Corto diálogo por nuestro futuro

El Peje es la solución para desarraigar casi dos siglos de seudo independencia, de no lograr gobernarnos a nosotros mismos, de solo ganar para subsistir pagando deudas, él es el único que promete arrebatarle el poder a quienes lo negocian entre ellos. Recortará los excesos de los ricos para dar un nivel de satisfacción a los pobres. Promete brindar hospedaje tras las rejas a cuantos nos han saqueado.


Es imposible garantizar la moral de todos tus seguidores en un país en donde se hace política sin amor al pueblo. El peje ama al pueblo; sus seguidores solo militan a su cobijo.


Hablando se saqueadores sus gentes no cantan mal las rancheras.

Es imposible garantizar la moral de todos tus seguidores en un país en donde se hace política sin amor al pueblo. El peje ama al pueblo; sus seguidores solo militan a su cobijo.

Ese amor al pueblo dudo sea mayor al que tiene por sí mismo y a los suyos. En cuanto a su séquito, esa corte o gabinete es quien debe sacar adelante al que resulte presidente; ¡de su experiencia y nivel de criterio depende el buen consejo que sacará adelante las decisiones de gobierno! El Peje carece de asesores al nivel de conocimientos y experiencia que requerimos. Su gobierno por fuerza caería en dictadura.

Es mejor una dictadura para destruir la red de intereses y compromisos que maniatan a México, que los malos resultados de las actuales oligodictaduras que nos gobiernan, con malos resultados delincuenciales por su falta de autoridad moral.

 Supón pues que caemos en la dictadura del Peje. ¿Y luego qué, Venezuela?

MEJOR PROPONEMOS

El país debe dar su lugar a los universitarios, a gente de empresa propositiva, debemos superar la democracia mítica, transformándola de superstición en ejercicio de nuestros usos y costumbres.

Hagamos una democracia cívica y un estado representante de la voluntad del pueblo real, ciudadano a ciudadano.


El Peje carece de asesores al nivel de conocimientos y experiencia que requerimos. Su gobierno por fuerza caería en dictadura.


Ciudad por Ciudad y pueblo por pueblo, elijamos gobernantes que compartan nuestros usos y costumbres. 

Regresemos el gobierno a los consejos, formados por representantes de cada entidad, no de partidos, sino de sectores y estratos del pueblo.

Que un presidente solo modere y culmine desiciones de consejos formados con los mejores de nosotros, el pueblo.

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