Si pensamos en la noticia de la semana, no cabe duda que la respuesta a esa cuestión se resume con la palabra “Ébola”, de esta palabra podemos derivar en otras palabras o titulares como “Ineficacia” o “Mala gestión”, por ser light. No ha habido periódico, radio, cadena de televisión, blog o revista que no se haya hecho eco del primer caso de infección directa por Ébola en España.

Lo que no nos damos cuenta es que hay un virus aun peor que el del Ébola, el virus de la ignorancia o de la falta de información. En este país, sus dirigentes, se han limitado a “soltar la bomba” y punto y pelota, creando con ello una alerta social que se sale de madre. En ningún momento han sido capaces de dar a conocer una serie de factores que, seguramente, aplacarían la inseguridad que este caso ha generado en cada uno de los habitantes de este país, especialmente en los madrileños. Datos como que el virus del Ébola, a pesar de tener, efectivamente, una probabilidad de muerte del 90%, también se trata de una enfermedad cuyo índice de contagio está por debajo de enfermedades como el VIH, es decir, que la exposición debe ser extrema para ser contagiado y que para ello, la persona de contacto tiene que estar en un estado muy avanzado de la enfermedad para que se produzca tal contagio.

Este es el virus que más daño nos está haciendo, el virus del desconocimiento absoluto al que nos tienen sometidos aquellos que fueron elegidos para gobernarnos, independientemente de su, más que demostrada, incapacidad para llevar a cabo un caso de este tipo.

Sin embargo, como nuestros artículos siempre están orientados al mundo web, dejaremos por un momento a un lado lo que se ha hecho o no se ha hecho bien y nos centraremos en la cuestión de la información, o mejor dicho desinformación, en el mundo digital y las redes sociales.

Como hemos comentado al principio, Internet ha estado, constantemente, echando humo con lo que respecta al tema pero, como siempre, no toda la información que transita por Internet es completamente cierta o, directamente, no tiene ni pies ni cabeza. Introducir información en Internet que desvíen la atención es algo que se da día tras día, sobre todo, cuando detrás de todo se mueven muchos intereses sean del tipo que sea.

Se empezó con el tema de Excalibur, el perro propiedad de la enfermera contagiada y de su marido, cuando solo hacia unas horas que tanto Teresa como su marido habían sido, una ingresada y el marido puesto en cuarentena. No queremos dar lugar a malinterpretaciones, como a todo el país, el crimen que estaba a punto de perpetrarse con el animal fue injusto e innecesario, pero la realidad es que todo el tema del perro desvió la atención de lo que verdaderamente debería de habernos importado pues eran las primeras horas y las más críticas en cuanto a la infección por Ébola. Se estuvo “jugando” durante días con el posible sacrificio del animal, noticias difusas en las que se aseguraba que el animal ya había sido sacrificado cuando esto no era así y, posteriormente, dimes y diretes de si había sido llevado a un crematorio u otro o, incluso, si lo habían enterrado en contra de toda medida de seguridad.

Después, la polémica volvió a surgir pues, tanto la COPE como El Mundo a través del articulista Santiago González, hicieron público el fallecimiento de la enfermera Teresa Romero cuando esta, aunque en estado crítico, aún sigue con su lucha dentro del Carlos III. Información que la COPE expuso a través de su cuenta de Twitter que no era cierto que hubieran publicado tal cosa y que, tiempo después, acabaron por confirmar echándole la culpa a un error informático que hizo que se publicara una plantilla que tenían preparada por si se daba el caso.

Aquí no queda todo, además de las miles de noticias acerca de cuestiones que atañen directamente a la enfermedad que se contradicen constantemente y que nos darían para mil artículos si las tuviéramos que exponer todas, empiezan a surgir las informaciones que le quitan peso a la mala gestión, desde el primer momento con los enfermos repatriados, para empezar a señalar a la propia enfermera como culpable.

Para seguir con la “limpieza de imagen” del gobierno de España, empieza a circular por Internet el vídeo de un programa de España Directo donde, mientras se habla de la actualidad en el Carlos III, se expone una serie de imágenes de personal sanitario con trajes y siguiendo el protocolo de actuación a rajatabla. Horas más tarde se descubre que esas imágenes de una actuación perfecta no corresponden al Carlos III sino que son sacadas de un hospital alemán.

En conclusión, ninguna información es totalmente fiable, todo está cargado de intereses, algunas con la intención de limpiar, si se puede, la malísima imagen que tiene este gobierno incompetente, por otro lado, intereses de ser los primeros en tener la exclusiva, sea cual sea, y, por último, están las que se crean para propagar el peor de los males que es la alerta social, la desconfianza y que nos agarremos a un clavo ardiendo.

Por último, queremos lanzar una pregunta al aire, ¿puede ser que todo este revuelo, esta sobredosis de desinformación y el mantener al ciudadano constantemente en alerta, sea parte de una cortina de humo inmensa para no dejarnos ver algo mucho más gordo? Sobre todo, teniendo en cuenta que no es la primera vez que una cosa así ha pasado a lo largo y ancho del planeta y, en concreto, en nuestro país.

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