La capacidad de razonar para resolver problemas

Quien se guiase por la lógica podría inferir de una gota de agua la posibilidad de la existencia de un Océano Atlántico o de un Niágara sin necesidad de haberlos visto u oído hablar de ellos. Toda la vida es, asimismo, una cadena cuya naturaleza conoceremos siempre que nos muestre uno solo de sus eslabones”.

Estas son palabras de Sherlock Holmes, que aparecen en la primera novela que Arthur Conan Doyle escribió de él (“Estudio en escarlata”).

Sherlock Holmes es mundialmente conocido por su capacidad de deducción, de lógica, de razonamiento, lo que en otras palabras significa ser capaz de obtener una visión general a partir de un elemento concreto y utilizar esa visión general para resolver un problema.


El razonamiento lógico-deductivo implica muchas capacidades derivadas que ayudan a construirlo.


Los problemas que Sherlock Holmes resolvía eran casos criminales. Pero ¿a nosotros nos pueden ayudar la deducción y el razonamiento a resolver problemas en la vida real, tanto personal como profesional?

La respuesta es por supuesto que sí. Desde descubrir que una persona nos está mintiendo hasta saber en qué nos está mintiendo, pasando por conocer los gustos y pasiones de un cliente a través de la observación para utilizarlos en las ventas o incluso por ser capaces de generar una idea y ponerla en la cabeza de otra persona como si fuese suya.

El razonamiento lógico-deductivo implica muchas capacidades derivadas que ayudan a construirlo. Algunos ejemplos: la inversión, que nos permite darle la vuelta a la situación para prever que ocurriría en el caso contrario, y la eliminación, que nos permite desechar posibilidades una vez usada la inversión hasta quedarnos con una sola, que será la respuesta a aquello que nos preguntábamos. En el siguiente vídeo explico con detalle y con ejemplos cómo funciona cada una de ellas:

Por ejemplo, si una persona te miente, puedes invertir la situación y plantearle la posibilidad contraria: “¿cómo actuaría esta persona en esta situación si me estuviese diciendo la verdad?”.


como ocurre con cualquier otra capacidad, para que tu cerebro razone, invierta y elimine posibilidades de forma rápida y de forma correcta, necesita estar entrenado.


Si coincide con cómo ha actuado, probablemente esté diciendo la verdad, pero si no coincide, si detectas alguna “brecha”, probablemente esté mintiendo. Una “brecha” es una ruptura en la forma de comunicación de una persona. Si tu primo normalmente no te mira a los ojos cuando te habla y un día te mira demasiado, eso es una “brecha” en su comunicación. Y las “brechas” implican un estado interno diferente al habitual, que muchas veces viene desencadenado por la tensión emocional que provoca el estar mintiendo y saber que te pueden cazar. De este modo, la inversión y la eliminación como capacidades de razonamiento se vuelven herramientas increíblemente útiles a la hora de cazar a alguien en una mentira.

Pero, como ocurre con cualquier otra capacidad, para que tu cerebro razone, invierta y elimine posibilidades de forma rápida y de forma correcta, necesita estar entrenado. Entrenado significa acostumbrado. Por tanto, para poder llegar a pensar como Sherlock Holmes, la clave está en acostumbrar a tu cerebro de la forma correcta a usar día a día la inversión y la eliminación, además de otras capacidades de razonamiento.

Quizá no consigas resolver crímenes, pero sí que te puedes volver experto/a en detectar mentiras y en “leer” a los demás a través de sus reacciones, su comportamiento y su entorno 😉

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