El mundial de la política española se juega en Liverdades

Hoy podemos decir que da inicio el mundial de la política española y se juega en Liverdades. Francamente, a día de hoy, el panorama político español me parece sumamente divertido. Quizá divertido no es la palabra más adecuada dada la situación que estamos viviendo en el país. pero cuanto menos entretenido y pintoresco sí que resulta.

Es una pena que en breve empiece el mundial, ya que me atrevería a afirmar que muchos de nuestros políticos están esperando ese oasis de distracción para tomar aire, recobrar el aliento y disimular el ridículo que están protagonizando los principales políticos del país.


Un equipo, el PP, que no sale de una y se mete en otra.


Bien podríamos aprovechar la inminente llegada del mundial y del fútbol  como un buen símil para explicar lo que está ocurriendo en este país, creando el mundial de la política española que se juega en Liverdades. Los dos equipos principales están pasando por una crisis incalculable.

Los aficionados no les votan, ya no les apoyan. Pensaban que ganarían todos los partidos sin bajar del autocar, pero ahora mismo se dan cuenta que no pueden.

Un equipo, el PP, que no sale de una y se mete en otra. Si no es el señor Bárcenas que decide soltarles una lindeza, resulta que su querido Juez, Pablo Ruz aprecia que cometen tres delitos (contra la hacienda pública, falsedad documental y falsedad contable) en el pago de las obras de reforma en la sede central de la calle Génova, o sino Santiago de Compostela se ve a la deriva por culpa de los casos de corrupción.

El mal rendimiento del equipo y la falta de afición en el campo se debe a todas las fiestas que se ha dado el equipo, y que en vez de jugar a fútbol como corresponde, les ha implicado un mal rendimiento en base a estar preocupados por llenarse los bolsillos que por jugar y cumplir su deber sirviendo al ciudadano.


El otro equipo del país aún está en peor posición. Desgastado, agotado.


Cambios de estrategias, cambios de juego, cambios de estilo y mismo resultado. Ningún jugador sale despedido ni es castigado por sus contínuos errores, por su nulo esfuerzo. Nadie calienta la silla del banquillo, sino que siempre juegan los mismos aburriendo a sus seguidores y convirtiendo cada partido en una mentira, un compendio de promesas vanas y obteniendo siempre el mismo resultado.

En el mundial de la política española que se juega en Liverdades, aficionados perjudicados, decepcionados, con la sensación de haber pagado su entrada con un voto para asistir a un lamentable espectáculo en el que su equipo cada vez hace más el ridículo, y que no es capaz de salir adelante ni sacar el balón de su área, y en cuya portería cada vez entran más goles.

El otro equipo del país aún está en peor posición. Desgastado, agotado.

Han basado su equipo en un penoso geriátrico de jugadores veteranos, los cuales creen que las tácticas de hace unos cuantos años van a servir para intentar empatar algún partido. Pero los tiempos cambian, los equipos cambian, se regeneran. Aparecen nuevos jugadores de las canteras que piden paso, que tienen ideas, nuevos estilos, pero los veteranos no les dejan entrar a jugar.


Encontronazos entre la joven cantera que quiere jugar, y los veteranos que no pasan el balón, incoherencia, agotamiento, tristeza. Espectáculo lamentable.


Quieren ser titulares a toda costa, aunque lleguen ahogados a todos los partidos, aunque no sean capaces de correr detrás del balón, aunque se lo quiten a cada momento. Pero el mundial de la política española que se juega en Liverdades es muy duro y no hay margen de error. Los demás equipos ya conocen su tipo de juego, sin ideas, lento, ramplón, torpe, y cada vez que se disputa un partido saben arrebatarles el balón y ganarles sin despeinarse. Aún así siguen haciendo el ridículo, saltando al campo sin calentar, porque piensan que la veteranía será suficiente recurso para ganar. No tienen estilo, no tienen juego. Un día te pueden jugar un 4-3-3, otro día un 4-4-2 y otro con un falso delantero.

Un día pueden apoyar la monarquía, otro el federalismo, un día proponer primarias sin saber quién ha de decidir quien será el nuevo representante, y otro hablar de que están a favor de que se realice una consulta en Catalunya mientras desde Madrid dicen que están en contra.

Encontronazos entre la joven cantera que quiere jugar, y los veteranos que no pasan el balón, incoherencia, agotamiento, tristeza. Espectáculo lamentable.


Por detrás encontramos equipos diversos. Por un lado CIU que para ganar algunos partidos se acogió al sistema de juego de moda


Y siguen perdiendo, con el mismo juego y en la misma senda. Intentan buscar un revulsivo, pero el equipo está tan dañado y con tanta influencia por parte de los pesos pesados, que hasta los princpales canteranos renuncian a capitenarlo. Un equipo que como siga así está condenado a descender de categoría, sin ningún tipo de esperanza.

Por detrás encontramos equipos diversos. Por un lado CIU que para ganar algunos partidos se acogió al sistema de juego de moda, la independencia, pero que no convenció a todos los integrantes del equipo, haciendo que empezaran ganando algún partido, pero que a la larga ha provocado que empiecen a perderlos.

Ahora ya no gusta tanto este sistema de pega que cogieron, pero ya es tarde para cambiarlo y no desaparecer en el intento, y más teniendo en cuenta que los jugadores de refresco en el banquillo empiezan a ser los más clamados cada vez que juegan. Eso ya no gusta.

Ellos quieren seguir siendo titulares, pero el banquillo, integrado por ERC, está consiguiendo más apoyo de la afición. Bien sea por que no está de acuerdo con el sistema de juego o bien porque se ve  en el banquillo en breve y quiere seguir en liza, cobrando jugando de manera penosa, Durán i Lleida ha decidido algo curioso.

Renunciar a la capitanía, pero sin querer chupar banquillo. O mejor dicho, jugar menos, cobrando lo mismo, su sueldo de estrella. Aunque a este paso, su sueldo de estrella puede llegar a ser el sueldo de un estrellado. Sin rumbo, sin ideas, sin criterio, este jugador bien no serviría ni para estar en la secretaría técnica del equipo.

Y su equipo corre por la misma senda. Un equipo que solo ha sabido subir el precio de las entradas, aprovechando el tirón, cobrar más a sus aficionados, ilusionarles con victorias ficticias en los siguientes partidos y en los que no ha puesto ninguna gana ni ningún interés, y un equipo que quiere seguir arriba gracias a que los demás equipos venzan a sus rivales sin importarles el juego ni si sus seguidores disfrutan y ven sus aspiraciones colmadas o no.

Otros equipos vienen por detrás pero con su estilo de juego tradicional ganan algún adepto pero sin acabar de explotar, debido a sistemas de juego obsoletos o a la monotonía de sus partidos que no aportan nada nuevo ni relevante al juego, sino que siguen ahí, en media tabla, provocando sentimientos carentes de euforia, con capitanes obsoletos (UPyD) o capitanes con tácticas algo oxidadas (IU).


¿Quién ganará el mundial de la política española?


Y por último, en el mundial de la política española que se juega en Liverdades,  un equipo plagado de canteranos que ha surgido de la nada, con sistema de juego propio con el cual cada día captan a más aficionados, con el que la gente disfruta y con el que los grandes equipos no pueden competir, con ganas, con ilusión, y con algo tan importante como que nadie les puede reprochar absolutamente nada.

Más bien, la rabia de los grandes equipos les está dando una publicidad, gracias a la cual hasta los que no les interesaba el fútbol intentan convertirse en socios de este nuevo equipo.

Una entrada con la que se disfruta, se vive el deporte rey en su máximo esplendor y por la que vale la pena pagar. Un equipo, cuyo nombre denota esperanza, y cuyo máximo estandarte es que los aficionados no solo paguen cuando haya partido, sino que también jueguen, que no solo apoyen, sino que también ayuden y un equipo que de seguir así en breve será el líder con unas selecciones por detrás con la lengua fuera.

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Rubén P.
Pensar y reflexionar debería ser una obligación en esta sociedad. Creerse todo sin plantearse "por qué" es un error. Vivimos en una constante manipulación, en la que las medias verdades es el pan de cada día. De uno mismo depende creer o crearse. Comparto contenido que creo interesante en Facebook, debato en Twitter, opino libremente en Liverdades

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