La ilusión de la III República

Hoy es catorce de Abril. Y como cada año se conmemora el aniversario de la proclamación de la Segunda República española, que tuvo lugar en el año 1931. Después de unas elecciones, se instauró la república, con lo que se consiguió acabar con la monarquía de Alfonso XIII, que no le quedó otra opción que el exilio, y logró un estado constitucional hasta que gracias a diversos golpes de estado y una guerra civil, finalizó la república y comenzó uno de los períodos más oscuros de la historia de este país.


“Por una vez, se podría decir que España iba a la vanguardia europea.”


Este es un resumen muy fugaz de una breve época de la historia de este país, pero una época que sembró cátedra, y que aún después de tantos años, se conmemora anualmente. Un período en el que se consiguió acabar con una monarquía corrupta e instaurar un sistema democrático en el que se velaba por el ciudadano y sus libertades.

Francamente, este período no es muy estudiado ni muy nombrado en la historia moderna de este país. Se le da más importancia a los años posteriores, y hay que buscarse la vida a lo largo de la historia para aprender más de esos años gloriosos de España.

Por una vez, se podría decir que España iba a la vanguardia europea. Mientras en las principales potencias comenzaba a ponerse de moda y a triunfar el autoritarismo, con Hitler en Alemania y Mussolini en Italia, España se sumía en un sistema político democrático que defendía al ciudadano y le reconocía libertades y derechos. Aunque poco duró la alegría en la pobre España, y al cabo de pocos años, sucumbimos ante las ideas autoritarias, y como siempre vamos al revés del mundo, nos quedamos así aún cuando las tendencias gemelas eran derrocadas una por una a lo largo de Europa.


“tenemos una monarquía obsoleta, intocable, y que en los últimos meses pasa más tiempo sumida en casos de corrupción, escándalos maritales, y derroches públicos”


La República aportó novedades muy notorias a este país. Sufragio universal, educación, se reconoce el divorcio y el aborto, se realizan reformas en todos los ámbitos, y un largo etcétera. Se cortaba de pleno con el caciquismo y el poder de la monarquía Borbón. Y se le daba la oportunidad a este país de avanzar respetando los derechos de los ciudadanos y sus libertades.

Analizando la situación actual de este país, nos encontramos con una serie de coincidencias que son inquietantes. En la actualidad el gobierno actúa como auténticos caciques, al servicio de los grandes poderes, beneficiando a diestro y siniestro a todos los amigos o benefactores que a ellos les interesa.

Por otro lado, también tenemos una monarquía obsoleta, intocable, y que en los últimos meses pasa más tiempo sumida en casos de corrupción, escándalos maritales, y derroches públicos, en vez de intentar hacer algo por este país, y una situación de pobreza y de explotación insostenible. Todo ello hace inevitable volver a aquel sueño, y sobretodo sumirnos en el pasado, y recordar que tiempos anteriores fueron mejor. Pero… ¿Qué pasaría si hoy en día se instaurara la tan deseada III República?.


“Creo que el sistema actual en el que vivimos, nuestra querida democracia, no hemos sido capaces de probarla desde un punto de vista racional”


En teoría sería un método eficaz de acabar con la monarquía, una institución que en la actualidad no aporta nada, y sobre la cual no se puede ni hablar. Pero, ¿Quién se encargaría de gobernar una república?.

Aquí el mayor problema reside en que quizá se cambiaría el sistema, pero no cambiarían las caras. Bajo mi punto de vista, una República, gobernada por la cantidad de ineptos, corruptos, desvergonzados y gente sin dignidad que se encuentra en los poderes de este país, sería como cambiar el cesto de una manzana podrida, que la manzana seguiría estando podrida.

Es bonito recordar épocas pasadas, y sobretodo si aquellas fueron doradas. Pero quizá tendríamos que mirar más allá, y buscar la manera de erradicar de raíz el problema. Y este es toda la incompetencia y desvergüenza que existe en este país.


“Quizá es hora de cambiar, pero de cambiar todo lo que está mal, aunque sea mucho”


Creo que el sistema actual en el que vivimos, nuestra querida democracia, no hemos sido capaces de probarla desde un punto de vista racional, dado que lleva años y años viciada y condicionada por la corrupción y el caciquismo que han demostrado los gobernantes de este país.

Quizá sería el momento de intentar hacer las cosas de otra manera, y que para poder ejercer puestos de carácter público y político hubieran determinados requisitos, tanto formativos como capacitativos, y no el simple hecho de ser amigo de cual o de pascual. Y quizá de esa manera podríamos avanzar, disfrutar de la democracia en su plena esencia, y no rememorar año tras año una época, que estuvo bien y fue muy innovadora, pero que es pasada.

Quizá es hora de cambiar, pero de cambiar todo lo que está mal, aunque sea mucho, y no solo el concepto quedándonos con toda la purria que nos pudriría a nosotros, y al concepto en sí.

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