La independencia catalana

Soy catalán y ciudadano catalán. Y vivo en Catalunya, concretamente en Barcelona.  Hoy me apetece escribir sobre un tema que está muy de moda, como es el debate sobre la independencia catalana, pero desde un punto de vista muy particular. Y es que creo que la independencia catalana es una pantomima por parte de todos.

Sigo pensando que se están riendo de todos nosotros, tanto catalanes y españoles, y que están consiguiendo todos su objetivo con este debate que no lleva a ningún sitio. Antes de empezar, voy a dejar por escrito que si en algún momento esta situación cambia, y me equivoco en mis reflexiones, escribiré reconociendo mi error, pero creo estar convencido que ese momento no se producirá.


“La realidad que yo veo es que están jugando con nosotros, que la independencia catalana es una pantomima.”


Primero de todo, decir que el independentismo, bajo mi punto de vista, es un sentimiento, no una tendencia política. Un sentimiento de amor y orgullo respecto a una tierra, una lengua, unas costumbres. Un sentimiento de unas determinadas personas, que no son pocas, que desean desde lo más profundo de su corazón que sus costumbres sean las predominantes en la zona en la que han nacido ellos y sus antepasados. Y que desean que sus costumbres perduren a lo largo del tiempo. Es un sentimiento arraigado y que aflora después de haber tenido que esconder sus sentimientos durante muchos años, debido a gobernantes autoritarios que no permitían que estas personas vivieran en libertad, y expresaran todos sus ideales y sentimientos sin ser perseguidos y reprimidos por las fuerzas del orden reinantes en esos años oscuros de la historia de este país, y que ahora, desde la libertad y la democracia, desean disfrutar de su tierra y de sus costumbres. Pero una cosa son los sentimientos de las personas expresados libremente y otra la triste realidad de este país.


“Esto es lo que hay, el uso de un sentimiento como la independencia catalana para tapar las vergüenzas de unos y otros, sin respeto a nadie, sin escuchar a nadie.”


La realidad que yo veo es que están jugando con nosotros, que la independencia catalana es una pantomima. Una pantomima que les conviene a los que nos gobiernan. Catalunya no va a ser independiente.

Aquí hay un juego entre un gobernante catalán, que lo único que le interesa es estar en la poltrona, y uno español que le encanta y disfruta con este juego. Un señor catalán, que viendo el sentimiento de la gente, se subió a este carro con la esperanza de obtener la mayoría absoluta suficiente para hacer lo que quisiera, privatizar lo que quisiera, acabar con la sanidad pública de Catalunya, una de las mejores de Europa, y con todos los servicios públicos de Catalunya, para repartirlos entre todos sus amigos, entre toda la burguesía catalana. Una burguesía, que como bien narran numerosos libros, hace siglos que no se preocupa de mayores sentimientos que el de Don Dinero y el de Don Poder, importándoles un bledo la tierra, las costumbres y la gente catalana. Y un gobernante español que disfruta con este juego de tronos, que ve que puede esconder debajo de la alfombra de este debate toda la corrupción de su partido, todo lo que han robado, toda la ineptitud e incompetencia de su partido, y todo gracias a los órdagos que se  tiran de unos a otros. Si aflora Bárcenas, pagos en b, sobres, dinero negro, cuentas suizas, casos palau, itvs y un largo etcétera, que mejor distracción para el pueblo que un catalán diciendo que va a hacer consultas ilegales hasta la fecha, un español diciendo que no las va a permitir por su pueblo y por la democracia, un catalán que un día dice que va a convocar elecciones si no le dejan hacerla, y al día siguiente dice que seguirá hasta que acabe su mandato, un español exigiendo que se respete una democracia que no se puede cambiar, a excepción de cuando les conviene para ahogar más al pueblo o recortar sus derechos sociales, una televisión diciendo que en las escuelas si no hablas catalán te castigan de cara a la pared, o cualquier diputado o gobernante declarando que en Catalunya se vive en un estado con un régimen más cercano a los períodos más oscuros de la historia de la humanidad que a una democracia.

Esto es lo que hay, el uso de un sentimiento como la independencia catalana para tapar las vergüenzas de unos y otros, sin respeto a nadie, sin escuchar a nadie. Solo importa el poder, y si para ello hay que usar de cualquier manera a las personas y sus sentimientos, está claro que en cuestiones de poder no hay país de procedencia, ni costumbres, ni idioma que valga. Solo jugar y ningunear a la gente, y todo lo que piensen. Me atrevería a afirmar, que este debe ser el único punto en el que ambos señores están de acuerdo al cien por cien.

Reflexionant sobre Catalunya

Causas y naturaleza de la marea independentista

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Rubén P.

Pensar y reflexionar debería ser una obligación en esta sociedad. Creerse todo sin plantearse “por qué” es un error. Vivimos en una constante manipulación, en la que las medias verdades es el pan de cada día. De uno mismo depende creer o crearse.
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