La locura del terror
Fuente: http://www.elconfidencial.com/ (Reuters)

Se define el terrorismo por una clase de dominación a través del terror. Se causa pavor con una sucesión de actos de violencia ejecutados con esta finalidad. Puede germinar y reproducirse la idea de atacar a través de bandas organizadas, que lo hacen de forma reiterada y por lo común de modo indiscriminado, pero también  puede haber actos de este tipo por parte de personas individuales. Incluso los objetivos pueden ser calculadamente discriminatorios y dirigidos a personas de determinadas categorías simbólicas. En definitiva, con el terrorismo se pretende crear alarma social con fines políticos.

Si terrorista es el que siembra el terror con sus actos, el que actuó en Niza el pasado jueves por la noche es un terrorista. Lo que no queda claro es si tenía las condiciones mentales con la capacidad de obedecer a un líder y de dar consistencia a un programa preparado de antemano por un grupo o si fue una acción que realizó el autor por libre. No sabemos si es un plan aprendido de otros, y regalado o apropiado a posteriori por el autodenominado Estado Islámico. Este reivindicó la acción, pero parece que no está muy claro si el autor de las muertes estaba “en  plantilla”, por así decirlo. Y si estaba en plantilla, el Estado Islámico tiene a desequilibrados entre sus miembros, pues los primeros testimonios de personas que conocían al autor de la masacre no dejaban lugar a dudas sobre el estado de locura permanente en el que vivía.

Se les escapó a los servicios de información porque no interesaba, dado que su estado mental no era bueno y dado que no había constancia de haber recibido entrenamiento previo. Pero para hacer el mal coordinó bastante bien, y así lo demostró siguiendo su   plan hasta el final. Decía lo que pensaba a quienes lo rodeaban, y nadie se sorprendió porque no le tomaban en serio. El sujeto, cuanto más le ignoraban, con más ahínco trabajaba para hacerles creer que iba en serio. Murió en el empeño.

Al individuo en cuestión lo denominan ”terrorista de proximidad” ahora por ser  un caso ejecutado por un perturbado que atiende la llamada del Estado Islámico a la desesperada, como podría haber ocurrido con otra macabra aventura. En violencia de género están catalogados aquellos casos que obedecen al efecto llamada; son ataques que ocurren encadenados a los anteriores, pero muy impactantes los primeros y divulgados ampliamente por los medios de comunicación. Por esta razón, los casos tan impactantes provocan en los autores una sensación de llamar a ser los siguientes. De la observación pasan a la acción, imitando lo que previamente han visto hacer.

De confirmarse ese paralelismo, van a tener que aprender los fiscales que el proceso es el mismo en todos los actos de terrorismo, pues el efecto llamada en determinados individuos les ayuda a dar el paso decisivo.

Descubre la última novela de Áurea Sánchez, “La vida en mil pedazos

No hay comentarios

Dejar respuesta