El disputado voto Socialista
Fuente: http://www.libertaddigital.com/ Flickr PSOE

Las elecciones del próximo domingo representan en cierto modo y en plena campaña electoral, una contradicción: los dos partidos emergentes quieren gobernar con el PSOE y las encuestas dicen que el Partido Socialista va ser el  gran perdedor. No se entiende por qué quieren a un partido perdedor para formar Gobierno.

Algo tendrá el partido liderado por Pedro Sánchez y Susana Díaz cuando desde Podemos dicen que quieren ser socialdemócratas y cuando desde el Partido Popular se les reclama  también como el socio fundamental para dar estabilidad al país.

El disputado voto socialista es el gran protagonista en estas segundas elecciones en seis meses, y sobre sus votantes tradicionales recae la gran responsabilidad política del futuro inmediato. Gran número de los indecisos pueden ser votantes de Pedro Sánchez, pero no se sabe cuántos ni en qué porcentaje, porque muchos de ellos ocultan a quien votan. Quizá eligen al partido de la rosa roja porque defienden el sentido común, la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza. Eso es la socialdemocracia que tanto ansían poner algunos en la solapa de sus chaquetas, los que quieren ocupar el espacio político de centro, el que suele dar la mayoría para gobernar.

Los que llevan en sus manos las papeletas socialistas están divididos también sobre a quién apoyar para formar Gobierno. Según una encuesta que citó la Cadena SER, los  consultados se decantaban por tres opciones, pero era mayoritaria la que se inclinaba por apoyar un Gobierno de Unidos Podemos. ¿Qué hará el PSOE? No lo tiene fácil. Si resiste el múltiple ataque habrá que ver luego cómo resuelve el futuro. Es de gran importancia, porque es el que tiene una solución para cada problema de España. Tiene una idea del país mejor que ninguna otra fuerza política. Quizá por ello dicen que lo quieren como socio de gobierno. Si dejara el PSOE de ser un referente, se abriría un melón en la izquierda política plagado de incertidumbres.

De las informaciones de campaña publicadas estos días se podría imaginar el funeral del partido fundado por Pablo Iglesias Posse: al frente de la comitiva figuraban Moragas e Irene Montero portando sendas velas encendidas. En el féretro, cubierto con la gran bandera española, descansaban los cuerpos vapuleados de Pedro Sánchez y Susana Díaz abrazados. En una posición discreta y posterior caminaba Albert Rivera resignado y contrariado al mismo tiempo. No aparecían en escena ni Mariano Rajoy ni Pablo Iglesias. Sus respectivos partidos emitieron un comunicado que informaba de su total dedicación al inminente debate de investidura. No se conocía quién iba ser elegido  presidente, pero en ambos casos se remarcaba que tenían el traje preparado para la ocasión.

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