Descanse en paz
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José Manuel Maza, Fiscal General del Estado, falleció a los 66 años en Buenos Aires a causa de una insuficiencia renal aguda, tras  sentirse repentinamente indispuesto durante su estancia en Argentina, a donde había viajado para participar en la Asamblea Iberoamericana de Ministerios Públicos. Como no puede ser de otra manera, lamentamos su fallecimiento y enviamos nuestras condolencias a sus familiares y allegados.

Quienes no hemos tenido oportunidad de conocerlo personalmente o tratarlo profesionalmente, poco podemos añadir a lo publicado sobre una figura que ha acaparado numerosos titulares desde que el Gobierno de España lo puso al frente de la cúpula del Ministerio Fiscal hace poco menos de un año. Me centraré en los dos casos más notorios, uno bastante anecdótico y el otro de enorme calado político.

Para los profanos, Maza saltó a la notoriedad porque los grupos de la oposición en el Congreso lo reprobaron después de que nombrara a Manuel Moix al frente de la fiscalía anticorrupción. En una conversación entre González, expresidente de la Comunidad de Madrid y Zaplana, expresidente de la Comunidad Valenciana, ambos se congratulaban por considerar que el nombramiento de Moix favorecía sus intereses procesales. Para la oposición, esa conversación inhabilitaba a Moix y también a Maza.

Más recientemente su figura ocupó los titulares de todos los medios de comunicación con motivo de querellas que la Fiscalía presentó contra Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, presidentes de la ANC y Òmnium Cultural, respectivamente. Los dos dirigentes secesionistas presuntamente organizaron y protagonizaron los graves tumultos que tuvieron lugar frente a la sede de la Consejería de Economía en Barcelona los pasados 20 y 21 de septiembre. En el transcurso de los mismos, varios coches de la policía judicial fueron vandalizados por los manifestantes, convocados por Cuixart y Sánchez a través de las redes sociales, y la secretaria judicial y los policías que la acompañaban permanecieron retenidos en la Consejería durante las horas que duró el asedio. Además, los dos dirigentes secesionistas se dirigieron megáfono en mano a los manifestantes, aupados en el techo de uno de los vehículos de la policía judicial, no precisamente para pedirles que dejaran a la policía judicial realizar su trabajo. Como consecuencia de las querellas presentadas por la Fiscalía, la juez Lamela de la Audiencia Nacional envió a los líderes de la ANC y Òmnium a la cárcel de Soto del Real donde permanecen. Hoy, ambos están incluidos en las listas de los partidos secesionistas a las elecciones del 21-D encabezadas por el fugado Puigdemont y el encarcelado Junqueras.

La Fiscalía también presentó una querella contra Forcadell, presidenta del Parlament, y varios miembros de la Mesa cuyos votos favorables permitieron debatir en sesión plenaria las llamadas leyes de desconexión, desobedeciendo abiertamente las sentencias y las reiteradas advertencias del Tribunal Constitucional para no seguir adelante con el llamado proceso constituyente. La ‘ley del referéndum de autodeterminación fue aprobrada el 6 de septiembre y la ‘ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república’ el 8 de septiembre. Ambas fueron suspendidas cautelarmente y finalmente anuladas por el Tribunal Constitucional.

Por último La Fiscalía se querelló contra los miembros del gobierno de la Generalitat que organizaron y financiaron el referéndum del 1-O y aprobaron junto con el resto de diputados de Junts pel Sí y la CUP la resolución que aprobó el Parlament el 27 de septiembre declarando constituida la república de Cataluña como estado independiente. La Fiscalía los acusa de los delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos.

Como ciudadano catalán y español, respetuoso con la Constitución Española y el Estatut de Cataluña, estoy enormemente agradecido a Don Juan Manuel de la Maza por haber presentado estas querellas contra los presidentes de las asociaciones secesionistas ANC y Òminum Cultural, contra los miembros de la Mesa del Parlament y contra todos los miembros del gobierno de la Generalitat cuyo desleal comportamiento ha provocado la mayor crisis de nuestra joven democracia.

Gracias, por defenderla. Descanse en paz.

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