Familias y familias

Deseo realizar una defensa en firme de la familia. Pero no quiero que se me entienda mal. No comencemos desde la primera línea a pensar que esta es la típica misiva que defiende lo tradicional como algo que se debe preservar contra viento y marea en contra de otras modalidades más modernas que no terminan de ser comprendidas por las mentes “bien pensantes” con una estrechez de miras que abruma y asusta debido a la importancia de los cargos de algunos de ellos y el poder que conllevan.

Mi reflexión trata de ir un poco más allá y es más personal. Cuando hablo de la familia, hablo de las ventajas que esta aporta a la vida de las personas. Sí, creo en ella como piedra angular de las sociedades. Las que conocemos y son mayoritarias, al menos. Pero no creo en cualquiera de ellas.

Ahora voy a explicarme. Cuando defiendo a la familia como fuente y aporte vital para el individuo, no me refiero a la tradicional en la que una mujer se casa con un hombre y tienen hijos y perpetúan la especie y es lo natural y bla, bla, bla. Esto me parecen pamplinas que ofrecen señores con poder que tratan de justificar un método de vida que les da de comer y les permite tener mucho más de lo que necesitan.

Cuando hablamos de familias, hablamos de una institución que aporta a los humanos mucho más. Aporta valor, aporta amor, aporta estabilidad, aporta bienestar, aporta lucidez, aporta cariño, aporta comprensión… Me da igual que esté formada por dos hombres, dos mujeres, tengan hijos, tengan mascotas e incluso si son polígamas, siempre con consentimiento y acuerdo entre todas las partes, aunque sea una mujer con siete maridos, cosa que vería perfecta si todos se sienten bien y lo aceptan de buen grado.

Quiero decir que eso de tener que ser una pareja de hombre y mujer porque es lo que la sociedad exige es una patraña que hay que superar. Conozco cantidad de ellas que son infelices, infieles y desgraciadas. Están ahí porque es lo que toca y tarde o temprano acaban divorciándose. Esta es la solución sabia. Lo malo es que no lo hagan nunca y malvivan hasta la muerte, llevándose por medio a hijos y familiares que sufren las consecuencias de estas uniones poco deseables.

Lo importante de una familia, más allá de los miembros y su género, es que sean felices, aporten estabilidad, apoyo y cariño. No hay nada más bonito que una pareja que se ama y se quiere. Se complementan y se ayudan mutuamente. Se comprenden.

Nada es más triste que la gente que se casa por presión social. Que hace lo que se espera de ella y que todo cuanto hay en su vida parece estar predestinado desde antes de nacer. Esto acaba afectando a hijos que no se crían en el ambiente adecuado, padres que exigen lo que ellos no son capaces de dar y parejas desgraciadas que no se aguantan pero resisten porque es lo que tienen que hacer y para lo que han sido educados y casi “programados”.

Lanzo una pregunta a todos esos que defienden la unión entre un hombre y mujer como la única, sensata y base de una sociedad sana. ¿Qué es mejor, un niño que vive en un hogar con padres desgraciados, o uno que se desarrolla y educa en una casa con progenitores felices? Pienso que esto segundo debe primar sobretodo lo demás. Más allá del género de los cónyuges o su estatus social.

Así pues, defiendo la familia. Tanto si es tradicional como si no. Es una institución necesaria que puede aportar grandes ventajas de estabilidad emocional y crecimiento personal en los individuos. Pero no por ser un hombre y una mujer casados “como Dios manda”, es buena y todo lo demás es negativo. Seamos sensatos de una vez y comencemos a ver las cosas con altitud de miras. Por nuestros niños, por nuestra sociedad y por nuestro propio futuro, que no es nada claro.

1 Comentario

  1. Pedro, gracias por este interesante artículo. Yo respondo a tu pregunta, los niños son esponjas y lo importante es que un niño crezca siempre en una familia que lo quiera, que se ocupe de él, que le eduque en una libertad de decisión y, sobretodo, que le inculque la importancia del respeto y, para eso, como tú has dicho, da igual si son dos mamas, dos papas o una mama y siete papas, siempre que un niño tenga más que cubiertas todas sus necesidades y sea feliz, eso es lo único que importa.
    Ojalá, se leyeran muchos más post como este por la red, eso indicaría que estamos empezando a cambiar el mundo, uno en el que prevalezca siempre el respecto hacía todas las personas.

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