Carta abierta al Club de Bilderberg
Fuente: http://www.periodistadigital.com/

Estimados, atento a las últimas reuniones por ustedes mantenidas, y dado los resultados que acrecientan las posibilidades de que el sistema político-financiero y social, que sustenta las actividades que con tanto placer despliegan, pueda derrapar en un estado de cosas, en donde sus intereses serán los más afectados, les brindo lo que considero, deben propugnar, para que los líderes mundiales puedan sostener a tiempo la agonizante democracia occidental que aún nos contiene y sostiene.

Estamos en estos márgenes de excepción, en donde nuestros gobernantes, se apoderan del poder, como siglos atrás se nos apoderaron de nuestras tierras, aduciendo que lo hacen por un bien mayor, tal como la espada cercenaba la cabeza de nuestros ancestros en nombre del mismo dios, repartiendo las migajas de sus sobras, a cambio del ultraje a nuestras mujeres, a nuestros niños, a nuestro tiempo y a nuestra visión del mundo. El único resquicio libertario, en esta fantochada en continuo, es no ser despedidos de la planta pública, por haber balbuceado algo que ellos o sus adláteres, pueden considerar ominoso. Resolver la duda filosófica por antonomasia, de acuerdo a Camus y suicidarnos ante un desahucio.

No tenemos voz, no tenemos voto, no tenemos esperanza, tan sólo un vano recuerdo, de la mutilación sempiterna, a la que oprobiosamente, la transforman en un sistema político, con sus consabidas instituciones y rituales sacrosantos.

Esta latencia del horror en la que vibran nuestras fibras de lo que han hecho con nuestras vidas, algún día, como nos ha llegado que ocurrió en otras latitudes, hará ebullición, en lo que para algunos será una insurgencia, una asonada, una convocatoria a una desobediencia civil, o un planteo secesionista para con la clase o aquellos que tienen o nos determinan, para que toda esta energía manifieste, la magnitud y dimensión de lo que desde hace tiempo bulle, silenciosamente, y es permanente y sistemáticamente, acallado, ocluido no ya en su razón de ser, sino en su mera expresión, en su sola existencia.

“Si no puedes con tu enemigo, únetele”, es una de las máximas de Maquiavelo en el Príncipe, y desde este mismo axioma, es que se propone, al pleno del célebre club que dispongan la siguiente herramienta para que sigamos sosteniendo la democracia, como institucionalidad ficta que dice servir a los intereses de las mayorías, pero que se entiende que sólo beneficia a los miembros del club y quiénes desde allí se disponga beneficiar.

Ha llegado el momento que dejemos de actuar como meros comentadores de la realidad, como catedráticos de teorías perimidas que no se corresponden con lo que sucede en amplios latifundios del mundo, en donde millones de seres humanos, de carne y hueso, perecen en la miseria más absoluta, y son vejados en su expectativa, por quienes se aprovechan de lo único intangible que poseen; la esperanza.

La esperanza de que sean iguales, de que sean incluidos, de que tienen los mismos derechos que cualquiera, es el veneno más ruin y letal, inoculado, por parte de los sectores interesados que pretenden un mundo para pocos, sosteniéndose en los que no tienen, prometiéndoles lo imposible, de que alguna vez tendrán.

Esa promesa, se maximiza, se hiperboliza en tiempos electorales, es el momento, en donde y cuando, el vejamen en abstracto, se transforma en un delito permanente, se materializa en grado sumo, cuando los cancerberos del sistema (llámese referentes políticos, académicos o comunicadores) les ofrecen en sus hogares sobredimensionados de miseria, dinero, comida, bolsones de mercadería, elementos de construcción para que sus casas precarias sigan siendo tales, formalizarnos en el sistema laboral para legalizar la esclavitud moderna, o en el mejor de los casos prometerles ruines mejoras salariales que nunca les alcanzará para dejar de ser patológicamente dependientes.

Es tiempo que aquellos que sientan, que la humanidad necesita avanzar por otros senderos, abracen esta posibilidad, que es ni más ni menos que plantear reglas de juego diferentes, que de una buena ver por todas, ponga las necesidades más urgentes como prioridad.

Hablamos de devolverle, al pobre, al marginal, lo que se le quitó, se le quita y se le sigue quitando, suspender el delito permanente, del que es víctima desde lo institucional, para que se lo reconozca como sujeto a ser compensado, regresado en su condición de humano, integrado a un contrato social, en donde no tenga excusas como para una vez dentro, cometer ningún tipo de delito o desacato.

Sí no reaccionamos a tiempo, no tendremos un mañana en donde las diferencias se planteen en términos democráticos o de diálogo, aquellos a los que les seguimos sacando todo, nos vienen advirtiendo que ya se dieron cuenta, de que lo saben, y de diferentes maneras nos lo están haciendo saber, cada elección que pasa, es una oportunidad más que dejamos pasar, para que se siga construyendo ese día de juicio final, en donde ninguno de los que estamos del otro lado tengamos posibilidad de defensa alguna.

Desde hace décadas que tanto la ciencia política, como el enfoque de lo político desde lo filosófico, se debe o debe, resignificar el contrato social, redefinir el principio de igualdad, y acotar el significante extenso y polisémico de lo de democrático, para consignarle un valor diferente, sobre todo para aquellos que el estado los tiene para la obligación sin velar por sus derechos, para que en la jornada electoral, a estos invisibilizados se los empodere con el valor de dos (2) a cada uno de sus votos, dignificándolos para sacarlos del estado de víctimas que impone el prebendedarismo, la compra de votos o los bolsones de mercadería (una práctica muy extendida en Latinoamérica) que en definitiva carcome y deslegitima la democracia actual que se pretende, como finalidad restaurar el contrato social y reconstruir el principio de igualdad de acuerdo a categorías aún no transitadas.

Sin otro particular, los saludo atentamente.

1 Comentario

  1. Tras leer la carta abierta al Club Bilderberg, tan llena de proclamas desde abajo y por el ánimo de un sentir pisoteado por el poder, siento que no parezca quedar bien claro o definido quienes son este Poder y sus secuaces; que pisotean pueblos, paises y culturas desde hace no siglos, si no milenios. Y echo bastante en falta que no se detalle bien la LABOR de quema y control que a través de la historia, antigua y moderna, estos clanes de mafioso control han ejercido sobre el planeta, el conocimiento, y la verdad de nuestro origen. Religiones incluidas.

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