El Cupo de Acondroplasia
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El derrotero de la argentologia de las últimas tres décadas marca una profunda tendencia de inclusión al universo de lo social, económico y político, ya sea desde una metodología de tipo discriminación inversa o por normativas genéricas variopintas. Está de moda “incluir”, está de moda el término inclusión para luego excluir. Si hay algo que excluye tajantemente es el sistema político anclado en la democracia como pura semántica y nula praxis.

La realidad argenta confirma cada día y donde quiera que circulamos: oficinas privadas o públicas, comercios, hospitales, sanatorios, etc. confirma que pensamos y edificamos la vida cotidiana en términos de un metro con setenta centímetros, haciendo a un lado a todos aquellos que la jerga los llama “enanos”. Es más fácil que un argentino de un metro setenta se agache a tomar un paquete de yerba, azúcar o fideos en un supermercado, que un argentino con Acondroplasia nunca pueda llegar por sus propios medios a un paquete de yerba prolijamente exhibido para los “altos”

¿Qué es la Acondroplasia? El Hospital Garraham (Argentina) la define de la siguiente manera: es una condición congénita y determinada genéticamente. Los niños y adultos con esta condición tienen baja estatura, miembros cortos y macrocefalia (cabeza grande). La inteligencia es normal así como su rendimiento escolar. No existe en la actualidad un tratamiento curativo. Sin embargo, con un adecuado seguimiento, se pueden detectar complicaciones precozmente y tomar medidas para aliviar o prevenir daños. El objetivo es maximizar la calidad de vida y el desarrollo de los niños.

Quien vive con Acondroplasia está sumergido en un mundo paralelo, donde la realidad circundante es pequeña en relación a la altura. Así como la mujer en su género fue incluido en una ley llamada “cupo femenino” es menester hacer lo mismo de forma urgente con los que conviven con Acondrplasia.

¿Quiénes representan a los argentinos con Acondroplasia? Nadie, por una razón fundamental, para representarlos de la mejor manera es menester o requisito sine quanon conocer las dificultades que padecen cada día y no puede serlo cualquiera, por más buenas intención que tenga, el representante original o natural es quien también convive diariamente con Acondroplasia.

Si acaso la democracia goza de buena salud, según hacen creer las camarillas monopólicas, gerentes comerciales de los partidos políticos, consumadores del secuestro de la representación popular, no existiría problema alguno para incorporar mediante normativa el Cupo de Acondroplasia, obligando, mediante dicha herramienta, la aparición de representantes de los ciudadanos que diariamente deben sortear las dificultades que los “altos” insertan en sus vidas.

El Cupo de Acondroplasia garantiza que en el Congreso de la Nación, legislaturas provinciales y Concejos Deliberantes que algunas bancas sean ocupadas por aquellos argentinos que todo el tiempo viven mirando hacia arriba, mirando el mundo de los “altos” para cambiar la perspectiva y que los “altos” ahora miren hacia abajo.

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nací un 14 de febrero de 1983 en Esquina, una pequeña ciudad de la Provincia de Corrientes, situada al norte de Argentina. Soy parte del equipo del Festival de Arte Multidisciplinario Independiente Esquina esta de Arte. Columnista de varios medios correntinos. Artista plástico y trompetista aficionado. Publique 4 libros: El Municipio (2013) Rebelión (2015) Ficción (2016) y Viaje al inframundo cultural (2016).

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