¿Qué han hecho para celebrar nuevas elecciones?
Fuente: http://elprogreso.galiciae.com/

Intentar analizar la actualidad de la política española es una labor harto complicada. La sinrazón de volver a concurrir en nuevas elecciones como se preveé en el horizonte, es una cuestión difícil de entender para el ciudadano de a pie, así como puede estar un país durante 6 meses sin un gobierno sólido que pueda hacer frente a todos los problemas y circunstancias que asolan el país.

Los problemas de la gente, son los mismos que antes de las elecciones. No debería  ser tan complicado reunirse e intentar acordar una serie de medidas para poder hacerlos frente, pero parece ser que sí lo es.


¿Qué ha pasado para celebrar nuevas elecciones?


¿Cuestiones ideológicas? ¿políticas? ¿cosas que esconder? ¿trapos sucios que ocultar debajo de la alfombra?

Muchas son las preguntas, y muy pocas las respuestas.

Frente a esta vicisitud de interrogantes vacíos y carentes de solución lógica, solo queda sentarse frente al teclado, y exponer los argumentos que un humilde ciudadano interpreta que puede dar solución a alguno de estos interrogantes, mostrando una opinión más, e intentando establecer un debate con el simple propósito de buscar una explicación a una situación que los mismos políticos no han sabido solventar ni a la que tampoco han podido aplicar una solución que permita evitar unas nuevas elecciones, con su pertinente gasto económico y el consiguiente hastío que provoca en los ciudadanos de este país, que más que ver soluciones, cava vez ven más engrosada la lista de problemas.

El Partido Popular ganó las elecciones. Cierto es. Pero usando un símil futbolístico, ganar un partido no significa ganar la eliminatoria. Ganó, pero no puede gobernar.

Las intenciones del Partido Popular están claras.


Sólo hay una manera de salvar los muebles, y esa es permanecer en el gobierno a toda costa


Quiere gobernar sí o sí. ¿Motivos? La necesidad de generar un gobierno en el cual sea el eje central, con la intención de controlar todas aquellas políticas económicas relevantes y sobretodo las políticas anticorrupción que se puedan aplicar.

Necesita tener el control tanto de justicia, como de todas aquellas políticas en las que se pudieran ver perjudicados.

Cada vez son más los casos de corrupción que asolan al partido de Mariano Rajoy, y lejos de parecer un compendio de casos aislados, parece más una trama corrupta bien ideada, estructurada, y en la que muchos son los campos, temáticas, instituciones y organizaciones implicados e implicadas.

Sólo hay una manera de salvar los muebles, y esa es permanecer en el gobierno a toda costa, si no en solitario, de manera que su importancia dentro de un gobierno colectivo acarree negociación e incluso, porque no, una cierta bula con el pretexto tan laureado de “mantener la estabilidad del país”.

Fuera de este escenario, me atrevería a atisbar en el horizonte un importante riesgo de desaparición del Partido Popular, al menos en la forma que la conocemos actualmente. Un riesgo que nadie quiere correr.


El PP necesita mantenerse en el cargo, y hará lo imposible por ello. Pactos, nuevas elecciones…


Por otro lado, a parte del tema “justicia y supervivencia”, está el tema de controlar toda la parcela económica, y saldar de esta manera todos esos “favores pendientes”, tanto a grandes empresas que han mostrado su apoyo a sus políticas de recortes sociales y laborales, como aquellas personas que han formado parte de mordidas, políticas en su propio beneficio e incluso apoyos en campaña electoral que reclaman su parte del pastel y  sacar los beneficios de la inversión realizada.

El PP necesita mantenerse en el cargo, y hará lo imposible por ello. Pactos, nuevas elecciones… 

cualquier solución es buena, excepto permanecer en la oposición, y sobretodo dependiendo del color que tenga el futuro presidente del gobierno.

Cosa que será harto difícil, sobretodo después de ningunear durante 4 años a una gran parte del parlamento, y todos aquellos grupos de nueva generación, que también lo han sido a pesar de no formar parte del mismo.


Pedro Sánchez ha buscado en todo momento reencontrarse con el socialismo más puro


El tema del PSOE es harina de otro costal.

Da la sensación que a Pedro Sánchez le está tocando vivir una profunda batalla en el interior de su ser.

Por lo que se ha podido ver de él durante estos meses, da la sensación de ser un socialista auténtico.

Un socialista de los utópicos, soñadores, y profundamente de izquierdas que tanto cuesta encontrar.

Pedro Sánchez ha buscado en todo momento reencontrarse con el socialismo más puro, y desde mi punto de vista, la coalición de izquierdas ha sido siempre su primera opción.

El mayor problema con el que se ha encontrado Pedro Sánchez, y con el que ha tenido que lidiar, ha sido con la vieja guardia de su partido.

Una vieja guardia que todavía vive en el bipartidismo más casposo.


El pacto con Ciudadanos, lejos de ayudar a Pedro Sánchez en su frustrada investidura, provocó su alejamiento del resto de fuerzas izquierdistas.


Ese bipartidismo post-transición que se ha repartido el pastel poco a poco, y que no desea perder parte de ese poder.

Un Felipe González que ha criticado en todo momento una coalición de izquierdas con Podemos e IU, olvidando su pasado en la clandestinidad y sus pensamientos totalmente de izquierda, y una Susana Díaz que en ningún caso está dispuesta a perder su Status Quo por un giro socialista a la izquierda.

Pedro Sánchez cometió un grave error.  Un error de bulto.

Digamos que empezó la casa por el tejado. El pacto con Ciudadanos, lejos de ayudarlo en su frustrada investidura, provocó su alejamiento del resto de fuerzas izquierdistas.

Después de promulgar tantas críticas a la formación de Rivera, fue capaz de establecer un pacto que en gran medida no agradaba a parte de su electorado.

Ese pacto ha resultado ser un lastre, un gran peso del cual no ha podido librarse y el cual no le ha permitido establecer el tipo de negociación que le habría gustado.

Se ha visto en la vicisitud de romper un pacto establecido y firmado, o mantenerlo con la única finalidad de satisfacer a la mayoría de sus Barones.


Lo que sí que hay que reconocer a Pedro, es que al menos por el momento, no ha optado por llegar al poder a toda costa


Un pacto que dejaba al PSOE entre pito y valdemoro. Un pacto que se gestó con la finalidad de contentar a aquellos socialistas que optaban por la gran coalición entre socialistas y PP, y que no querían ver ni en pintura a Podemos en el gobierno.

Un pacto que Pedro Sánchez no habría establecido por iniciativa propia, y que quedó reflejado el día de la firma y la cara de circunstancias que presentó en todo momento.

Pensar que los neoliberales Ciudadanos iban a ceder para propiciar un pacto de izquierdas, o que Podemos iba a llegar a algún tipo de acuerdo con Ciudadanos, es como pensar que el perro y el gato van a establecer unos duraderos lazos de amistad.

Veremos si esta jugada no le pasa factura en una nueva jornada electoral.

Lo que sí que hay que reconocer a Pedro, es que al menos por el momento, no ha optado por llegar al poder a toda costa, y la gran coalición tendrá que esperar. Al menos ni ha sido planteada en mesa de negociación.


Ciudadanos son los cambiacapas de la política. Por mucho que les moleste, son la nueva derecha.


Ciudadanos. Recurriendo a la jerga de moda en el mundo seriéfilo y literario, aplicaré un término que aparece en la saga Juego de Tronos: cambiacapas.

Ciudadanos son los cambiacapas de la política. Por mucho que les moleste, son la nueva derecha.

Intentan imponer sus políticas neoliberales capitalistas, haciendo pequeñas concesiones pero siempre plagándolas de ambigüedades, como se mostró en el pacto con el PSOE.

Tan pronto son capaces de aprobar un pacto con el PSOE, como buscar la complicidad y animar a unirse al PP.

Es la celestina del parlamento obedeciendo a los intereses del IBEX 35, y que sin ningún tipo de pudor se hace llamar de “centro”, esa manera de decir que pondrán su granito de arena a aquellos que estén en el poder, siempre y cuando se apliquen medidas en beneficio de los ricos y toda la capa pudente de la sociedad.

No olvidemos que Albert Rivera trabajó previamente en La Caixa.

Ciudadanos pactó con el PSOE con dos objetivos: por un lado evitar la confluencia de izquierdas, y por otro acercar posturas entre PSOE y PP después de una campaña electoral a la desesperada y accidentada,  que propició improperios entre unos y otros generando una tensión que a día de hoy no se ha llegado a rebajar. Ciudadanos tiene el objetivo claro.

No le importa la corrupción ni las políticas sufridas por la sociedad en los últimos 4 años.

Sólo quiere ser el pegamento de la gran coalición, ya que parece ser de los pocos que se han dado cuenta que a partir de ahora el parlamento va a estar más dividido que nunca, y que es una dinámica que es posible que perdure en el tiempo.


Ciudadanos pactó con el PSOE con dos objetivos: por un lado evitar la confluencia de izquierdas, y por otro acercar posturas entre PSOE y PP


Solo la incapacidad y el orgullo de Rajoy, sumado al socialismo e izquierdismo utópico de Sánchez, parece evitar (al menos de momento) este pacto que conllevaría unas consecuencias imprevisibles en un país asediado por el paro, los recortes y la corrupción y todavía con una gran parte de la sociedad socialista votante del PSOE.

El aceite y el agua nunca se mezclan, aunque muevas el recipiente todas las veces que quieras.

Podemos ha pagado la novatada.

La falta de experiencia ha propiciado que también cometan errores de bulto.

En política, (aunque no debería ser así) nunca puedes decir “de este agua no beberé”. De la tan laureada “casta” y del “nunca pactaremos con los del bipartidismo” a intentar buscar un pacto por todos los medios, o esa parece ser la imagen que han pretendido dar.

Podemos es un partido nacido de la indignación ciudadana, de la calle, del malestar de las personas con las políticas insultantes durante 4 largos y tediosos años.

Y como tal se tendrían que haber comportado. Podemos tendría que haberse regido por sus raíces, e iniciar todas las negociaciones manteniendo sus valores y su discurso.

La sensación que ha dado esta joven formación es la de no saber en determinados momentos qué es lo que quería, si un cambio, o estar en el poder.


Podemos es un partido nacido de la indignación ciudadana, de la calle, del malestar de las personas con las políticas insultantes durante 4 largos y tediosos años.


Obtuvo unos resultados excelentes dada su juventud como formación, pero no suficientes para poder ser los que lideraran la negociación.

Con lo cual, lo más prudente y sensato, habría sido realizar la consulta al comienzo de las negociaciones y no cuando finalizaron.

Con esto, solo han logrado dar la imagen de buscar la justificación de por qué las negociaciones no han llegado a buen puerto, achacando el resultado a la votación de sus seguidores, cuando el resultado de las mismas no interfería en absoluto en la decisión final.

Por otro lado, el tono empleado en las intervenciones en el Parlamento tendría que haber sido más moderado.

Negar que muchas cosas dichas no estaban carentes de razón es un error, pero las formas no fueron las más adecuadas.


La juventud y las ganas de cambiar el mundo de Podemos han dificultado sobremanera unas negociaciones complicadas de por si.


Estamos en un Parlamento de corte tradicional, con unos políticos que pisan poco la calle y calientan mucho las sillas de los despachos, y donde la demagogia es uno de los recursos más utilizados.

Dar pie a defensas basadas en el orgullo herido o con la falta de respeto como único argumento, es un flaco favor a los debates parlamentarios, ya que impiden la reflexión y acaban provocando discusiones propias de un reñidero vulgar.

La juventud y las ganas de cambiar el mundo de Podemos han dificultado sobremanera unas negociaciones complicadas de por si.

De todas maneras, Podemos deja una incógnita en el aire.

Quizá todo haya sido una estrategia de desgaste, hasta lograr desquiciar al contrario, con la única finalidad de no conseguir ningún tipo de pacto y concurrir a nuevas elecciones.

Quizá haya sido una manera de ganar tiempo, de reorganizarse, de intentar dejar en ridículo al resto de formaciones, de conseguir nuevos argumentos, y sobretodo, de intentar arrastrar al votante indeciso mediante la argumentación de que las formaciones que proponían un cambio no han puesto todos los medios de su parte para conseguirlo, y erigirse como únicos estandartes de dicha opción.

Una jugada arriesgada, pero posible con el resultado obtenido en las pasadas elecciones y que dejaría todo en manos de los votantes dentro de cerca de dos meses.

Por último, Unidad Popular, IU, ha sido la formación más fiel a sus principios y sus valores. Alberto Garzón ha conseguido canalizar su pensamiento e ideología desde el respeto, adoptando la postura de una coalición de izquierdas, y fuera de esta posibilidad manteniéndose al margen.


si tuviera que felicitar a alguno de los participantes en la legislatura más corta desde el inicio de la democracia, sin duda lo haría a Alberto Garzón.


Su resultado electoral le quitaba toda responsabilidad de formar gobierno, y le ha permitido mantenerse en un margen prudencial, buscando el consenso de acuerdo a la ideología de su formación.

Una decisión de lo más acertada que ha permitido acercar a la población su programa electoral permaneciendo en un segundo plano, anhelando la unión de la izquierda parlamentaria, pero sin imponer ningún cargo ni modificando un ápice su pensamiento y programa.

No ha necesitado desdecirse de nada proclamado en campaña electoral, y poco se le puede echar en cara a la formación de Alberto Garzón.

Creo que ha sido de los más coherente que hemos presenciado en este parlamento tan dividido durante estos 4 meses, y sin duda, esta actitud y madurez política se verá reflejada en las próximas elecciones, bien sea en solitario o en coalición con Podemos.

Si se produjera tal coalición, sería un gran bien para este país que Garzón no quedara relegado a un segundo plano, ya que pese a su juventud, ha demostrado coherencia, madurez y saber estar.


El parlamento volverá a quedar dividido.


No hablo de ideología con la que se puede estar de acuerdo o no, pero sí de su persona como político.

En este sentido, si tuviera que felicitar a alguno de los participantes en la legislatura más corta desde el inicio de la democracia, sin duda lo haría a Alberto Garzón.

Otra vez estamos en período electoral. Otra vez tenemos que intentar sentar la cabeza, reflexionar y escoger al candidato más adecuado para que represente los intereses de este país.

El parlamento volverá a quedar dividido.

Lo que importará serán los porcentajes que obtenga cada partido, y seguramente volveremos a vivir otro período d negociación.


Piense lo que piense, sienta lo que sienta, derecha, izquierda, centro o alternativas más minoritarias, vote, participe y consigamos de una vez que este país tenga gobierno para hacer frente a todos los problemas y dificultades que lo asolan. De usted depende.


Pero ya que parece que los partidos han sido incapaces de ponerse de acuerdo, tendremos que ser los ciudadanos lo que otorguemos o quitemos opciones de gobierno mediante nuestro voto.

Cada uno que vote lo que más  le interese, lo que más le guste, lo que más desee, pero eso sí, que vote.

En nuestro voto está la decisión de escoger la persona que queremos que nos gobierne durante los próximos 4 años, pero eso sí, en NUESTRO VOTO.

Piense lo que piense, sienta lo que sienta, derecha, izquierda, centro o alternativas más minoritarias, vote, participe y consigamos de una vez que este país tenga gobierno para hacer frente a todos los problemas y dificultades que lo asolan. De usted depende.

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