Cine: Hermosa juventud

Las casas donde reina la crisis no son de película. Son silenciosas, y minimalistas por la falta de recursos, no por la moda. Natalia vive con su madre y sus hermanos. Está embarazada,  sin trabajo, sin dinero. Su novio tampoco tiene pasta. No sabe cómo va a salir adelante. No sabe si ser madre. La cosa está fatal. No hay trabajo. No ve ninguna luz. No ve que le puede dar a su hijo. Varios amigos de Natalia se han ido fuera del país a ganarse la vida. Ella piensa en irse también, en busca de un mundo mejor. Lo piensa pero de momento no se va. Toma otras decisiones.

Hermosa juventud es una historia de unos jóvenes que viven en la realidad actual de este país. Rabiosamente actual. Cuenta cosas que pasan ahora. El paro, el gran problema del paro, desde el punto de vista de unos jóvenes, desde la escasa oportunidad de construir una vida. Natalia  no tiene mucho que hacer. Ver la tele, matar el tiempo en el parque por la mañana, repartir curriculums sin esperanzas de que lo lean, no hay casi nada que la anime. Con el amor de Carlos vive un poco, con sus besos, sus sueños de ser ricos, de tener una casa con piscina y un Ferrari.

Piensa donde volar, buscar otro sitio donde vivir, otro lugar donde alguien le dé una oportunidad, donde haya alguna puerta abierta, alguna salida, como un trabajo para meter su juventud y sus ganas y sacar algo de dinero, aunque fuera para lo básico. El talento que no se pone en ningún sitio, no se acumula, se pierde.

A esa perdición asistimos cada día en un país donde no hay trabajo para muchos, muchos que sobreviven como pueden, con los padres, o con quien los acoge. Es como si no llegaran a desarrollar su verdadera identidad.

En unos momentos de la película la creatividad del director te sorprende cuando la pantalla de cine se convierte en una pantalla de smarthphone, sigue pasando la vida en silencio, entre conversaciones de whatsapp, entre fotos, de fiestas, de cervezas, del progreso del embarazo de Natalia.  Mientras Carlos juega a videojuegos, a pasarse pantallas, a perder y ganar vidas. Seguro que se conformaría sólo con una vida de verdad.

La pareja sigue en paro, sin nada que hacer, a veces se levantan a las dos de la tarde, hasta que el inminente motivo hace cambiar las cosas.  Llega la pequeña Julia, el bebé de Natalia y Carlos. Y ahora hace falta dinero. La pequeña lo necesita. ¡Ya!

Tienen que tomar decisiones, aunque no sepan que hacer porque piensan que no tienen nada que hacer con su hermosa juventud.

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