El tiempo, mi tiempo

Cada vez acelerando los acontecimientos se pierde ese tiempo que hay entre una fecha u otra, por lo menos eso es lo que yo capto.

Pasó Setiembre y con los días más cortos en Octubre que van dejando paso a esa oscuridad tan latente en las tardes-noches de Noviembre, las tiendas se adelantan a las fechas y nuestros comerciantes asiáticos son pioneros en esta táctica.

Flores para el día de todos los santos desde principios de Octubre con sus arreglos florales en  torrecitas varias y pasando al día 2 de Noviembre ya tienen todos los objetos, adornos y demás para preparar comercios y hogares para las fiestas navideñas.

Pero la cosa no acaba ahí. Ya se adorna con el árbol y  sus adornos navideños bares o pubs que aprovechando en sacar los adornos del Hallowen, pasan a colocar el árbol y demás. Ayer día 26 de noviembre pude comprobarlo, pero llevaban días colocados el arbolito y demás.

Quizás es una forma de amortizar tales abalorios o provocar el consumo navideño como esta moda importada del Black Friday para provocar el consumo  un mes antes, marketing al fin y al cabo. Los únicos que no se suman son las farmacias, con la falta que haría.

De todas formas centrándome en el hecho del tiempo, me da la sensación que nos empujan de un acontecimiento a otro acelerando de ese modo el tiempo entremedio que da la sensación que desaparece y me pregunto, ¿es sólo una técnica de ventas o detrás hay algo más? Tenernos entretenidos por ejemplo y así con esta maniobra de distracción no fijarnos en el día a día plagado de situaciones que hoy es actualidad y mañana noticia pasada.

Disfruto de este otoño lluvioso antes de los días despejados y fríos del invierno que llegarán muy pronto, nadie va a quitarme ese contacto con la naturaleza que no te engaña y te da la fecha exacta en que te encuentras.

La tele parada, como casi siempre sólo algún programa algo interesante en horas no puntas como “Convénceme”, buen programa conducido por Mercedes Mila.

Y sin esperar, sólo dejar que el momento se alargue lo más que se pueda y se convierta así en mí día a día donde yo lo manejo y lo vivo sin que nada ni nadie me imponga su duración.

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