Diferencias salariales

He leído recientemente que en España han aumentado los beneficios empresariales en el último año. Si soy sincero, no recuerdo de dónde es la noticia, pero tampoco la buscaré, no vaya a ser que nos cobren por poner el enlace gracias a esa “maravillosa” ley recientemente aprobada aún no en vigor. Pero llegará. Por si no sabes el nombre, es el Canon AEDE.

A lo que iba. Una vez más, deseo hacer patente mi desorientación y descontento en este mundo que cada día entiendo menos. No quiero pecar de ser excesivamente utópico, no obstante. Aún así, me hago una y otra vez la siguiente pregunta, ¿realmente es tan beneficioso para los seres humanos que unos pocos vivan con mucho más que la gran mayoría?

Entiendo que se ha creado un estatus mundial basado en el poder. Unos pocos con cantidades ingentes de dinero deciden auto proclamarse gobernadores absolutos de un planeta que ni entienden, ni controlan, ni conocen. Se basan únicamente en la riqueza. Tienen tanto dinero que los presidentes de gobierno tanto desarrollados como no, les rinden pleitesía sin rechistar. para colmo, cualquier “buen” político, se jubila en los consejos de administración de sus innumerables y poderosas empresas.

Mientras tanto, los simples mortales tratamos de salir a flote como buenamente podemos, con sueldos a veces bochornosos y haciendo todo tipo de malabarismos para llegar a fin de mes. Para colmo, ahora resulta que también algunos pequeños, medianos y grandes empresarios ganan más cada día, mientras que nosotros vivimos con menos y vemos disminuir nuestros sueldos. Es una consecuencia evidente, cuanto menos ganes, más para ellos.

Ahora bien, vivimos en un planeta con recursos finitos. La historia del universo ha evolucionado a lo largo de los siglos sin pensar que en una pequeña bola de agua y tierra, en un suburbio de la Vía Láctea, unos señores con dinero y poder se han concedido a sí mismos el título de dioses omnipotentes sobre el común de los mortales, decidiendo quién tiene para comer y quién no. Igual un día hasta nos llevamos un susto. Hay fenómenos que no se pueden controlar por mucho que ganes.

En definitiva, pese a que contamos con un precioso planeta con recursos finitos, pero suficientes para que todos comamos y vivamos, nosotros preferimos continuar fomentando las desigualdades, las guerras, el individualismo y la pobreza. Vivimos rodeados de riqueza, cultura y belleza, pero preferimos bailar sobre el fango de la ignorancia y la soledad. Potenciamos el ¡Sálvese quien pueda! Sin querer ser agorero, puede ser un error del que arrepentirnos toda la vida.

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