La política de hoy, la política del mañana
Fuente:http://www.elconfidencial.com/ EFE

El país se encuentra en “guerra”. No una guerra en el sentido literal de la palabra, pero sí que podemos hablar de una guerra interna entre los distintos partidos políticos del país. Desde las elecciones generales del pasado 20 de diciembre España es un país ingobernable. Según las leyes que nos rigen, un partido puede gobernar con mayoría de diputados pero no con mayoría de votos. Lo que sucedió el pasado 20 de diciembre fue que el Partido Popular ganó en votos, pero no obtuvo la mayoría de diputados para poder gobernar, por tanto, necesita el apoyo de otro partido. ¿El problema? Ponerse de acuerdo.

Actualmente España está viviendo la misma situación que vivió Cataluña en las elecciones del pasado 27 de septiembre pero con una diferencia. Cataluña tenía muy claro con qué partido juntarse, la CUP, que compartía su mismo objetivo, la independencia, pero está vez España lo tiene crudo, ya que en este caso no buscan un objetivo común, sino que cada uno busca su propio beneficio. Mariano Rajoy (PP) quiere gobernar, Pedro Sánchez (PSOE) quiere gobernar, Albert Rivera (C’s) quiere gobernar, y quizás los únicos que demuestran que realmente quieren cambios en el país y en la política de hoy son Pablo Iglesias y su pequeño comité.

Hace ya dos meses que “Juego de tronos” ha empezado. Dos meses de negociaciones, debates y cuchillos volando entre los portavoces de cada partido, y aun así, no han conseguido nada. Rajoy después de ver los resultados obtenidos en las elecciones creía que el PSOE lo respaldaría, pero no ha sido así. Sánchez vio su oportunidad y no está dispuesto a dejar escapar el “trono” e irá a por todas para conseguirlo, aunque tampoco sea apoyado por la mayoría. Iglesias quedó contento con el resultado, aunque de momento no está entre los candidatos para poner en práctica su política revolucionaria, y finalmente, Rivera aguantó las lágrimas ante el fracaso que obtuvo su partido. La cara bonita de Arrimadas no funcionó como esperaba.

En frente este panorama y que ninguno quiere dar su mano a torcer se prevén nuevas elecciones el 26 de junio, ya que se considera la única solución para resolver este embrollo. ¿Pero realmente esta es la solución? España y Cataluña no son íntimas amigas, y para España que Cataluña haya sido capaz de llegar a un acuerdo sin necesidad de nuevas elecciones es un problema, porque si no hace lo mismo y tiene que volver a convocarlas tendrá varios problemas: los partidos perderán la confianza de sus votantes ya que no saben lo que quieren, habrán confirmado que realmente España necesita una reforma política, que los partidos de derecha se han quedado estancados en el pasado, que izquierdas es las política de hoy y que los independentistas habrán demostrado que realmente saben lo que quieren y que van a conseguirlo.

¿Conclusión? Están estancados, los partidos políticos no saben lo que quieren pero el pueblo sí, una reforma política inmediata, y quizás la mejor opción es ir a elecciones, pero aún hay tiempo, lo único que podemos hacer es esperar que no se entiendan, que derechas no gobierne y que en las próximas elecciones los ciudadanos voten una política de hoy y mañana y no una política de ayer.

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