Encontrar a Wally en un segundo
Fuente: http://www.sufridoresencasa.com/ by Mike Medianoche

Hay personas que sufren y otras que disfrutan lo que se conoce como baja inhibición latente.

Para comprender qué es la baja inhibición latente, es necesario saber qué es la inhibición latente. Cuando captamos información del entorno a través de los sentidos (no sólo vista, oído, tacto, olfato y gusto, sino otras formas de percepción como la propiocepción o el equilibrio), millones y millones de unidades de información luchan por entrar en nuestro cerebro consciente.

Sólo una parte lo consigue; en concreto, de 40 a 70 unidades de información. Este filtrado ocurre gracias a la inhibición latente, que es un proceso en el que intervienen unas estructuras cerebrales que se encargan de protegernos ante la saturación de información.

Dicho de otra forma: sin esas estructuras y el filtrado que realizan, nuestro cerebro se vería sobrecargado de información y nos volveríamos locos.

Por tanto, la inhibición latente es un mecanismo biológico necesario para nuestra salud intelectual.


Una persona con baja inhibición latente que, además, posee una gran fortaleza intelectual derivada de su genética y del entrenamiento de capacidades que haya realizado, podrá llegar a ser un genio.


Sin embargo, existen personas en las que ese filtro es mucho menor, lo que se conoce como baja inhibición latente. Es decir, que a su cerebro consciente llega una cantidad de información mucho mayor de la que debería.

En función de la fortaleza intelectual de estas personas, el resultado puede llegar a ser una superdotación intelectual y creativa o bien desembocar en distintos problemas de salud mental debido a la sobrecarga que sufre su cerebro ante el bombardeo de información.

Una persona con baja inhibición latente que, además, posee una gran fortaleza intelectual derivada de su genética y del entrenamiento de capacidades que haya realizado, podrá llegar a ser un genio.

Esto se debe a que es capaz de procesar una mayor cantidad de información y mucho más rápido que la media. Por ejemplo, es capaz de encontrar enseguida una pequeña goma de borrar en una mesa desordenada llena de lápices, bolígrafos y demás objetos de escritorio o es capaz de prestar atención al mismo tiempo a las palabras, al paralenguaje y al lenguaje corporal de la persona que le está hablando y procesarlo todo simultáneamente. También es capaz de generar ideas mucho más originales que el resto de personas y utilizar la intuición de forma provechosa para sus objetivos.


Si entrenamos nuestra intuición, podremos aproximarnos a los resultados que consiguen las personas con una baja inhibición latente y con una gran fortaleza intelectual.


Si quieres conocer cómo funciona la intuición, puedes ver el siguiente vídeo:

Descubrimos así una nueva utilidad del entrenamiento de las capacidades intelectuales. Memoria, concentración, rapidez mental, razonamiento…, todas ellas nos ayudan a ser más fuertes intelectualmente.

Y si, además, entrenamos nuestra intuición, podremos aproximarnos a los resultados que consiguen las personas con una baja inhibición latente y con una gran fortaleza intelectual.

Es decir, podremos volvernos mucho más resolutivos y eficientes a la hora de abordar y resolver problemas, sean del tipo que sean.

Y todo gracias al entrenamiento intelectual 🙂

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