La ley del más fuerte

El otro día, navegando entre las fuertes corrientes del mayor océano del mundo, el digital, me topé con una noticia de lo más interesante. “Antitaurino es detenido tras saltar al ruedo a reivindicar los derechos animales y ser golpeado brutalmente por los ayudantes del torero que se encontraba sobre la arena”, decía. Y, por mal que me pareciera ese subtítulo, no me sorprendió en absoluto. El ser humano es una especie animal que, por creerse superior, acaba en el más bajo estadío de la inteligencia. “El hombre es el lobo del hombre”, ya lo dijo Plauto hace más de dos milenios. ¿Y si se conoce esta faceta de la humanidad desde hace tanto por qué no se ha hecho por erradicarla? Simple: Está en nuestra naturaleza.

El hombre es el animal megalómano por excelencia, es por eso que siempre se encuentra enzarzado en alguna u otra forma de guerra o dominación. Y si no me creéis, miradlo vosotros mismos: Desde los conflictos bélicos internacionales hasta el simple hecho de enseñar órdenes básicas a un perro y hacer que las cumpla cuando te conviene, todo viene de ese intento desesperado de sentirse superior al resto de los hombres y animales.

Este hecho es terrible, sí, pero podría serlo más; y lo es. Por si la dominancia subconsciente fuera poco, debemos además añadir que el ser humano es un ser cruel por naturaleza. Si un Estado y una antigua tribu aborigen permiten que se asesine a hombres y mujeres a pedradas o que se les extirpen los genitales en la infancia para no disfrutar de ninguna experiencia sexual, ¿cómo no se va a permitir que asesinar y torturar animales como espectáculo o sacrificarlos sin justificación? Sería un contrasentido, y por eso todas estas acciones son legales, y lo seguirán siendo en alguna u otra parte del mundo.

Nada de esto terminará mientras siga habiendo en el poder gente con más ambición y egoísmos banales que sentido común. Y lo verdaderamente irónico de esta situación es pararse a pensar y darse cuenta de que el hombre se cree el rey del planeta. El planeta que él mismo está destruyendo.

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