Del Marxismo al golpe
Fuente: http://sumuspopulus.blogspot.com.es/

Corría el año 1977 cuando Miguel Boyer envió un escrito a Felipe González anunciándole su baja del partido por el carácter “marxista” del mismo. “Nunca he sido marxista, pero con el tiempo mi repulsión por esa teología escolástica crece”, le advierte el que luego sería su ministro más liberal de Economía.

Durante el tiempo que duró el Gobierno de Carlos Arias Navarro, en el PSOE circuló un documento con las normas de funcionamiento del aparato clandestino del partido. Sorprende que la primera advertencia a los miembros de la Ejecutiva sea que su trabajo en el aparato era “incompatible” con toda vida política, “incluida la simple y pasiva pertenencia a un grupo de base”. La segunda instrucción deja claro que la clandestinidad obliga al “secreto más absoluto” en cuanto a su papel real dentro del PSOE, y la disciplina de trabajo, subraya el documento, “no ha de ser inferior a la que impondría una empresa capitalista obsesionada por la productividad”. De modo que a los líderes se les exige unas jornadas de trabajo de ocho horas de lunes a viernes, y de cuatro los sábados, “lo normal en cualquier empresa del gremio”. “Así como disponibilidad plena” ante cualquier eventualidad.

Los que ya tenemos cierta edad y hemos nacido en España bajo regímenes fascistas, sabemos que con los últimos gobiernos del PSOE de Felipe González aprendimos que el PSOE era un partido de “izquierdas” (Socialista y Obrero) dice su nombre, pero que en realidad y a efectos era casi tan liberal como la derecha en el momento de gobernar, eso sí, con ciertas “limosnas” sociales en la práctica para contentar a su base, que hasta hace poco ha sido poco exigente con su partido. Es cierto que ni son tan reaccionarios como el PP, ni tan “de derechas”, pero permitían que otros lo fueran por ellos, “que otros hagan el trabajo sucio cuando a nosotros nos interese” (banqueros, empresarios, etc.) es más, que lo hagan a su antojo, decía un ladronzuelo ministro del partido.

El PSOE ha sido como definición “light”. Yéndonos más lejos en la historia, el PSOE ha sido un partido que ha representado desde su fundación a un amplio espectro de clases, desde la obrera, a la media y media-alta, lo que en lenguaje político antiguo era la izquierda obrera burguesa. Esto hizo que empleados públicos, obreros y pequeños empresarios concienciados y no concienciados de este país, hayan tenido buenas opciones políticas de elegir a un partido con verdaderas posibilidades de gobernar. El PSOE ha sido su única opción casi siempre. Porque aparte, la derecha aún les recordaba a los fascistas que mataron o torturaron al abuelo.

Robaron lo justo, eran tiempos de Felipe en el 86, el año de la “beatiful people” no existía Podemos, en Izquierda Unida estaban viviendo un parto, como siempre, y España era una serranía llena de bandoleros con corbata, que a punta de mitin saqueaban legal o ilegalmente a un país, que desde tiempos del duque de Lerma, robar ha sido una tradición ancestral en un país que ha estado condenado a que lo saquearan continuamente.

Del Marxismo al golpe
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En abril de 1978, Felipe González postergó a Enrique Tierno Galván por cuestionar el abandono del Marxismo en el PSOE. Tierno Galván tuvo que abandonar la presidencia honoraria del PSOE, Felipe le condenó a la marginación política dentro del socialismo. Más tarde resurgió cual Ave Fénix como Alcalde tras la popularidad al presentar grandes medidas sociales para la ciudad de Madrid.

Ahora el PSOE se ha convertido en otra cosa, ya no vale decir “somos la izquierda”. Ahora la militancia, ve, escucha y compara. Afortunadamente la capacidad de análisis de militantes y votantes es infinitamente superior a la del PP. En el PP, podrían detener en medio de la Gran Vía a Rajoy y a Cospedal robando carteras a los turistas y sus fieles les volverían a votar sin escrúpulo alguno. Sin embargo en el PSOE esto pasa factura, esto y otras cosas. Ayer vimos como militantes del Partido Socialista se batían el cobre en la redes sociales e in situ frente a la sede de Ferraz para que no culminara en éxito el golpe contra su Secretario General, que desde el minuto uno, fue el hombre de paja de una poderosa lozana, hasta que un día este señor dijo que se acabó y desde San Telmo y Somosaguas le prepararon un sepelio.

El panorama que se presenta en el partido es desolador. Ahora hablan de “coser” de paz y amor, pero todos sabemos que esto es “El Nombre de la Rosa”, porque cuando los mensajes son tan pacificadores, es que ni hay tela que coser, ni en una noche el amor ha entrado por la ventana para quedarse en Ferraz. El partido está completamente partido, hay una mayoritaria militancia que apuesta por “El Cambio” el que los barones apoltronados no quieren asumir por más necesario que sea un gobierno realmente estable de izquierdas, y lo han conseguido, aunque algunos aún gobiernen gracias a Podemos en autonomías y ayuntamientos. Ahora veremos que pasa y quien mantiene a un gobierno que no te quiere en el Gobierno Central, porque es mentira, no piensan en España, piensan en su cortijo. Esto del PSOE es realmente surrealista.

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La pregunta es: ¿por qué ha sucedido esto? Pedro Sánchez tenía tres opciones: o vender el PSOE al PP, unas terceras elecciones o explorar un gobierno con Podemos. Al parecer, esta última opción se hizo cada vez más plausible y el aparato liberal del partido no tardó en preparar un golpe interno y sitiar al Secretario General en Ferraz, pensando que Sánchez caería a la primera.

Pero finalmente volvió a ganar la corrupción, el 30% de paro en Andalucía y Extremadura, el clientelismo, los recortes, la manipulación y la impunidad. Rato, Bárcenas, Rita, etc. están de enhorabuena. Pero ellos dicen que lo hacen por España.

No sé si los golpistas habrán pensado en la consecuencias de esto para el partido y para el país. Porque el país ya sabemos que les da exactamente lo mismo. Si en un momento tan débil como este optan por la más probable opción (vender el PSOE al PP) el PP se verá tan fuerte como para pedirles que le garanticen un gobierno estable y cómodo, incluso con la corrupción, a cambio de no ir a terceras elecciones, que como todos sabemos, si esto sucede, más de uno y una se va a acordar de los 85 escaños de Sánchez. Y recordemos que Rajoy de otra cosa no sabrá, pero de chantajes sabe demasiado.

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