La casa de cristal
Fuente: http://articulo.mercadolibre.com.ar/

Un día, solo necesité un día sentada en el sofá al lado de la ventana con el libro en las manos, mientras los rayos de sol del invierno me iluminaban las páginas, para leer la novela La casa de cristal (The glass room) del inglés Simon Mawer. Es una obra que obtuvo muchas críticas negativas, en comparación a otras que ha escrito, pero las críticas son solo opiniones y conclusiones que pueden chocar con las de otras personas. Yo como siempre voy a llevar la contraria a las malas críticas y hablar positivamente de La casa de cristal.

Escogí el libro porque soy una apasionada de los sucesos de las guerras mundiales y de la época nazi, pero odio la historia, odio esos libros de historia repletos de palabras de la época de la catapún, la mejor manera para aprender historia es a través de los libros basados en hechos reales pero mezclados con un poco de ficción. Y esto es exactamente lo que ha hecho Simon Mawer, a través de esta novela ha narrado los sucesos que han pasado desde la segunda guerra mundial, pasando por la caída del muro de Berlín, hasta los años 90.

Abrí el libro y comencé a leer, nos encontramos en el 1929, un matrimonio joven encarga la construcción de una casa moderna, para poder huir de la tradicionalidad en medio de una época llena de prohibiciones y donde la sociedad tenía que seguir un patrón. Leídas las primeras páginas comenzaba a pensar que las críticas tenían razón, pensaba que el autor había caído en los tópicos, la típica historia que gira entorno a unos personajes que son los protagonistas y que a través de ellos se desarrolla toda la trama, pero al cabo de unas cuantas páginas más, supo sorprenderme gratamente. La novela deja atrás estos tópicos, el narrador no habla en primera persona como si fuera el protagonista de la novela quién está narrando los hechos, sino que hay un narrador externo y como protagonista encontramos la casa. Esta es la encargada de desarrollar los acontecimientos.

A medida que iba leyendo, me di cuenta que el autor cuando habla de la casa, realmente está hablando de una real, la Vila Tugendhat del arquitecto Mies Van der Rohe, pero que la esconde bajo el nombre falso de Vila Landuer. Como he contado anteriormente, muchos de los hechos narrados son reales, pero también se mezclan con hechos ficticios. Durante la trama nos damos cuenta de todos los cambios sociales y políticos que hubo desde el 1929 hasta los años 90, pero vistos a través de la casa, con sus cambios de dueño y de función. Al principio no entendía muy bien porque el protagonista era un inmueble y no un personaje como es lo habitual, pero a lo largo de la trama y con el paso de los años, te vas dando cuenta de la importancia del significado de la casa y del trasfondo que se esconde entre las páginas. El cristal demuestra fragilidad, igual que la fragilidad política que estaba viviendo la sociedad del momento. Muestra que cualquier golpe o movimiento hacia ese cristal podía romperlo y hacerse añicos.

Cerré el libro y me quedé mirando la portada. Cuando termino de leer me gusta reflexionar sobre lo que el autor quería transmitir y vi claramente que más que una crítica, es un reflejo y visión de la evolución de la sociedad de la cual venimos. Ahora también estamos viviendo un momento político delicado y recomiendo este libro, porque gracias a la política de ayer podemos entender la política de hoy.

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