El mercado espiritual

Nos bombardean con técnicas y sistemas de crecimiento espiritual, talleres, charlas, terapias, pero parece que para ser espiritual, para entrar al mundo de lo transpersonal, del ser interior, de nuestra propia evolución como seres superiores.  Pero para ello hay que ser pudiente, o si no se es, hay que invertir la mayor parte de los ahorros en cursos, en charlas, en conferencias que no tienen fin ¿Cómo se puede entender esto? Se está pregonando hasta la saciedad que tenemos que evolucionar hacia un mundo mejor, hacia un mundo en el cual no existan las diferencias entre los hombres, sean de la raza que sean, del sexo que sean, pero sin embargo, sí  existen diferencias en cuanto al nivel monetario, ¿Cómo se entiende esto? ¿Es espiritual acaso el realizar talleres cuyo coste la mayor parte de las veces supera la mitad del sueldo mínimo? Es demasiado costoso todo lo relacionado con el mundo interior, terapias, talleres, conferencias. Se habla constantemente de servicio a los demás, de expandir la visión, de crecer espiritualmente, pero son muy pocos los que pueden acceder a este tipo de actos, y aunque en determinadas ocasiones se pueda colar en ellos algún personaje de diferente pelaje, siempre es el mismo tipo de público el que penetra en ese mundo del espíritu y de la energía, por supuesto el de mejor poder adquisitivo,  ya que al resto aunque les gustaría apreciarlo no se lo pueden permitir. Y el hecho de que estas personas pasen de un seminario a otro indagando aquello que les promete trascender y evolucionarespiritualmente, aquello que parece que será posible conseguir acudiendo a estas conferencias, cursos, etc., y que no logran encontrar es una prueba fehaciente de que no es tan eficaz como lo muestran.

Se busca algo  que ayude a terminar con la desesperación, con la insatisfacción. Pero es algo imposible que suceda mientras existan personas que aprovechen esta desesperanza, del dolor, de la  angustia y consternación del ser humano al no poder encontrar la felicidad. Mientras exista este mercado espiritual que se enriquece a costa del desaliento y el dolor.

Por supuesto que deben cobrar  por su trabajo, por el esfuerzo que supone, por su tiempo, al fin y al cabo todos necesitamos comer y pagar nuestros gastos de cada día, pero han salido de la nada cientos de técnicas nuevas, que crecen y proliferan por todas partes como si fueran setas en el otoño, cada vez existen más, prosperan como la espuma, y sus padres, sus inventores, se enriquecen cada día más. Talleres de métodos chamanicos, indios, africanos, chinos, etc.,

Se habla constantemente de servicio, de altruismo. Multitud de asambleas, cursos que no tienen fin, después de una  práctica que tanto esfuerzo económico ha costado, se tiene que realizar otra más avanzada, y después otra, hasta alcanzar la maestría, que una vez conseguida hay que repetir o mejorar. Se ofrecen también conferencias gratuitas, pero ¿para qué?, para utilizar dichos coloquios como una forma escondida de marketing para engancharte a los nuevos cursos del mercado espiritual.

No hay comentarios

Dejar respuesta