dignidad de ciertos representantes políticos. –“Se están levantando las alfombras, y eso les pone nerviositos” –.

Esta circunstancia se ve con claridad meridiana en una provincia que la mayoría de los españoles conocen, sobre todo, por la benevolencia de su clima. Lo que no todo el mundo sabe es que la provincia de Alicante es una de las más ricas de España a pesar de encontrarse en el puesto 44 de 52 del PIB per Cápita por provincias, solo antes de 6 de las 8 provincias andaluzas y las 2 de Extremadura. En Alicante se produce materia prima y producto elaborado que se exporta al mundo entero, y que, teóricamente, es lo que convierte a una sociedad en solvente y poderosa. –Allí se produce calzado que se exporta al mundo entero, tanto económico como de lujo; allí se fabrican juguetes que se exportan a más de 30 países; allí se producen alfombras que se utilizan en todo el norte de Europa, Rusia, Canadá, ¡y norte de África! –. No quiero glosar las excelencias productivas de la provincia, pero habría que mencionar el Turrón, la Almendra, los Cítricos, el Vino, el Aluminio, el Plástico, la Fruta y cómo no, el turismo como fuente importante de ingresos. Todos ellos comercializados a nivel mundial y cuyos resultados se concentran en los propietarios de las empresas, acaparadores de los beneficios, amparados por un sistema que se lo permite.  

Pero no es la balanza comercial de Alicante el motivo de mi crítica, sino lo que se deduce de ella: La lamentable situación en la que se encuentra ésta como ejemplo del modelo productivo impuesto a causa de una gestión demencial de los administradores públicos, a todos los niveles, autonómico, provincial y municipal, y donde la judicatura no encontraría razones probatorias del más que evidente latrocinio salvaje ocurrido durante los últimos años de gestión del Partido Popular. Díaz Alperi primero, y después, su “perlita”, Sonia Castedo, desde la municipalidad. José Joaquín Ripoll desde la Diputación Provincial, y el jefe de todos ellos, Paco Camps, desde la Generalitat Valenciana, han esquilmado las arcas públicas con la complicidad de, primero, el Partido que les apoya y ampara, y segundo, los poderes “de facto” del Estado: Banca, Eléctricas, Iglesia, Prensa, fiel cómplice de sus fechorías.

Sólo la utilización de lo Público en beneficio propio pone a la cola del Producto Interior Bruto por ciudadano a Provincias ricas en pobres de solemnidad. Habría que comprobar, antes del juramento de sus puestos: “–Por mi conciencia y honor”, si verdaderamente les queda algo de ambas.

–Duele pensar que España sería un país puntero en Europa si no fuera por esta partida de sinvergüenzas gobernando.

https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Provincias_de_Espa%C3%B1a_por_PIB_per_capita

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