El honor y los títeres
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El honor es una cualidad moral que lleva al sujeto a cumplir con los deberes propios respecto al prójimo y a uno mismo. Se trata de un concepto ideológico que justifica conductas y explica relaciones sociales. El honor de España se está deteriorando cuando un gobierno se encuentra inmerso en una sucesión interminable de casos de corrupción.

Lo que hace que una conducta sea honorable dentro de una comunidad, es que existan diversas reglas compartidas que se basan en ideales respetados. Es decir, si se estafa a los ancianos ahorristas para obtener dinero, eso no es un comportamiento honorable. Tampoco si se miente a los ciudadanos reiteradamente. Una actitud cobarde como ésta atenta claramente contra el honor de una persona. El honor, por tanto, está vinculado a la dignidad. Por ello, un responsable público que no respete las normas de una conducta honorable es indigno. No puede afirmarse una cosa y filtrarse una carta a Juncker, cuyo contenido expresa con claridad la voluntad de proseguir con esta política de recortes cuyos resultados nos han traído hasta aquí sin lograr resultados satisfactorios para nadie. La inflación negativa, o deflación, es una evidencia de la contracción de la actividad económica.

La buena reputación que una persona pueda tener está estrechamente relacionada a la palabra honor. Esta cualidad va unida indisolublemente a ella, en tanto que la reputación se caracteriza por ser honesto y leal con los compromisos que supone el mandato de los ciudadanos. Un comportamiento honorable es el de aquél sujeto que respeta esos compromisos, junto a los valores superiores de una comunidad. De lo contrario, estaría actuando cobardemente y pondría en juego su honor.

Para las personas de bien, el honor es una cualidad humana que va unida a la virtud, al mérito y, muchas veces, al heroísmo. Porque una persona que detenta un cargo electo, designado o funcionarial, debe demostrar que es capaz de resistir a las tentaciones del dinero o del abuso del poder. Eso es heroico. Desde esa conducta, moralmente plena, el honor permite que un individuo cumpla con su deber respetando al prójimo y a sí mismo. Se trata de tener a un comportamiento adecuado y aceptado por los demás. No hacerlo es traicionar el mandato o funciones para las que las lleve a cabo.

Los ciudadanos debemos hacer memoria. Recordar es una de las claves que mide la honorabilidad de las personas. Los resultados de esa medición le pertenecen al ámbito de lo personal. Sin embargo, cuando de figuras públicas se trata, entonces la transparencia debe ventilar cualquier sospecha de flaqueza frente a los poderes que se contraponen al interés general. Eso sería heroico. España necesita héroes y heroínas. Tantas como abundan en el 40% de españoles que han aportado de su renta personal para atender deudas que no le pertenecen. Porque hay que ser heroico para no ocupar las calles y las plazas, cuando nos vamos enterando del saqueo al que hemos sido sometidos. 40% de españoles al borde de la pobreza.

El honor y los títeres
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El Consejo de Seguridad Nacional en España tiene la condición de comisión delegada del Gobierno para los asuntos que afectan a la seguridad nacional y es el órgano que asiste al presidente del Gobierno en la dirección de dicha política. La Ley de Seguridad Nacional Desempeña las funciones de dictar las directrices para planificar y coordinar la política de seguridad nacional, dirigir y coordinar las actuaciones de gestión de situaciones de crisis, promoviendo además la elaboración de las estrategias de segundo nivel que sean necesarias, entre otras. Lo integra el presidente del Gobierno, la vicepresidenta, los ministros de Exteriores, Justicia, Defensa, Hacienda, Fomento, Industria, Economía y Sanidad. También forman parte del mismo el director de gabinete del presidente, el secretario de estado de Exteriores, el Jemad y el director del CNI.

Debe destacarse que hablamos de un Gobierno en funciones que, de manera clara, se extralimita en sus competencias actuales sin que exista un motivo verosímil, convoca a un organismo de esta naturaleza, incluyendo una cuestión que tiene una relación más sentimental que comercial o política con el evidente propósito de lanzarlo contra adversarios políticos. Adversarios, de los que no ha sido posible probar ninguna relación de financiación con el régimen chavista.

También no puede eludirse que la UE ha llamado la atención acerca de la negligencia de este gobierno del PP, Como también del gobierno alemán que ha faltado el respeto al honor del conjunto de los ciudadanos españoles, sin que los títeres que manejan a placer tengan la dignidad suficiente para defender la imagen de España. La deshonra nos invade, pero, aún así, recordemos a Ovidio: “Aunque estoy caído, no caí tanto que esté también más bajo que tú, que yaces en lo más abyecto de todo”.

Es el tiempo de recuperar el honor y la dignidad, ¿no creen?

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