Casualidades veraniegas

La casualidad continúa disfrazando a la verdad, y la verdad insiste en ser causal, no vaya a ser que la tilden de dogmática, a veces hasta de conspirativo. Siempre existirán las casualidades, pero no todas serán casualmente así, algunas ejercerán su derecho de defenderse aunque su gran nariz las delate casi nada más escucharlas.

Qué casualidad que todo el mundo, dice, va al gimnasio por cuestiones estrictamente de salud, de bienestar, un medicamento natural de la vida, pero a la vez las matrículas de estos templos de los músculos aumentan pavorosamente cuando se acerca el verano. Será que no nos apetece estar sanos en inverno. ¿Quién va a querer no toser y no estar rodeado de pañuelos en diciembre? Forma parte de la tradición. En cambio, en verano, lo que nos pide el cuerpo es estimular nuestras defensas y nuestro físico mediante el ejercicio. Nada tienen que ver las piscinas veraniegas donde cada vez más gente no se atreve a nadar. Nada tendrán que ver esos cuerpos cincelados a golpe de ratón que no nos pretenden transmitir nada. Para eso hay libertad. Tanta libertad que nos gritan: “¡Desnúdate!” Aunque por debajo escuchemos: “pero sé delgado”. Nada tendrán que ver unos tallajes de ropa cada vez más ceñidos y unos estándares que se rompen con cualquier bocado descontrolado. Tampoco el perpetuo bombardeo en la televisión o el cine de profesionales de la interpretación que, qué casualidad, cumplen esos cánones de belleza. Será que los guapos actúan mejor y las guapas tienen más naturalidad ante la cámara. Qué casualidad que mientras todo esto ocurre, la cirugía estética no para de romper su hucha porque no le entra más dinero, aunque, en el fondo, nadie acudiría allí. Qué casualidad que a las modelos se las vean las costillas, serán de hueso grande y piel fina, y los modelos hagan flexiones justo antes de saltar a la pasarela. Seguramente tendrán ganas de hacer deporte. Qué casualidad que los productos light llenan las repisas en supermercados y los libros de dietas milagros se convierten en bestsellers. Qué preocupados por nuestra salud estamos todas y todos, qué gran avance para el ser humano. Viva el deporte y la vida sana…

…cremas, maquillaje, pintauñas, ropa ceñida, espejos, dietas, tomar dos fotos por si acaso, perfil bueno, perfil malo, tintes de pelo, pelos en el pecho, barba de dos días, o de tres, pero no de doce, tacones, feminidad, perfumes de 50 euros, pantalón de una 34, sujetadores rellenos de complejos, bicicletas estáticas, esteticistas, cintas para casa, casas de muñecas donde vimos lo que no pudimos ser, ir de compras, y más compras, críticas, michelines de desilusiones y guerras de ilusión. Qué casualidad que la ilusión nos ilusiona con lo mismo. Qué casualidad que nunca lo alcanzaremos. Qué casualidad que nadie se dé por aludido. Y si se da, no lo reconoceremos todavía. Quedan muchas casualidades por desenmascarar,  aunque, en el fondo, quizá solo sean eso, casualidades veraniegas.

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