La época que nos trajo hasta donde estamos
Fuente: Público

Hasta ahora, antes de que la Infanta siguiera sentada en el banquillo, la creencia era que el señor Rato puede hacer lo que le plazca. Así, el Tribunal Supremo postergó hasta después de las generales su decisión en el conflicto. Rodrigo Rato es amigo de sus amigos. Inclusive se ha sabido que los tiene buenos en el BBVA. También del IBEX35. No se debe olvidar que Argentaria y el BBVA perdonaron a Rodrigo Rato 51.908.779 pesetas (312.000 euros) de intereses de demora y comisiones de impagados. Eso, cuando era ministro de Economía y Hacienda y vicepresidente del Gobierno.

La condonación a la empresa de Rodrigo Rato, Construcciones Riesgo, la ejecutó Argentaria en la época de Francisco González y la ratificó unos meses después el BBVA, tras la fusión del antaño banco público con la entidad vasca. Recuérdese que Rodrigo Rato nombró en 1996 presidente de Argentaria a Francisco González el que, tras la unión entre el banco público y BBV anunciada en octubre de 1999, se convirtió en copresidente del nuevo grupo. La amistad entre liberales de toda la vida resulta rentable, ¿no?

Este capitalismo de amigos, poco tiene que ver con el futuro de España, pero mucho que ver con las relaciones financieras internacionales. Lo hemos visto en Davos hace unos días. “Reprendieron” nada menos que a los representantes españoles, tanto empresariales como institucionales.

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Los memoriosos recordarán que ya lo decía en 2014 Ignacio Sánchez Galán. El presidente de Iberdrola, fue entonces muy claro: “…a pesar de que las relaciones con el Gobierno en España “son cordiales”, “la empresa se siente más británica, mexicana o estadounidense”, porque tiene más relación con los otros países donde la compañía está presente”. Pura Marca España.

Se debe considerar que, la cesión de un recurso en régimen cuasi monopólico, le permitió acumular la riqueza suficiente para crecer más allá de las fronteras de España. Además que nos han endilgado un déficit de tarifas, mientras evitan la realización de una auditoria tarifaria, con el fin de esclarecer ese costoso galimatías energético, al que nos han encadenado los padres de la transición. Luego de las puertas giratorias, con patriotas así, que nos libren de los que vienen a romper al país, ¿no?

El de Iberdrola no es el único caso. El Ibex35 tiene numerosos ejemplos. Se han valido de España para fines de grupo. Eso nos hace considerar que podamos estar en presencia de los indicios ciertos del fin de una época, comenzada en los años 90 y diseñada en los 80 por los gobiernos de la transición. Una época que nos ha traído hasta dónde estamos.

Los casos de corrupción, cuyos actores no solamente son los corruptos, sino también los corruptores, todos resultan imprescindibles. Esto es algo que debe incluirse en la legislación para la regeneración democrática. La “ruta del dinero” tiene un origen además de un destino. Como también unas víctimas: el conjunto de españoles de hoy y de mañana.

Por tanto, la cuestión es, si en ese futuro lleno de incertidumbres, estamos dispuestos como ciudadanos a persistir en este modelo o, por el contrario, tendremos el valor y el espíritu de sacrificio suficiente para modificar el curso de la historia, y lograr una sociedad más justa, que sea equitativa y comprometida con las personas, y a la vez genere progreso ético, económico y social.

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Porque el futuro, en cualquier caso, sólo nos deparará sacrificios, aunque de calidades diferentes. Un tipo, supondrá que los ciudadanos serán sometidos a más ajustes y humillaciones sucesivas y crecientes. Otro, aquél en que como Winston Churchill, en el discurso a la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940, ofreció a los británicos para vencer a Hitler:

“Debemos recordar que estamos en las fases preliminares de una de las grandes batallas de la historia…”.  “En esta crisis, espero que pueda perdonárseme si no me extiendo mucho al dirigirme a la Cámara hoy. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o antiguos colegas, que están preocupados por la reconstrucción política, se harán cargo, y plenamente, de la falta total de ceremonial con la que ha sido necesario actuar”. “Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.

El resultado de un nuevo gobierno que atienda honestamente a las necesidades de los españoles no tiene más alternativa que asumir este mismo mensaje. Con la ayuda de una Justicia independiente, la salida de la época que nos trajo hasta donde estamos tendrá un alto coste pero, el fin del trayecto, nos ofrecerá la dignidad que nos han robado.

La respuesta es tuya, no de ellos.

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