Enfrentando mi realidad

Estoy en el estacionamiento, frente a la casa de mi abuela. Allí toda la familia se citó para el gran encuentro.

Todos los años es la misma rutina, almorzar con mi familia para celebrar el Día de Acción de Gracias,  para luego cenar con mí…….

Acabo de recordar, mi esposa me dejó hace cinco días. Ella me abandonó dejándome con mi hijo.

No le he contado a nadie, pero estoy seguro que se imaginarán, ya que ella en su Facebook se colocó en su estatus la palabra soltera.

Mis primos me han llamado por mi celular, además de dejarme comentarios por Facebook,  pero no quise contestar, no me siento preparado para contar que mi esposa  se fue con otro hombre.

Tampoco quiero contaminar a mi familia diciendo la verdad, ni tampoco quiero herir  a mi hijo como hacen algunas mujeres cuando dejan a su marido. Prefiero llorar en silencio, que mis heridas sanen al pasar el tiempo y que mi hijo sea feliz.

 Además solo sería mi versión, quizá si las personas escuchan las dos, piensen  que ambos dejamos perder el amor sin darnos cuenta.

Quizá eso es lo que tengo, herido el  ego de hombre y no un amor profundo como el que pensé que teníamos.

– Papá, ¿Cuándo vamos a bajar del auto?

Respiré hondo, nos bajamos del auto y caminamos hacia la puerta de la entrada de casa de mi abuela.

Decidido a enfrentar las preguntas, mi orgullo de hombre y mi desilusión.

Enfrentando mi realidad.

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