El nido de las serpientes hipócritas

Nunca dejará de llamarme la atención, la fragilidad de memoria selectiva del ser humano a lo largo de la historia. Pero no hay que ahondar en el pasado más lejano para encontrar ejemplos. Como quien dice, la Segunda Guerra Mundial, acabó hace dos telediarios. Y los ecos de esa aciaga época, aún repican en nuestras mentes y corazones… y puede que no dejen de hacerlo nunca.

Pero, en la coyuntura económica que domina nuestras vidas, todos tenemos los ojos puestos sobre Grecia. Ese país pequeño del Mediterráneo que de pronto, parece que no existe, ni ha aportado nada a la historia (solo la democracia) ni parece tener voz dentro de Europa. Un país de doce millones de habitantes, que sí, se ha gestionado mal, sí, se ha mantenido durante muchos años en la oscuridad y en la negligencia por culpa hombres y mujeres igual de oscuros y negligentes. Pero hoy día, pese al flamante y reciente acuerdo sobre el tercer rescate, el fantasma de la expulsión de Grecia del club de la Eurozona, sigue planeando sobre las cabezas de nuestros dirigentes europeos.

Y ante esa situación, se me plantean diversas dudas. ¿De quién es el derecho de expulsar a todo un país? No. Corrijo… no todo un país. Doce millones de personas. Hombres y mujeres, niños y ancianos… eso es un país, no una bandera, ni un himno ni la historia. ¿De quién es la última palabra? Creía que esa responsabilidad, era de la ciudadanía europea, ya que de eso va la agrupación bajo un mismo grupo, en eso consiste la Eurozona. Pero no. Resulta que personajes como Angela Merkel, Wolfgang Schauble, Jeroen Dijsselbloem o Jean-Claude Juncker; tienen una voz cuyo peso, es superior al parecer del resto de los más de setecientos millones de personas que convivimos en Europa. ¿Estoy acaso diciendo tonterías? Algunos pensaréis, que esas personas, han sido elegidas como mandatarios del Eurogrupo y diversas instituciones europeas, por aquellas otras personas que nosotros enviamos democráticamente a representarnos en Europa. Y es así, nuestros representantes, les han puesto en esos palcos del poder, pero; ¿son acaso representantes de toda voz europea?

Angela Merkel, es Alemana; pero no es Alemania. François Hollande, es francés; pero no es Francia. Alexis Tsipras, es griego; pero no es Grecia… y así con todos. Luego, la decisión de expulsar a, repito de nuevo hasta la saciedad, doce millones de personas; no es decisión exclusiva de un par de miles dentro de un saco de cientos de millones de personas. Eso no es democracia, lo mismo que cuatro empresas que pactan entre sí en un mercado (el que sea), no es competencia perfecta y sí un oligopolio que disfraza ante la prensa su verdadero ser, es decir, un monopolio. El Eurogrupo, se ha convertido en un oligopolio de democracia que hace tiempo que es en realidad, un monopolio… que dentro del ámbito político, ese monopolio, pasa a ser un totalitarismo, dirigido por cuatro gatos que someten al resto… total, para eso les hemos puesto ahí, ¿no?

Vendemos nuestra capacidad de habla y de voto a cambio de la tranquilidad y el relax que produce desentenderse de temas áridos y obtusos. Es como darle potestad a alguien, para que entre en nuestra vivienda a limpiarla mientras nosotros nos vamos de compras o nos tumbamos al sol cual lagartija. Luego, no nos llevemos las manos a la cabeza si descubrimos que ese alguien, nos ha desvalijado y a puesto pies en polvorosa. No nos hemos hecho cargo de nuestras responsabilidades como ciudadanos europeos.

Pero, el caso que nos ocupa, el de la hipocresía de ese nido de víboras que supone el Eurogrupo, es todavía más retorcido.

Ahora, vemos que Grecia a nivel macroeconómico, tiene un problemón.

Concretamente, según datos del último trimestre de 2014, tiene la friolera de 317.094 millones de euros en deuda pública, es decir, un 177% de su PIB. ¿Cómo se ha llegado a ese extremo? ¿Por generación espontánea? ¿Les han hecho un mal de ojo gitano? ¿Vudú? ¿O es sencillamente que durante más de treinta años, los dirigentes previos al actual mandatario griego, despilfarraban el dinero de todo quisque y por cualquier motivo? Vivimos en un país en el que sabemos lo que es eso, así que doy por sentado que conocéis la respuesta a esa pregunta.

En resumidas cuentas, Grecia, está ahogada por las deudas. ¿Y cuál es la solución? Un tercer rescate, sin quita, sin plazos suficientemente amplios para hace frente al mismo dada la coyuntura económica y que abocará a más recortes. ¿Son esas las grandes ideas del Eurogrupo? ¿Para eso hay gente trabajando allí con másters en economía, doctorados, años y años de experiencia como gestores y asesores de grandes empresas por todo el mundo? ¿De qué sirve toda esa parafernalia el mundo del circo? La solución impuesta a Grecia, el tercer rescate, es como si a alguien que tras un incendio ha acabado con quemaduras en el setenta por ciento de su cuerpo… y como recomendación para mantener la estética, le quemasen el otro treinta.

El problema de Grecia, es que no tiene liquidez, para: a) hacer frente al pago de la deuda y sus intereses, b) evitar recortes entre la masa social, que a corto y medio plazo, atacan al consumo de su propio país (si te recorto en todo, especialmente en el sueldo y todo es más caro, pues te quedas sin consumir, ¿no?) y c) aplicar medidas de innovación para generar un cierto valor añadido en sus mermados activos y en conjunto en su mercado laboral, que posibilitasen el resurgimiento del empleo de calidad y por ende, bien pagado.

Ese, bajo mi punto de vista, es el eje principal del problema de Grecia. Para que nos entendamos. Ahora mismo, Grecia, representada por Tsipras, es un funambulista, cojo que atraviesa un cable untado en vaselina a más de doscientos metros de altitud, en una caída sin red al final.

Y claro está, desde el lado de la valla en el que nos situamos las cacatúas ignorantes del mundillo de internet, vemos soluciones que parece ser, nadie quiere aplicar. A veces, la ignorancia es una virtud.

Pero, ligado al tema del rescate, han salido ciertos comentarios a la luz en los que a las claras, se dejan entrever que un 66% del dinero otorgado a Grecia en los anteriores rescates, iba directamente a los bolsillos de las entidades bancarias de las que salía el dinero. Para que lo entendamos de manera un tanto vulgar, a Grecia, con el dinero, le han hecho lo mismo que a muchos corazones rotos cuando creían estar a punto de gozar de las mieles del triunfo amoroso; le han hecho la cobra. Al más puro estilo del trilero de la canica y los vasos, a Grecia, a los doce millones de helenos, les han hecho creer que han recibido un dineral monstruoso, tanto como para comprar Grecia (dado su PIB), y que sus dirigentes han hecho lo posible para que ese dinero sirviese de algo, pero que por desconfianza de los mercados, alineación de planetas y que les ha mirado un tuerto;  ese dinero se ha quedado en agua de borrajas.

Pero resulta que no es así. Y esa situación de conchabarse con empresarios extranjeros para, a través de las consabidas “mordidas” hacer su agosto particular, no viene de ahora. Hace poco, leí un artículo en el que quedaba constatado que se llevaba vilipendiando al pueblo griego desde la última guerra mundial, a través de contratos con empresas extranjeras, para que esas empresas se lucrasen a cambio del picoteo por parte de los políticos de turno. Dicha empresa, sigue existiendo hoy día… y es fuerte. Pero no diré su nombre completo, pero sí diré que es una empresa de origen alemán, conocida en todo el globo, que hace desde lavadoras hasta teléfonos móviles, pasando por alumbrados públicos y que su nombre, empieza por la misma letra con la que acaba. No puedo daros más pistas, pero fijo que tenéis algo en vuestras casas de esa marca. De hecho, dejaré un link del artículo en cuestión en los comentarios.

Pero ahora, quiero plantearos un problema-solución, respecto al tema griego. Dada su falta de liquidez para hacer frente a su día a día, ¿no veis hipócrita por parte de todo el entramado político europeo, no haber puesto sobre la mesa (antes del rescate) un plan para abordar la evasión fiscal que sabemos todos dónde se esconde? ¿Acaso países como Suiza pueden seguir indemnes en una situación de crisis, sabiendo todos que son receptores de dinero negro? La mala fama, cuesta quitarla, pero aparte de ser conocidos por Roger Federer, chocolate, turismo de esquí y la relojería, ¿no es acaso mundialmente conocida Suiza por ser un paraíso fiscal?

¡Ahí es donde está la hipocresía del Eurogrupo! Tienen, literal y figuradamente, un paraíso fiscal en sus narices en el cual se esconden fortunas que quitan el hipo y que no han pasado por el fisco. Fortunas, que podrían servir para hacer frente a todo ese dolor y daños colaterales que la crisis, la austeridad y los rescates económicos (regalos envenenados) han generado durante los últimos años.

Sólo se me ocurren unos pocos motivos para entender la existencia de los paraísos fiscales y la consiguiente pasividad ante los mismos. Nuestros dirigentes no son tan listos como dicen ser, no son tan honrados como debiera exigirse para puestos de tan alto grado o bien, esas fortunas escondidos a plena vista, son en realidad, SUS fortunas.

Lo dejo aquí, lectores y acodados en la valla del “otro lado”. Hagan sus apuestas.